La Encuesta de Condiciones de Vida en Catalunya del año 2016 la ha dado a conocer el Idescat esta semana. Como sucede habitualmente, los medios de comunicación se han limitado a dar (cuando lo han dado) lo referente a los indicadores de pobreza, quizás porque es más mediático o más fácil de tratar porque viene en la letra de la nota del Idescat. Así, en el informe se destaca que el indicador relativo de riesgo de pobreza (que mide la proporción de personas que tienen ingresos bajos en relación con el conjunto de la población) se situó en el 19,2% en 2016. La tasa fue similar a la del 2015, pero esta estabilidad no se trasladó a todos los grupos de edad, ya que los menores de 16 años mejoraron la tasa de riesgo de pobreza en 3,9 puntos porcentuales, mientras que los mayores de 65 años la empeoraron en 2,9 puntos.
Sin embargo, creo que lo más interesante se ha quedado en el tintero. ¿Será porque solo hay cuadros y no texto? El caso es que la desigualdad en la distribución de la renta ha mejorado en Catalunya entre 2014 y 2016. En cuanto ha empezado la recuperación, parece que esta lacra ha empezado a reducirse. Idescat lo calcula por dos vías. Por un lado, el Índice de Gini para de 33 a 31,4 (cuanto más alto, mayor desigualdad) y, por otro, el cociente entre el 20% de la población que más ingresa sobre el 20% que menos ingresa. Pues bien, este ratio pasa de 6,5 a 5,5, un salto positivo considerable (cuanto más bajo menor desigualdad).
Para contextualizar el dato, veamos el caso de España. El Indice de Gini pasa entre estos mismos años de 34,7 a 34,5, es decir, baja imperceptiblemente, mientras el ratio 80/20 pasa de 6,8 a 6,6, una bajada también imperceptible, y, en ambos casos muy inferior a la catalana. Para acabar la comparación en la zona euro la media está alrededor de 5,2.
En realidad, esta mejora de la desigualdad se refleja también en otro indicador subjetivo que es la mayor facilidad o dificultad en llegar a final de mes. Bien, en el caso catalán, los que llegan con facilidad o mucha facilidad a final de mes en 2016 son el 10.5% de la población, cuando en 2013 eran el 10%. Por lo que respecta que llegan con dificultad o mucha dificultad, son en 2016 el 32,3% mientras eran el 36,5% en 2013. La mejora es perceptible y superior a los 4 puntos entre los que peor lo pasan.
En el caso español también hay una mejora pero más lenta. Así los que llegan fácilmente pasan del 10.3% en 2013 al 12% en 2016. Y los que llegan con dificultades, pasan del 38,2% al 35,6%.
Es interesante resaltar, asimismo, la diferencia entre Catalunya y España entre los que llegan fácilmente y con dificultades. Los primeros son una porción superior de la población en España y los segundos también. Esta mayor polarización –más desigualdad- es la que reflejaban los indicadores anteriormente mencionados.




