Los bancarios irán a la escuela… para aprender a no liar a los clientes

 

Lo leo en «el País» de hoy. Ahora resulta que alguien se da cuenta de que los engaños que hubo a clientes bancarios al incitarles a comprar productos inadecuados era una cuestión de falta de formación del gestor. Me cuesta creerlo, pero la Comisión Europea ya ha dado un paso más en este camino y la CNMV, como brazo ejecutor, ha iniciado los trámites para que unos 210.000 empleados de bancos, sociedades de inversión o gestoras de patrimonio demuestren que cuentan con la formación y experiencia suficiente para informar al cliente, de manera que le vendan productos adecuados a su perfil de riesgo.

Me gustaría decir algo al respecto, recordando mis años de banca. En parte, sí creo que muchos de los que atienden al público no conocen bien algún  producto. Y ello por dos razones. Por un lado, porque hay productos de una sofisticación enorme y dudo que quienes atienden al público – y, ojo, incluso sus jefes- los entiendan. Y si o se entiende algo, muy difícilmente se podrá explicar a personas que, en su gran mayoría desconocen absolutamente de que va la cosa y, por lo menos hasta ahora, confiaban en lo que le decía su persona de confianza en el banco o la caja. Y, por otro lado, porque su formación específica es insuficiente, el único punto en el que estoy de acuerdo en lo que va a supervisar la CNMV.

Y no estoy de acuerdo, porque la mayoría de los problemas no han venido de productos excesivamente sofisticados. Es decir, que si el gestor quería que el cliente entendiera de qué iba la cosa lo podía hacer sin excesivos problemas. La raíz del asunto está en otro lado, dónde poco podrá hacer la CNMV. Cada vez más el gestor bancario es una máquina de colocación de productos que le vienen impuestos desde la dirección comercial de la entidad. En la cúpula se decide que lo importante es el producto X y se hace un reparto por oficinas y personas de parte de producto a colocar, bajo una fuerte presión, que puede acabar afectando su sueldo o su puesto de trabajo. A partir de aquí, pensad lo que queráis, desde argumentaciones para distintos target de clientes para su colocación que le llegan al “colocador” desde arriba, hasta unos plazos muy reducidos para vender el producto.

Más bien pienso que los problemas vienen por este lado, que por la falta de cultura del gestor. No nos engañemos, quien atiende la cliente nunca podrá llegar a explicar muy bien una serie de productos que puede que ni a la propia dirección comercial le interese que se expliquen a fondo, y no siempre por su sofisticación tecnológico-financiera. Estoy convencido que los problemas vienen más por la presión y la necesidad de obtener rentabilidad por parte de las entidades en unos momentos en que la actividad les ha bajado, los tipos están bajo cero y ello afecta a los márgenes y aún mantienen una cifra de activos improductivos que les pesan como una losa.

En definitiva, bien está que los bancarios se formen y sean capaces de informar correctamente al cliente. Pero que me expliquen cómo se les puede quitar presión y formar para colocar productos que les caen del tejado y en un plazo muy corto de tiempo están obligados a colocar. Quizás los tiros deberían ir por otro lado