En estos últimos tiempos se habla mucho de las start-ups. Son producto de la creatividad, de la valentía de mucha gente, de la necesidad de desarrollar una tarea personal autoafirmante y, a veces, son la solución tras tentativas fallidas de entrar en el mercado laboral a través de la figura de asalariado. He leído que en muchas ocasiones se sobrevalora el papel que realmente desarrollan, que están de moda, vamos, pero a mí, personalmente, me gusta quien toma este tipo de decisión, ya que indica una cierta forma de rebeldía ante un mercado que le quiere cerrar puertas. ¡Que me caen bien, vamos!
También he leído en algunos sitios que se les mima demasiado. No lo sé, quizás mediáticamente, si, por aquello que decía de la sobrevaloración, pero me acaba de caer en las manos un informe de Randstad en el que se dice en el titular que “siete de cada 10 trabajadores considera que España no apoya la creación de nuevas empresas”. Bien, el estudio es multinacional y permite situar a España en comparación con el resto.
Para ello, se ha analizado la última oleada del estudio Randstad Workmonitor correspondiente al primer trimestre de 2017, elaborada a partir de más de 13.500 encuestas a profesionales ocupados de 34 países. La muestra, pues, es amplia.
El análisis revela que el 67% de los trabajadores considera que España no apoya la creación de start-ups. Es decir, siete de cada diez ocupados españoles no considera que se ayude lo suficiente a los emprendedores para crear una nueva empresa, bien sea por la regulación, por el acceso al crédito o por cuestiones burocráticas. Esta cifra se sitúa 12 puntos porcentuales por encima de la media europea, que alcanza el 55%.
En realidad, según el informe, los países del sur de Europa son los más críticos con sus regulaciones estatales. En Grecia, hasta el 80% de los trabajadores considera que su gobierno no apoya lo suficiente la creación de nuevas empresas. Le siguen España e Italia, que se sitúan al mismo nivel (67%). La excepción es Portugal, que está por debajo de la media europea con un 53%. Los países de Europa más satisfechos con la gestión de sus gobiernos son Reino Unido (43%), Noruega, (43%), Alemania (47%) y Países Bajos (49%). Fuera de Europa, Japón es el país con más trabajadores críticos con las políticas de apoyo a la creación de empresas, con un 79%. En el lado opuesto se sitúan Estados Unidos (29%) y China (20%), donde la percepción es completamente diferente.
Me ha interesado especialmente del informe, algo que viene a corroborar lo que siempre he pensado, pero que a veces se pasa por alto. Me explico. Hay una cierta tendencia a unir la idea de emprendedor a gente joven que se lanza al mercado con una idea brillante. Quizás los medios tengan parte de culpa de ello al magnificar a los que triunfan mucho y no hablar de los problemas de la mayoría que se lanzan a la piscina sin una formación muy sólida en lo que van a hacer.
Así, otro de los aspectos que analiza el informe es la disposición a emprender según la edad que tenga el trabajador. Los más proclives a la creación de nuevas compañías son los profesionales comprendidos entre 25 y 45 años. El 64% de los profesionales de esta franja de edad afirma que estaría dispuesto a emprender. A continuación se sitúan los mayores de 45 años, con un 51%, y en última posición los ocupados más jóvenes con un 45%. Es decir, que lo que nos apunta es que es necesaria en la gran mayoría de casos una experiencia previa en el trabajo en que se va a emprender. Una idea por sí sola puede funcionar, pero es más difícil que si la idea surge de la experiencia.
De todos modos, una empresa que empieza, la aventura de copilotar la nave, ejerce una gran atracción entre los trabajadores. Al respecto, Randstad también ha analizado cuáles son las empresas preferidas para trabajar y detecta que tres de cada cuatro ocupados (75%) elegiría start-ups para desarrollar su carrera profesional en España. Las características asociadas a este tipo de compañías, como conciliación entre vida personal y laboral, un proyecto atractivo y ambiente de trabajo agradable, entre otros, han ganado peso en los últimos años y se han convertido en factores imprescindibles para que un profesional elija una u otra empres apara trabajar según se desprende el informe de Randstad Employer Branding: cuando la percepción se convierte en realidad. Se destaca que las start-ups son las empresas preferidas por todos los grupos de edad, sobre todo entre los menores de 45 años, ya que hasta el 80% de ellos se siente atraído por este tipo de compañía. Entre los mayores de 45 años, el porcentaje desciende hasta el 63%.




