¿Rentabilidades del 5 y 6%? ¡No me cuentes chistes!… pues no, no lo es

 

Vivimos unos tiempos en los que la banca no anda precisamente falta de liquidez. Más bien todo lo contrario. Cuando entras en la web de tu banco lo primero que te sale en la pantalla es una oferta de crédito. Señal inequívoca de que es su punto a potenciar. Por ello, la oferta en el mercado es abundante y barata. Sin embargo, ello no es óbice para que, paralelamente, las plataformas de crowdlending -canalización de ahorros de particulares como inversión para financiar proyectos de empresas privadas sin la intermediación de entidades financieras- sigan creciendo a gran velocidad. Es cierto que su punto de partida es casi cero y que desde ahí, los dígitos de crecimiento siempre son muy altos. Sería absurdo negarlo, tanto como que en términos absolutos su volumen es bajo en España. Sin embargo, es una pieza a tener en cuenta en el puzzle del mercado financiero y cada vez más.

El secreto de su crecimiento no está precisamente en el coste para el usuario del crédito. Para ser exactos, la banca está ofreciendo tipos para financiar circulante incluso algo por debajo a lo que hacen las plataformas, aunque luego en el coste total se deban sumar las compensaciones que puedan pedir, no siempre fáciles de cuantificar…

¿Dónde está, pues, la clave? La clave, me cuenta gente del sector, está en la agilidad de las decisiones. “En operaciones de circulante de 40.000 o 50.000 euros la decisión se toma en un par de días y el empresario dispone del dinero en 4 o 5 días”, me aseguran. Esa es la gran ventaja. En un banco es todo más lento, el tiempo se cuenta por semanas, no por días. Me ponen un ejemplo muy gráfico. “Mire, es el partner ideal para ser el tercer banco de una pyme, es decir, un financiador complementario”. Eso, que hace unos años podía sonar a chiste, cuando, por ejemplo en Cataluña teníamos 10 cajas de ahorros dispuestas a prestar, ahora no lo es, cuando queda una y los bancos se cuentan con los dedos de una mano.

La competencia se ha reducido y las reglas que antaño funcionaban, como la de no poner todos los huevos en el mismo cesto, hoy no es que no funcionen, ¡es que casi no hay cestos!  Ah!, por supuesto, también se piden garantías para asegurar a los prestamistas. En la seriedad en este punto está la clave su pervivencia. Es obvio. En este sentido, una particularidad de las empresas españolas dedicadas a facilitar financiación alternativa a la de la banca, según muestra el reciente estudio elaborado al respecto por la Universidad de Cambridge en colaboración con KPMG y CME Group Foundation, es que su rango de automatización en la selección de proyectos a los que apoyar es bastante más alto que el que se aplica en otros países europeos.

En definitiva, las empresas de Crowdlending saben que ahí está el pilar de su credibilidad, por este motivo deben ofrecer información diaria online de cuales son su fallidos, el importe de los mismos, así como del volumen total de préstamos concedidos, los tipos de interés a los que han sido concedidos, que importe de préstamos está en vía judicial, los ratios de morosidad en tiempo real… Todo el proceso debe ser transparente y la información posterior, también.

Y hablando de la otra cara de la moneda. ¿Quién presta el dinero? Mayormente se trata de inversores particulares e institucionalizados, como family offices. Y, puestos a saber, ¿cuánto rinde la colocación de dinero? Me aseguran que se pueden obtener rentabilidades medias del orden del 6%, que en créditos de muy alta calidad bajan al 4% y en los de riesgo alto, suben al 9%. Realmente a la vista del nivel de tipos existente y de lo que remuneran las entidades los depósitos, estos porcentajes suenan a prehistóricos, o precrisis, para ser más exactos.

Un consejo, por supuesto no todo es color de rosa en esta inversión. ¡Claro que hay riesgo! Por ello, hay que invertir en aquellas empresas de Crowdlending que estén autorizadas con licencia de la CNMV para operar como Plataformas de Financiación Participativa (PFP) y en aquellas que cuenten con un sistema de cobertura, fondo de garantía o con garantía de recompra en caso de impago, todo esto minimizará el posible riesgo de pérdida total de la inversión.