Es bueno y necesario que, en unos momentos en que parece haberse orquestado una campaña contra el turismo en Barcelona, seamos conscientes de la riqueza que aporta este sector a Cataluña. Uno de los argumentos usados es el de que las molestias son para todos los ciudadanos, mientras que los beneficios son para unos pocos. Eso es cierto y os lo dice alguien que vive en los aledaños del Park Güell y participa de la molestia colectiva que supone, por ejemplo, el uso del transporte público hacia esta zona. Sin embargo, hay que matizar. No pueden confundirse los daños colaterales –pisos turísticos ilegales, alquileres abusivos, desertización de barrios, gamberradas…- con la aportación que realiza a la economía y que es vital para la actividad catalana.
Esos daños son consecuencia, en buena parte, de una mala, malísima gestión que se está haciendo con el turismo. Y el caso de Barcelona es paradigmático. Es verdad que los grandes beneficiarios son los dueños de establecimientos que se aprovechan del turismo, pero también lo son los que encuentran trabajo .en condiciones mejorables- gracias a ello. Y no son pocos.
Mirad, esta es la escueta explicación que el Idescat daba esta semana sobre los datos ocupacionales del sector turístico en Cataluña.
“La población ocupada en el sector turístico en Cataluña es de 452.300 personas en el segundo trimestre del 2017, dato que supone un incremento del 11,9% con respecto a un año atrás. Por sexo, aumenta tanto el empleo de los hombres (12,8%) como la de las mujeres (10,8%). Por situación profesional, los asalariados crecen un 16,1% mientras que los no asalariados disminuyen un 5% con relación al mismo trimestre del año anterior. El sector turístico reúne el 13,8% de la población ocupada en Cataluña. Por lo que respecta a España, la población ocupada en el sector turístico aumenta un 1,8% con respecto a un año atrás y el porcentaje sobre la población ocupada es del 13,4%”. El 14% de la población ocupada no es poca cosa, ni cuestión de tomarlo a broma. ¿Dónde trabajaría esta gente?
Al respecto, esta mañana hemos sabido el otro dato clave del turismo: el gasto. Resulta que el gasto realizado y acumulado en el primer semestre ha aumentado un 15%, con crecimientos respectivos en el gasto total por persona y por día, que son los datos más relevantes. Estamos hablando de un sector que el año pasado dejó en Cataluña 17.328 millones de euros y que aporta alrededor del 12% del PIB catalán. ¿Alguien piensa en serio que podemos prescindir de él? Sería irreal hacerlo. Eso no quiere decir que no estamos obligados a poner orden en los desmadres actuales. Y aquí las autoridades, sobre todo municipales, tienen una gran responsabilidad.
De momento, lo seguro es que “los turistas extranjeros hicieron un gasto total en Cataluña de 2.117 millones de euros en el mes de junio de 2017, cifra que supone un incremento del 18,5% con respecto al mismo mes del año anterior. El gasto medio por persona fue de 1.043 euros y el gasto medio diario por persona fue de 189 euros, con incrementos interanuales del 8% y del 4,6%, respectivamente”, según Idescat.
Por cierto, ¿sabías que el 22% del gasto de turismo en España de 2016 se realizó en Cataluña?
Estas cifras espectaculares no deben esconder que estamos viviendo unos años especiales, por el hecho de que muchos destinos alternativos habituales no son hoy seguros. La vuelta a la normalidad –nadie sabe cuándo será- nos deberá pillar con alternativas a la contratación. Y, por supuesto, debe acabarse con esta incipiente campaña contra el turismo, con una actuación firme de las autoridades.




