En España, la integración de los recién graduados en el mercado de trabajo no es buena. La cifra española se sitúa en un 68% en 2016. La caída de la tasa española durante los últimos años ha sido muy acusada, pasando de un 82,1% en 2008 a un mínimo del 59,9% en 2013 para volver a subir gradualmente a continuación. Por detrás de España sólo quedan Italia (52,9%) y Grecia (49,2%). Lo dicen las estadísticas que acaba de publicar Eurostat para el año 2016, Según las mismas, los recién graduados en la UE cuentan, en promedio, con una tasa de empleo del 78,2%. Al comienzo de la crisis –en 2008- la tasa alcanzaba un 82% y fue bajando hasta un mínimo del 75,4% en 2013.
Esta es la nota escueta que ha pasado esta mañana el IEE. Por supuesto, induce al pesimismo. Pero ¿por qué estamos a la cola de Europa? ¿fallan las empresas que no generan suficiente trabajo de calidad? ¿fallan los estudios? Debo reconocer que pienso que buena parte proviene de lo último, si bien las empresas deberían hacer mucho más por implicarse en la cuestión. Y no hablo solo de la formación dual que indudablemente sería lo mejor. Y lo pienso por dos aspectos que me parecen importantes. Uno, se refleja en el testimonio de lo que se hace en las escuelas y otro, por la falta de conciencia existente de la realidad que nos circunda.
Hace cosa de un mes me sorprendían las declaraciones de Laura Cercós, una joven de Tarragona que hoy estudia periodismo y políticas y que tuvo la segunda mejor nota de selectividad en el año 2016. En una entrevista al diario Ara decía que “en el bachillerato te están formando de una manera enfocada a pasar un examen. Tú no eres consciente de lo que estás aprendiendo, solo buscas la nota”. Es decir, no la enseñaron a aprender. Malo, porque luego en la universidad lo vas a notar. Ni tampoco te ayuda a enfocar lo que vas a ser ni a ser demasiado consciente de lo que el estudiante tiene por delante. A la escuela o al instituto no vas a sacar notas. Vas a formarte, a ver como enfocarás tu vida en el futuro. Vas a que te expliquen que la vocación, con ser importante, no lo es todo. Vas a que te expliquen que más allá de lo que te gusta hay una cosa que se llama mercado laboral y que aquello es como una selva en las de estar preparado para moverte. Vas a que te expliquen que para vivir –a menos que seas millonario en la familia- debes trabajar y que has de procurar adecuar tu vocación con el trabajo, pero que no es siempre fácil de lograr. Vas a que te expliquen que se debe luchar mucho y esforzarte mucho más y que deberás estudiar para estar al día el resto de tu vida. ¿Qué tiene que ver esto con una nota como objetivo?…
Eso queda claro en una reciente encuesta que Adecco ha realizado a los 1.800 jóvenes que formaron parte de la Redgeneración17 el pasado 26 de abril para preguntarles acerca de su visión sobre el mundo laboral, sus aspiraciones y sus preocupaciones. Pues bien, según la misma, ocho de cada diez jóvenes creen que encontrarán un trabajo en menos de seis meses, el 57,3% de ellos cree que lo conseguirá en un plazo de tiempo entre tres y seis meses y casi un 30% espera tenerlo «inmediatamente». Y no solo eso, sino que de aquí a cinco años, la práctica totalidad de los encuestados (el 95,6%) no solo cree que tendrá trabajo, sino que, además, está convencido de que estará relacionado con su formación. Optimismo no falta…
Parecen acercarse un poco más a la realidad, cuando el 24,6% de los encuestados considera que encontrar un empleo hoy en día depende «en gran medida» de tener contactos, aunque también tener experiencia es «un aspecto clave», según el 22,8%. No deben extrañar pues, las conclusiones de una encuesta realizada por la Comunidad Laboral Trabajando y Universia a más de 1.100 personas, donde se indica que el 47% de los casos de renuncia al trabajo, sin tener recambio, se produjo antes de finalizar el primer año de actividad profesional. No encajaron, simplemente, quizás no se lo habían explicado bien…
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