El nuevo trazado ferroviario entre Barcelona y Valencia parece estar dominado por la misma maldición que afecta al enlace por autovía entre la capital del Turia y Madrid. A pesar de que el Ministerio de Fomento ase gura que el proyecto ha contado con las correspondientes dotaciones presupuestarias, el caso es que la entrada en funciona miento, que inicialmente se había previsto para noviembre y posteriormente para marzo de este año, ha vuelto a ser aplazada, esta vez hasta junio. Ni el ministerio ni Renfe han ofrecido una explicación convincente del porqué de estos repetidos retrasos.
No, no habéis leído mal los meses que se citan ni lo de la autovía, porque este párrafo corresponde a un editorial de La Vanguardia del día 18 de febrero de 1997. Sí, hace 20 años ya estábamos con eso del corredor mediterráneo y con las mismas palabras que usamos hoy. La diferencia es que desde entonces, España se ha cubierto de una red radial de trenes de Alta Velocidad, que se hubiera podido ahorrar en muchos casos –la segunda del mundo por longitud, ¿para qué la queremos?- y las necesidades más perentorias de Catalunya se han postergado.
En Valencia también andan con la mosca tras la oreja y mañana empresarios valencianos y catalanes se reúnen en Tarragona para “hacer presión” a Madrid y probablemente concluir algo como lo que decía el editorial que encabeza este post. Creo que ya era hora que Valencia se apuntara al carro. Durante muchos años de mandato en plan monopolio del PP estaba aletargada –no podía contrariar a Madrid- y fuera de algunas excepciones como la del profesor Boira, que cita oportunamente hoy en La Vanguardia, Salvador Enguix, parecía que tenía más importancia el enfrentamiento lingüístico (?) que el futuro de miles de empresas y el trabajo de muchos miles de personas. Parece que esa “pájara” ha remitido, afortunadamente, y desde ambos lados del Ebro se va a hacer piña. ¡Por fin!
Algún día, alguien, en alguna universidad se entretendrá en estudiar los costes de oportunidad de las equivocadas decisiones de inversión del gobierno central. ¿Cuánta riqueza se hubiera generado con el corredor Mediterráneo en funcionamiento desde hace 20 años? ¿Cuánta hubiera revertido en forma de impuestos a Madrid? Y entonces saltarán chispas, incluso en la capital del Reino, y, desde luego en ambas comunidades porque se ha aportado mucho dinero vía impuestos sin ningún beneficio propio… El último ejemplo –denunciado por la Generalitat Valenciana- son los mil millones de fondos europeos que Madrid ha destinado a Atocha… y los que no sabemos… ni sabremos.
Cuenta Enguix que cuando Catalunya y Valencia van a la una, en Madrid se ponen nerviosos. Ojalá tenga razón, ya me gustaría, pero tengo mis dudas de que vaya a ser así. En Madrid tienen la bici de piñón fijo –el corredor central- y no sé si el acto de mañana en Tarragona dará para hacer saltar la cadena. Ojalá me equivoque.




