El proyecto de Presupuestos Generales del Estado que se presentaron ayer ha levantado ampollas, sobre todo en el aspecto de la inversión. Se esperaba, tras las declaraciones de Mariano Rajoy hace una semana en Barcelona sobre inversiones a realizar y las posteriores protestas desde varias comunidades, cuál iba a ser finalmente el total y reparto de estas inversiones. El fiasco ha sido mayúsculo y ha forzado incluso a algún medio a tener que realizar un editorial pidiendo disculpas por el titular “Lluvia de millones” con que encabezaba la portada del día posterior a las declaraciones de Rajoy.
Lo cierto es que viendo los titulares de hoy, entiendo que el lector se haga un lío. Veamos por ejemplo el punto concreto de Catalunya. “Cataluña gana peso en la inversión pública y se lleva 260 millones más”, dice El Confidencial. “La inversión en Catalunya, por debajo del 2016“, apunta La Vanguardia. “El Gobierno recorta la inversión en Cataluña en 2017 pese a prometer más infraestructuras”, titula El Independiente. “Presupuestos 2017: la inversión baja en Catalunya un 2,7%”, dice El País. Bien, ¿os aclaráis si en Catalunya va a ir más o menos inversión? Sin contar que en algunos casos se cuenta cifra presupuestada sobre cifra ejecutada realmente, lo que puede llevar a grandes errores de interpretación. Por ejemplo, según la Cambra de Comerç, la ejecución de obras de transporte en Catalunya en 2015 fue un 59% de la cifra presupuestada. Sobran palabras. Solo una pregunta, ¿por qué los medios de comunicación dan tanta importancia al presupuesto y se olvidan después de la ejecución? Realmente, esta última cifra es la que vale, pero raramente tenemos información sobre ella.
El editorial de La Vanguardia, trata de poner luz en este lio y transcribo “Catalunya tiene consignada una inversión por valor de 1.149,58 millones de euros, lo que supone un descenso respecto al 2016 del 2,5%. Pese a ello gana peso este año sobre el total, al suponer el 13,4% de la inversión regionalizable, frente al 10,6% del 2016. Pero sigue estando por debajo de los niveles logrados en el periodo del 2008 al 2011, cuando se situó ligeramente por encima del 15%”. Bueno esto es lo que hay. A pesar de lo que dijo Rajoy, los números de Montoro han podido más y baja la inversión en Catalunya… como lo hace en toda España, curiosamente excepto en Canarias, cuyos diputados dan soporte al presupuesto. Curiosidades.
Lo cierto es que la inversión en infraestructuras recibe el ajuste al que obliga Bruselas vía déficit. Pero no deben pasar por alto tres aspectos que a mi juicio son claves en estos presupuestos. El primero son las pensiones. Estas se llevan 40,7 euros de cada 100 de gasto público, siendo, por supuesto, la partida que más se lleva. Son unos 140.000 millones. Pues bien, un 3,1% de aumento significan 4.200 millones de euros más. Es importante el dato porque el total de inversiones de obra pública son 13.000 millones. Un ligero aumento en pensiones puede destrozar las inversiones en infraestructuras, con el corsé actual del déficit.
Bueno es ver también que la segunda partida son los intereses de la deuda, con 32.000 millones. Es decir, dos veces y media más que las infraestructuras. Ni que decir tiene el riesgo que hay en este punto en cuanto se normalice la situación financiera y suban los tipos de interés. Es una bomba de relojería.
Y, en tercer lugar, me gustaría destacar un dato que me mosquea en las inversiones públicas. Se trata de las inversiones no regionalizables, es decir, las que pueden afectar a varias CCAA o al propio Ministerio de Fomento… de las que apenas se dan explicaciones. Pues bien, estas inversiones, en el 2016 suponían solo el 19% de las regionalizables, es decir, las que sí se imputan a comunidades, mientras que en 2017, pasan a suponer el 49%. Dicho de otro modo, las regionalizables caen un 22,7% y las no regionalizables se doblan (+97%). O si quieren con números, las regionalizables son 8.600 millones y las no regionalizables, 4,244 millones. Es mucha pasta y sería bueno conocer cuál será su destino final.




