“La licitación de obra pública en Catalunya se estanca en el primer trimestre”, es el titular de la versión digital de El Periódico de hoy. La misma noticia, el Nacional.cat la titula “La licitación del Estado en obra pública en Catalunya cae en picado con un 69% menos”. Sin duda, el impacto que puede tener en el lector uno y otro titular es radicalmente diferente. Sin embargo, es la misma noticia y si uno la lee completa acaba teniendo una visión muy parecida en ambos casos. El riesgo está en que cada vez nos estamos acostumbrando más a los 140 caracteres de twitter y nos quedamos con los titulares. Y aquí es donde reside la posible manipulación… sin mentir en ningún caso, simplemente diciendo una parte de la verdad.
En este caso, incluso se podía haber ido más allá, ya que en realidad, la licitación ha sido de 289 millones, un 57% más que el año pasado. Ved otro posible titular, que tampoco mentiría. Sin embargo, la Cámara Oficial de Contratistas de Obras de Catalunya (CCOC) –autora del informe referido al primer trimestre- ha querido matizar que la cantidad total licitada durante los primeros tres meses del 2016 fue “anormalmente baja” (183 millones) en relación a la media trimestral de los tres últimos años que es de 336 millones, por lo que recomienda compararla con esta cifra de lo que hay una caída promedio del 14%, aun otro titular.
Pero más allá de la casuística mediática y la forma de presentarlo, hay una realidad: se trata de una cifra muy baja. Si se mantiene el mismo ritmo los tres trimestres que faltan, la cifra final rondaría la de 2016 o 2015, entre 1.100 y 1.200 millones. Pues bien, la patronal de los contratistas estima que la licitación mínima regular y recurrente de todas las administraciones que «necesita» Catalunya, en función del PIB, tendría que ser de entre 4.750 y 5.000 millones anuales (del 2 al 2,2% del PIB), una estimación «muy conservadora» si se tiene en cuenta que la inversión pública media de los 28 países de la UE en el periodo 2002-2015 ha sido del 3,2% del PIB.
De poco sirve mirar por el retrovisor, pero tampoco está de más recordar que en la precrisis la licitación estaba entre los 7.000 y los 8.000 millones.
Bueno es echar una mirada a las propuestas que hacen los contratistas. Estas en concreto las hacían hace un mes con ocasión de la presentación del ejercicio 2016. Empezaban recordando que “el sector de la obra pública, como elemento clave dentro de la inversión pública en general, es uno de los que tienen mayor impacto sobre la economía y sobre la sociedad de un país. Consecuentemente, cualquier política económica orientada a crear escenarios que faciliten la salida de la crisis debe contemplar la inversión pública en infraestructuras y equipamientos como uno de sus pilares fundamentales”. Es en este sentido, que la Cámara de Contratistas propone las siguientes acciones:
- Establecer una licitación de obra pública regular, estable y sostenida en el tiempo, indexada en relación a un porcentaje del PIB: 2,2%, aproximadamente 5.000 millones de euros al año.
- Priorizar las infraestructuras en función de la demanda, mediante un análisis coste-beneficio, que tenga en cuenta su retorno económico, social y ambiental.
- Planificar las infraestructuras básicas a 10-15 años vista, con criterios técnicos, con independencia de los ciclos electorales.
- Simplificar y homogeneizar los procedimientos de contratacióndel sector público, a través de la unificación de criterios entre las diferentes administraciones.
- Establecer los mecanismos que permitan determinar efectivamente la propuesta más ventajosa, en relación calidad-precio, evitando así las ofertas por debajo de su coste.
Por pedir que no quede. Me parecen propuestas muy razonables. Tan razonables como lejanas al entorno que existe hoy…




