El eslabón más débil. ¿Se puede engañar a los empleados impunemente?

 

Leo en Invertia una noticia que me pone de muy mal humor “Los empleados del Popular acudieron a la ampliación con anticipos de nómina de hasta 15.000 euros, a tipo cero”. Conozco otros casos -en otras entidades, hace ya muchos años- en los que siempre se juega con los más débiles, que en este caso son los empleados. Pero todo vale, al parecer. Son una masa importante de gente que podían ayudar a cubrir una ampliación que generaba dudas por los cuatro costados.

Veamos lo que sigue contando el digital. Según las cifras que manejan los sindicatos, un 75% de la plantilla, unos 7.950 empleados de los cerca de 10.600 que integran sus filas, adquirieron nuevos títulos del banco en las ampliaciones. Y la mayoría lo hizo con anticipos sobre la nómina. “No se puede decir que nos obligaran, pero en pleno ERE y con el miedo a perder el trabajo, casi todos apostamos por acudir esperando que el apoyo sirviese para mantener a flote la entidad”, indica un empleado del Popular.

Aquí está lo peor de la situación. Leed lo que decía en octubre del año pasado Juan José Giner, secretario del sector financiero de CC OO, sindicato mayoritario: “los mayores escollos están en los 1.000 despidos para los menores de 54 y de 50 años, así como la cifra total de salidas: 3.000. Reducir un 20% la plantilla imposibilita al banco seguir trabajando. Esto supone que se preparan para venderlo”. ¿Una premonición? El banco lo descartaba entonces  y aseguraba que era fruto del plan de digitalización de procesos y una forma de sobrevivir ante las dificultades financieras que tiene. Con la plantilla en esta situación de agobio “¿Seré yo el próximo?”, se acepta lo que sea para quedar bien ante los jefes. Y de eso se aprovecharon para colocar acciones.

Rafael Sánchez Valero, secretario general de UGT en el banco, explica que “lo mínimo que te ofrecían eran unos 6.000 euros por empleado, aunque había casos en los que se podían pedir entre 15.000 y 20.000 euros”. Según indica, ese dinero se otorgaba con unas condiciones de interés cero y unos 5 años de vencimiento, con lo que todos los empleados que solicitaron esos anticipos para comprar acciones en la ampliación del Popular se encuentran al inicio del pago de su deuda, que ahora pasa a ser con el Santander.

Sinceramente no me parece de recibo la operación en las condiciones de estrés en que se hallaba la plantilla.  Ahora el Santander ha hecho promesas, siempre se hacen al día siguiente, el problema es cuando ya no es noticia en la prensa. Acostumbran a llegar los palos en silencio. La situación de los empleados del Popular no es envidiable. Por un lado han sido objeto de compra y Botín ya ha hablado de sinergias. Llanamente, desaparición de oficinas y menos personal. A este miedo, deben enfrentarse ahora al hecho que han de trabajar 5 años, deduciéndose una parte del salario que no sirve para nada, es decir, para pagar por unas acciones de un banco que no existe. Espero que el Santander, por lo tenga en cuenta  este punto. Los empleados fueron engañados y estos créditos en forma de anticipo deberían desaparecer. Es lo menos, ¿o no os lo parece?