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Ago 27

¿Tú también quieres cambiar de puesto de trabajo?

No estamos bien en nuestro puesto de trabajo. Queremos cambiar. Se puede decir más alto pero no más claro. Randstad acaba de realizar un estudio para conocer las inquietudes de los profesionales tras las vacaciones estivales, a través de una encuesta a más de 2.000 trabajadores. El mismo revela que el 27,5% de los trabajadores españoles se plantea cambiar su empleo a la vuelta de sus vacaciones, más de 5,3 millones de ocupados.

A mi, la verdad, me parece mucha gente, pero denota algo que no siempre aparece en otro tipo de encuestas, como las del clima laboral, en las que habitualmente un gran porcentaje de encuestados dicen estar bien o muy bien en su puesto de trabajo. Esta nos dice lo contrario. O no. Puede que estén bien pero quieran estar mejor… pero eso ya es rizar el rizo. Que una cuarta parte de la población laboral esté por hacer las maletas… me parece cuando menos preocupante.

Los ocupados con un mayor nivel formativo son quienes tienen mayor intención de cambiar de trabajo a la vuelta de las vacaciones. En este sentido, el 36,7% de los trabajadores con estudios superiores asegura querer cambiar su puesto de trabajo después del periodo estival. De ellos, el 13,3% asegura que ya está buscando un nuevo puesto. Creo que es normal que sea la gente más formada la más inquieta. Como se apunta más adelante, el salario es la clave. ¡La gente quiere mejorar! Hemos pasado ya la etapa de la deflación competitiva, pero en muchos sectores y especialidades no se ha notado. Los salarios son la rémora de la crisis, el pago diferido por la misma que hace la sociedad. La parte que se llevan los salarios del PIB es menor que antes de la crisis… pero el PIB ya ha superado el de entonces…

Cuando el nivel de formación es menor, desciende también el número de trabajadores que quiere cambiar de empleo después de las vacaciones. Uno de cada cinco trabajadores (20,4%) con educación secundaria o inferior afirma querer cambiar de empleo, un porcentaje que se sitúa en el 27,1% en el caso de los profesionales con Bachillerato.

La encuesta muestra, además, que por rangos de edad los mayores de 45 años son los que más se plantean cambiar de empleo tras su reincorporación, ya que el 29,2% se lo está planteando. A este grupo les siguen los ocupados que tienen entre 25 y 45 años, de los cuales el 27,2% se plantean cambiar de empleo. Los menores de 25 años son los que menos intención tienen de cambiar su puesto tras las vacaciones, ya que en este colectivo el porcentaje se sitúa en el 25,9%. En este caso las diferencias por segmentos son pequeñas. Los jóvenes son los menos decididos, probablemente porque no ven una alternativa clara a su puesto actual, en términos de mejora salarial.

Por otro lado, el 43% de los trabajadores se iría a otra ciudad por un empleo. Randstad también se ha interesado por los trabajadores que están dispuestos a hacer las maletas y cambiar de ciudad por un nuevo puesto de trabajo. Según el mismo, cuatro de cada diez trabajadores (43%) estarían dispuestos a mudarse de localidad para acceder un nuevo empleo.

Acotando por edad, los jóvenes muestran más predisposición a mudarse por un nuevo puesto de trabajo. De esta manera, el 58,1% de los menores de 25 años asegura que está dispuesto a cambiar de ciudad para conseguir un nuevo puesto de trabajo al volver de las vacaciones. A ellos les siguen los ocupados que tienen entre 25 y 45 años, de los cuales el 43,6% está dispuesto y, por último, los mayores de 45 años, donde el porcentaje de empleados que se mudaría a otra ciudad se sitúa en el 33,8%. Aquí la diferencia por segmentos de edad es grande y es natural que los jóvenes, sin frenos familiares y con la ventaja de conocer más idiomas se muestren más decididos a dar el paso. Su marcha debería ser motivo de preocupación, ya que en ella se integra una fuga de talento que no sabemos si algún día va a volver…

En cuanto a los motivos, el factor principal por el que cambiarían de trabajo es una mejora en el salario (58,6%), seguido por la conciliación entre vida profesional y personal (47,1%).Otros motivos que valoran los ocupados son las oportunidades de promoción profesional (41,8%), o una mayor seguridad laboral (37,8%). Como apuntábamos el salario es la principal preocupación y esta es una asignatura pendiente que, desde hace meses, se viene hablando incluso desde la CEOE, pero es difícil la mejora en aquellos puestos en los que haya mucha gente dispuesta a disputarlos. En las especialidades más demandadas, el problema no solo no existe sino que hay que importar mano de obra preparada.

Por otra parte, los ocupados se muestran más reticentes a cambiar de trabajo si eso requiere cruzar la frontera y trabajar en otro país. Uno de cada tres ocupados (30,6%) reconoce que cambiaría de país para encontrar otro empleo al volver de sus vacaciones. Los menores de 25 años son los más dispuestos, ya que el 45,4% se iría para encontrar un nuevo puesto de trabajo después de las vacaciones si mejorase sus condiciones actuales. Les siguen los ocupados que tienen entre 25 y 45 años, con un 32,5%, mientras que el 18,8% de los trabajadores mayores de 45 años se mudaría de país.

En este caso se valora aún más el salario, ya que sería determinante para el 70,4% de los trabajadores. A continuación se sitúan las oportunidades de promoción profesional (51,9%), seguido muy de cerca por una mejor conciliación.

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