“Andalucía y Cataluña, donde más ha invertido el Estado desde 2008”. Este era el titular engañoso que ofrecía el rotativo madrileño “El Mundo” esta semana. ¿Dónde está el engaño? En realidad es triple. Por un lado, habla de valores absolutos, lo cual implica que las mayores comunidades reciban más dinero y, por otro, se trata de inversiones presupuestadas, no de las realmente ejecutadas. Sin tener en cuenta, además su comparación con el peso de la economía catalana en la española. A través del twitter, el profesor Germà Bel daba ayer una atinada respuesta crítica al artículo en cuestión.
Me gustaría ir un paso más allá y recordar una serie de datos que la Cambra de Comerç de Barcelona hacía públicos en un informe sobre las infraestructuras en Catalunya el pasado mes de noviembre. El citado titular no dice la verdad, y precisamente en un año muy especial, ya que “en 2015 (último año del que hay datos) se registró el peor balance de la historia en las inversiones del Estado en Catalunya”, según la Cambra. En realidad solo se ejecutó un 59% del gasto presupuestado en infraestructuras. El dato es más impactante al comprobar como en este mismo año, la ejecución de obras por parte del Estado en Madrid, Cantabria y Castilla la Mancha supera el 100% de lo presupuestado.
Pero, sin duda, el dato más relevante del citado estudio está en el peso con respecto a España que tiene Catalunya en la inversión del Estado EJECUTADA en infraestructuras desde 2004 a 2015.
El punto más destacable es que en este periodo ni en un solo año el porcentaje de inversión ejecutada en Catalunya alcanza esta cifra y en los últimos cinco años está por debajo de la participación catalana en la población española. El punto más bajo se registra en 2015 con el 9,9% de la inversión regionalizada ejecutada en España. Es decir, Catalunya ha recibido la MITAD de lo que le tocaría si, como es lógico, recibiera inversiones en proporción al peso de su economía.
Si nos centramos en la inversión ferroviaria, el porcentaje de inversión ejecutada sobre la presupuestada es del 5% en 2015 en RENFE (trenes) algo que fue generalizado en todas las CCAA. ADIF (vías), por su parte ha tenido un grado de ejecución más alto, pero se ha quedado en el 27% del previsto.
Me parece que los números son más expresivos que las palabras. Huelgan, pues, más comentarios




