“Quiero conciliar más y me preocupa menos la estabilidad laboral”

 

El informe anual ‘Randstad Employer Brand Research 2017’  que se hizo público ayer destaca que para el 63% de los profesionales españoles el salario se posiciona como el factor determinante para elegir una empresa en la que trabajar por cuarto año consecutivo. Esta cifra se encuentra al mismo nivel que la cifra registrada en 2016 y un punto porcentual más que en 2015. Esto implica que, si bien se sitúa en primer lugar, el salario ha alcanzado estabilidad en el ranking de factores más atractivos, mientras que otros motivos van adquiriendo mayor peso. “El salario no tiene que ser tan bajo para ser un motivo por el que irse, ni tal alto como para ser el único motivo para quedarse”, ha afirmado en esta línea Rodrigo Martín, presidente ejecutivo de Randstad en España.

En el estudio se preguntan las prioridades de 17 factores que aborda una persona al elegir una empresa dónde trabajar. El salario ya vemos que sigue en primer lugar, lo que no debe sorprender. Sí, en cambio, pueden hacerlo algunas variaciones muy importantes frente a las prioridades del año pasado. Sin duda, la más importante es que tras el salario se sitúa el equilibrio entre la vida personal y laboral (mencionado por un 55% de consultados). La conciliación se erige así como el segundo factor más importante para los trabajadores cuando están buscando una empresa para trabajar. Este factor, que había ido aumentando su importancia a medida que la crisis quedaba atrás, ha experimentado una subida de 10 puntos en solo un año y se ha posicionado como el segundo indicador en importancia para los trabajadores. Tras él se sitúa un buen ambiente de trabajo (49%), la estabilidad laboral (45%) y un trabajo estimulante (43%).

Fijémonos que hay un cambio inverso entre la conciliación y la estabilidad laboral. La primera gana 10 puntos y la segunda pierde 11 puntos. ¿Realmente se da menos importancia a la estabilidad? ¿O preocupa menos porque la actividad económica marcha mejor? Sin duda, este último factor es decisivo y la persona ve como menos probable un fallo en la empresa. En realidad, este punto va ligado con el de la buena situación financiera de la empresa que pasa del 25 al 20% en las prioridades. Parece pues, que la percepción de que la empresa no va a dar un susto es mayor. A destacar que durante los años anteriores, en los que el mercado laboral se encontraba en recesión, los profesionales primaban los factores que les aportasen seguridad y confianza en mantener su puesto de trabajo, pero año tras año, han ido perdiendo importancia.

Sí que me ha sorprendido y mucho que el factor progresión profesional haya caído del 47 al 36% en un año. ¿Qué sucede, ya no queremos promocionar? Probablemente la explicación haya que buscarla en el apartado anterior y de forma tácita se presuponga que la normalización y relanzamiento de la empresa llevarán implícito el ascensor interno y que eso va a ser más fácil en la actual situación.

También me sorprende que, en contra de lo que se dice en muchos foros, factores de tipo social como retribuye a la sociedad, aumentan ligeramente, pero están muy por abajo en el ranking (17%). No es un aspecto que haya calado todavía y creo que es muy importante para promover desde dentro un cambio del que se habla pero que no acaba de llegar. Probablemente porque quienes más internalizado lo tengan sean los jóvenes y su peso en la encuesta no sea decisivo.

Por último, es interesante ver cómo cambia la percepción en función de dos aspectos personales: la formación y la edad.

Según el estudio. a mayor nivel formativo, mayor es la importancia que los profesionales le otorgan al desarrollo de un trabajo estimulante y retador, a las formas flexibles de trabajo y a las oportunidades de promocionar. Los empleados con formación superior son los que más se interesan por estos factores a la hora de elegir una compañía para trabajar. En el lado contrario, entre los profesionales con formación académica básica priman factores como la estabilidad laboral, la ubicación y la reputación de la empresa.

Por grupos de edad, los trabajadores más jóvenes consideran determinantes las oportunidades de desarrollo profesional, las oportunidades de proyección internacional, la diversidad y la inclusión en el lugar de trabajo y la RSC de las compañías, es decir el compromiso con la sociedad. Los trabajadores de más de 45 años se centran en factores como la estabilidad laboral y la buena situación financiera de su organización, buscando equilibrio y continuidad en sus trabajos.