Leía ayer en La Vanguardia que el secretario de Empleo del PSOE, Toni Ferrer, había asegurado que el Fondo Monetario Internacional (FMI) parece estar trabajando para el sistema financiero privado en lugar de realizar un servicio público para los países que lo integran. En rueda de prensa tras la reunión de los secretarios generales del PSOE y CCOO, Pedro Sánchez y Unai Sordo, Ferrer ha hecho esta consideración después de que ayer el FMI recomendara a España fomentar los fondos privados de pensiones como complemento del sistema público de reparto.
Sinceramente me parece volver al pasado, cuando Zapatero dijo que los planes privados de pensiones son para los ricos y les eliminó las bonificaciones fiscales de que gozaban, cargándoselos de facto. El ZP de entonces, como el Ferrer de ahora, saben perfectamente que los planes de pensiones no son para los ricos. Los ricos no acostumbran a tener el dinero aquí y si lo tienen, lo colocan en otro tipo de instrumentos financieros y utilizan ingeniería financiera para minimizar el coste fiscal. No entiendo la manía que suscitan estor planes. ¿Será porque pasan por la banca?
Hace tres semanas escribí un post sobre la necesidad de que el Gobierno –sea del color que sea- de un paso urgente hacia devolver los beneficios fiscales que tenían al inicio los planes, por dos motivos. Uno, para que el titular tenga un complemento de la pensión y otro, para fomentar el ahorro a largo plazo, que en cuanto se normalice la situación monetaria en los mercados, se volverá a necesitar.
He criticado muchas veces al FMI por la monocorde musiquilla liberal que rezuman históricamente sus recetas. Sin embargo, este martes la responsable de la misión en España del FMI, Andrea Schaechter, dijo algunas verdades como puños, aunque haya gente a la que no les guste oírlas, en el terreno de las pensiones. Claro, suena fatal que te digan que las pensiones no pueden subir más de un 0,25% al año, que la tasa de sustitución (pensión sobre salario último) es la más alta de Europa, que debería plantearse trabajar más allá de los 67 años, que la relación entre jubilados y trabajadores no cesa de empeorar año tras año… Y todo ello porque la demografía y el cambio que está en ciernes en la economía hace inviable la pervivencia sin cambios del sistema actual.
Y la guinda para los de pseudoizquierdas y los progres de estar por casa es que te recomienden encima la necesidad de hacer un plan privado para complementar una pensión pública que será más baja en unos años. ¡Ni hablar! ¡Con la banca hemos topado! Y saltan los demonios en forma de descalificaciones sin que nadie de ellos aporte una solución medianamente viable para mantener el actual sistema de reparto, que es el más justo, a pesar de los problemas generacionales que le presentan la demografía, el mercado laboral y los avances en la medicina que nos hacen vivir más años.
Mirad, la Comisión Europea estima que la tasa de sustitución de las pensiones en España a mediados de siglo caerá al entorno del 50% a mediados de siglo, y recordemos que hoy está en el 82% (hoy la media de países de la OCDE está en el 53%) ¿Cómo se vivirá con pensión pública solo? Pero no vayamos tan lejos. ¿Cómo vive hoy un autónomo que haya cotizado por mínimos con una pensión de 900 euros? Hace años que vengo recomendando la necesidad de un complemento privado. Sí, claro hay que ahorrar algo y te han de incentivar. Eso ni es de derechas ni de izquierdas, es de razón pura y el Gobierno debería apoyarlo, como le ha pedido esta semana el FMI que lo haga.
Schaechter reclamó un mayor impulso a los planes de pensiones privados para evitar «la dependencia única de las pensiones públicas en una sociedad que envejece» y donde, por lo tanto, las pensiones públicas van a perder poder adquisitivo. «Hay que pensar en el ahorro privado. Y ahí la transparencia y la información es muy importante, para que la sociedad sepa qué les cabe esperar razonablemente cuando se jubilen del sistema público y si prefieren complementarlo con ahorro privado». Reclamó «incentivos para que los ciudadanos ahorren más». Al mismo tiempo, dijo que «es muy importante que los costes administrativos de estos planes sean bajos, que haya competencia e incluso que el sector público los gestione». Ojo a la última frase. Quizás alguien de la izquierda ya no los vea tan mal….




