Si os digo que la economía va bien y que el PIB sigue creciendo, creedme. Lo dicen el INE para España y el Idescat para Catalunya. Sin embargo, a pesar de haber alcanzado el nivel de actividad de antes de la crisis – siendo en Catalunya el PIB del primer trimestre (1T) un 0,7% superior- resulta que el consumo de las familias aún no ha alcanzado el nivel de entonces y en Catalunya se consume casi un 6% -en términos reales, es decir, sin la inflación- menos que en el 1T del 2008. En España es un 5,2% menos, prácticamente lo mismo.
¿Qué nos dice eso? Sencillamente, que hemos recuperado producción, gracias a la exportación, que en estos años ha crecido en Catalunya, también en términos reales, un 25,5% y no gracias a la demanda interna (consumo e inversión), que aún sigue un 10,5% por debajo del 1T del 2008. En este punto es necesaria una matización. Como sabéis, la inversión (formación bruta de capital fijo) tiene dos componentes principales. Por un lado la producción de bienes de equipo y, por otro, la construcción. Pues bien, mientras la fabricación de bienes de equipo está en Catalunya un 4% por debajo del nivel del 1T del 2008, la construcción está un 52% por debajo. Por tanto, cuando oigamos decir que la construcción se anima –que es cierto- no olvidemos en los ínfimos niveles en que se está moviendo. El empleo en el sector ha pasado de 432.000 personas a 198.000 en estos años.
La razón del inferior nivel de consumo familiar es sencilla de explicar. En el 1T del 2017 Catalunya tenía 400.000 ocupados menos que en el 1T del 2008, lo que en términos relativos supone un 11% menos. Teniendo en cuenta el movimiento laboral que ha habido estos años, una caída de 675.000 empleos desde el 1T/2008 al 1T/ 2014 y una recuperación desde esta última fecha hasta la actualidad de unos 270.000, y que los nuevos empleos, en general están peor remunerados que muchos de los perdidos, nada debe extrañar que se haya perdido poder adquisitivo. De ahí, que algunos empresarios hayan lanzado ya la voz de alarma pidiendo subida de salarios.
De hecho, la masa salarial ha caído un 6% en España durante la crisis y eso debe notarse en el consumo. Si no lo ha hecho más es porque en los últimos dos o tres años, muchas familias han desahorrado, al ver que la crisis iba quedando atrás y el miedo a perder el trabajo era menor. Sin esa inyección extra de dinero y los tipos de interés a ras de suelo, los niveles de estos años en consumo interno estarían mucho más por debajo de los de 2008.
Ayer el Idescat hizo pública la Contabilidad trimestral de Catalunya correspondiente al primer trimestre de 2017. El muy escueto texto que la acompaña es el siguiente:
El producto interior bruto de Catalunya registra un aumento del 2,6% interanual y del 0,8% intertrimestral en el primer trimestre del 2017. Desde la óptica de la demanda , se observa que la economía catalana mantiene un dinamismo elevado, impulsada principalmente por la demanda interna, que logra un avance del 2,5% interanual, y, en menor medida, por la contribución del saldo exterior (0,4%).
Desde la óptica de la oferta, se aprecia la notable actividad del sector de la construcción, que se mantiene en tasas de crecimiento interanual elevadas (del 5,8%). Los servicios siguen mostrando un buen comportamiento y registran un incremento del 2,2% en relación con el mismo período del año anterior. La industria ralentiza su ritmo de crecimiento y alcanza una tasa de crecimiento interanual del 3,1%. Finalmente, el sector agrario modera el ritmo de crecimiento, pero mantiene el dinamismo (4,6%).
Más allá del minitexto oficial quizás quede por comparar la actividad de Catalunya con España. En datos globales desestacionalizados y en términos corrientes, el PIB trimestral catalán es de 54.858 millones de euros, lo que supone el 20% del total español, cifra que se repite en el sector más importante -servicios- y en la construcción, mientras que sube hasta casi el 24% en la industria.




