¿Pero, de verdad alguien supervisaba Catalunya Caixa?

 

Me voy a limitar a transcribir lo que apuntaba el pasado día 16 el diario Cinco Días sobre la imputación de altos cargos de Catalunya Caixa. ES un buen resumen. “El juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno investiga al ex presidente de Catalunya Caixa Narcís Serra, al ex director general Adolf Todó y a otros trece altos cargos por presunta administración desleal que habría originado un agujero en la entidad de más de 720 millones de euros.

Se trata de una serie de operaciones inmobiliarias efectuadas entre los años 2000 y 2013, en los que la caja entró con una participación de aproximadamente el 50% junto con otros socios, y que posteriormente instrumentalizó a través de su filial Promotora Catalunya Mediterránea (PROCAM).

En este sentido, el fiscal Fernando Maldonado distingue dos períodos, el primero entre 2000 y 2007, cuando se tomaron decisiones de inversión y de adquisición de compromisos económicos “relevantes”, y entre 2008 y 2013, momento en el que ya se hizo patente la imposibilidad de desarrollar los proyectos.

La Fiscalía señala que los órganos de gobierno de la entidad bancaria aprobaron intervenir en promociones inmobiliarias en España y también en Polonia y Portugal en las que se adquirían terrenos no urbanizables o incluso afectados por resoluciones legislativas que los calificaban de especial interés, lo que suponía “un riesgo en la inversión”.

La entidad habría adquirido inmuebles y “compromisos económicos relevantes” y habría concedido créditos “desproporcionados”; asimismo, la Fiscalía ha detectado irregularidades en los pactos de separación de los socios de dichas participaciones empresariales.

El consejo de administración, que podía aprobar créditos con garantía real de hasta 12 millones de euros y sin garantía real de hasta seis millones, elevó estos umbrales hasta 24 y 12 millones de euros, respectivamente; posteriormente, se incrementaron hasta 30 millones para créditos con garantía personal y hasta 60 millones para aquellos con garantía real.

Entre los años 2001 y 2007 se acometieron inversiones cuyos avales eran la mera palabra del socio, sin informes externos independientes, sin valoraciones adecuadas y sin un análisis exhaustivo de los riesgos.

No se protegían los intereses de la entidad con cláusulas al efecto, y cuando si se incluían estas cláusulas, no fueron ejecutadas o se mostraron inútiles.

También se ha detectado la existencia de conflicto de intereses, ya que algunos de los terrenos eran propiedad de alguno de los socios; en algunos casos, las operaciones inmobiliarias se llevaron a cabo sin la pertinente autorización de la comisión ejecutiva”.

Hasta aquí la explicación del citado diario. La pregunta que me hago es cómo es posible que puedan tener lugar todas estas actuaciones durante largo tiempo sin que NADIE llame al orden ni se dé cuenta de ellas. Parece imposible. Un agujero de 720 millones no se hace de la noche a la mañana. Se supone que debía haber una comisión interna de control, una auditoría externa anual al presentar las cuentas y una inspección del Banco de España que velaba por el buen hacer de estas instituciones. Y digo se supone porque si las irregularidades en las inversiones duran siete años consecutivos, es que han fallado TODAS las instancias de supervisión. Si eso es así, implica dar manga ancha a quienes tienen el poder de hacer y deshacer, que en las cajas, estaba muy concentrado. Pero las barbaridades que ha encontrado la fiscalía y que se acaban de explicar, ¿por qué no las vio ninguno de los órganos pertinentes? Lo siento, pero me parece imposible.

Algo así como una epidemia debió recorrer las cajas en este país durante estos años, porque ya veis lo que hay quedado. Ahora hemos empezado a saber cosas de Bankia, que en realidad venían de Caja Madrid. Y ya veis, MAFO diciendo que él no había recibido correos alertando de la situación. Uno tiene derecho a pensar mal. Pero aparte de los sinvergüenzas que se quedaron mucho dinero, en unos casos,  y lo mal que gestionaron las inversiones, en otros, esta concentración de maldades tan parecidas y en tantas entidades al mismo tiempo, con las autoridades monetarias mirando a otra parte, a uno le hacen sospechar. ¿A vosotros, no?