La EPA publicó ayer lo que llaman variables de submuestra correspondientes al año 2016, que son aspectos colaterales de la encuesta, que no se publican con la misma, pero no por ello dejan de ser más interesantes. Quizás lo más relevante de esta publicación se halle en el análisis que hace de las tasas de empleo y paro, según los estudios de las personas.
En este caso, las especialidades de estudios de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) y las de Ciencias naturales, químicas, físicas y matemáticas presentaron las tasas de empleo más elevadas en 2016. Ciencias naturales, químicas, físicas y matemáticas, por su parte, tuvieron también la tasa de paro más reducida.
En cambio, las tasas de paro más elevadas y las de empleo más bajas correspondieron a quienes han estudiado “Formación general y habilidades personales”, que son las personas que, a lo sumo, han alcanzado la enseñanza secundaria obligatoria o el bachillerato.
De nuevo enfrentamos estudios y empleo. Ciencias y TIC van ganando la partida al resto de estudios. Así, mientras en ciencias la tasa de paro está en el 9,6%, la de quienes han estudiado artes, humanidades y lenguas está casi en el 16%. Por supuesto que aquí se habla de empleo, pero no de CUAL. En mi opinión, la sobrecualificación debe afectar a estos últimos que a los primeros, es decir, gente que trabaja, pero NO en lo suyo. De todos modos, aceptando la sobrecualificación como mal menor, vemos que, con solo bachillerato como mochila de estudios, la tasa de paro sube al 25,3%.
Sería bueno que en las escuelas se buscaran sistemas para que a los chavales les entren de forma agradable –y les gusten- las mates y el resto de ciencias, algo que no siempre ocurre en la actualidad. Muchos de ellos, el mes antes de decidir que van a estudiar, aun no lo saben y acostumbran a tirar por el camino más fácil. Habría que corregir esto y con urgencia…
El otro aspecto que se analiza es la evolución del empleo, según el tamaño de las empresas. Pues bien, en 2016, las que más empleo han creado han sido las pequeñas (11 a 49 trabajadores) y las medianas (50 a 249). Eso quiere decir que las pymes han sido las más dinámicas el año pasado, mientras las microempresas y las grandes, han contribuido menos. En esta encuesta. De todos modos, hay un problema en este punto –avisado por el INE- ya que no todos los encuestados saben el número de trabajadores que hay en su empresa, lo que hace que deba tomarse el resultado como tendencia, pero no en su vertiente cuantitativa.




