Barcelona, la Agencia del Medicamento y los problemas colaterales

Acabo de leer un artículo de Victor Costa en El Nacional.cat “¿Por qué el referéndum no es un «handicap» para la Agencia Europea del Medicamento?”. Me ha gustado, porque Víctor argumenta los puntos  claves y hace un razonamiento lógico sobre lo que debería ser el desenlace.  Sin embargo, hay dos aspectos que me preocupan y que se salen de las líneas de razonamiento lógico. Vale la pena pensar en ellos. Uno es dónde se van a colocar las más de 900 familias que querrán viviendas dignas (standing alto) de alquiler en nuestra ciudad. No es ninguna tontería, dada la situación que vive el mercado de alquiler de la ciudad. Y el segundo es de índole política., que puede romper el hilo lógico de todo razonamiento, por más sólidos que sean los argumentos. Me permito transcribir el editorial de La Vanguardia del 9 de junio del 1993.  Leedlo con calma y veréis que salvo que la Agencia ha crecido con el tiempo y ahora son 900 en lugar de 400 las familias y Londres ya se lo ha adjudicó, podría haber sido publicado hoy.

“La aspiración de Barcelona a albergar la Agencia Europea para la Evaluación de Medicamentos constituye una oportunidad histórica de integrar la capital catalana en la nómina de grandes sedes de organismos europeos, y de aportar nuevos recursos al desarrollo económico y social de la ciudad. Esta agencia concentra unas funciones de indudable impacto científico e industrial: evaluación y autorización de medicamentos en el mercado comunitario; control del proceso de fabricación; farmacovigilancia e información sobre medicamentos nuevos.

La ciudad elegida para acoger a un organismo internacional se beneficia de unos impactos positivos evidentes. La agencia empleará unas 400 personas, entre funcionarios europeos y personal contratado. La actividad de la agencia, además, fomentará la investigación universitaria, potenciará la producción industrial y promoverá la formación de un «parque biomédico» a partir de los laboratorios de todo el mundo que desearán emplazarse cerca de esta agencia. La oferta de Barcelona, por otra parte, supone reforzar la nueva área de la Vila Olímpica, ya que las dependencias de la agencia se ubicarían en un edificio cercano al hospital del Mar.

Barcelona compite con Londres, Amsterdam, Copenhague, Lisboa y Dublín. Pero no cabe duda de que tiene muchas posibilidades. La capital catalana es una potencia en el mundo farmacéutico. Concentra el 50 % de la industria española del medicamento, el 60 % de su producción y el 70 % de su investigación. Dispone además de un edificio, perfectamente equipado, y de una zona cercana que puede acoger el parque biomédico. Las nuevas infraestructuras urbanas y la capacidad de organización y de iniciativa, proyectada a escala mundial a raíz de los JJ.OO., convierten a nuestra ciudad en una candidata favorita. No es ajena a estas posibilidades de éxito el respaldo solidario que la candidatura barcelonesa recibe. En la propuesta de solicitar para Barcelona la condición de sede de esta Agencia confluyen los apoyos decididos del Gobierno español, Generalitat, Ayuntamiento de la ciudad, la patronal Farmaindustria, Cámara de Comercio y empresarios del sector.

En el haber de Barcelona cuentan las ventajas que ofrece la ciudad como sede de organismos europeos y su puesto destacado en el sector farmacéutico. Pero en la decisión que deberán adoptar los órganos comunitarios pesarán también la fuerza y la coherencia del esfuerzo común de instituciones que no siempre parecen dispuestas a colaborar. Recordemos que la cooperación y la solidaridad de las distintas administraciones suelen dar siempre buenos frutos. No debe olvidarse nunca el ejemplo de los Juegos. Barcelona está preparada para acoger organismos internacionales. Y, en este caso, goza también del beneficio del consenso institucional.”

El resultado final, ya lo sabemos. Londres apostaba por tener la sede del BCE, que finalmente se fue a Frankfurt, y por ello fue compensada con la Agencia. ¿Hablamos de Lógica?, no, de Política.