La Memoria Econòmica de Catalunya del Consell de Cambres presentada la semana pasada y hoy, el estudio del BBVA Research sobre la economía catalana, suponen un impulso al optimismo, ya que los crecimientos esperados para este año superan las previsiones realizadas con anterioridad. Concretamente, la estimación que hace el BBVA Research para este segundo trimestre es que la economía catalana crece a un ritmo cercano al 0,9%, lo que significa un ritmo anualizado alrededor del 3,5%… en vísperas del verano.
La economía catalana sigue, pues, dinámica, apoyada en una demanda interna que sigue evolucionando favorablemente. Las buenas perspectivas para el sector exterior, tanto en bienes como en servicios y los avances en la corrección del déficit apoyan la continuidad del crecimiento, aunque persisten desequilibrios y riesgos relevantes sobre la economía. Hacia delante, se esperan crecimientos del 3,3% en 2017 y del 2,8% en 2018, lo que permitirá crear 230.000 puestos de trabajo y bajar la tasa de paro hasta el 9,3%.
La propia inercia de la economía, junto con los nuevos datos conocidos este trimestre, anticipan que el dinamismo de la economía catalana ha continuado en el primero y segundo trimestres del año. En concreto, se espera que el PIB de Cataluña se acelere respecto de cómo evolucionó en el segundo semestre del 2016, alcanzando ritmos próximos al 0,9% de crecimiento trimestral en los dos primeros trimestres del año (corregidos de variaciones estacionales y de calendario).
La demanda interna seguirá contribuyendo positivamente al crecimiento, gracias entre otras cosas a la aceleración de la inversión pública, la continuación del incremento del gasto en capital fijo (maquinaria y bienes de equipo), el impulso del sector residencial y el buen comportamiento del consumo de las familias. Los bajos tipos de interés y la política monetaria expansiva suponen un soporte para el crecimiento del gasto de familias y empresas, en más de facilitar el proceso de reducción del déficit público. Eso es particularmente importante para sociedades con un alto nivel de endeudamiento como la catalana, a pesar del esfuerzo de los últimos años por reducir el apalancamiento financiero.
Desde el punto de vista externo, el sector exportador catalán tiene un grado de diversificación elevado en términos de producto, lo que supone un elemento de apoyo para la economía. Adicionalmente, el coste del petróleo continúa reducido respecto del observado los últimos años, y por lo tanto, seguirá incidiendo positivamente en la competitividad de las exportaciones catalanas. En definitiva, las exportaciones impulsarán el crecimiento -por una mayor demanda externa y precios del petróleo bajos- a pesar de la incertidumbre del Brexit.
Con respecto al turismo, otro de los factores clave de la economía catalana, el flujo de visitantes se tendría que beneficiar de la recuperación del mercado nacional, de la continuidad en el flujo de visitantes extranjeros (por el mantenimiento de la incertidumbre política en países competidores), de las ganancias de competitividad conseguidas en los últimos años y de un precio del petróleo todavía relativamente bajo.
Por otro lado, los resultados de la Encuesta BBVA de Actividad Económica en Cataluña muestran que en segundo trimestre continua la mejoría, y que las perspectivas para el tercero son favorables. Las señales más favorables se obtienen en la demanda externa (turismo, exportaciones) y en el sector servicios (inversión y empleo) aunque los saldos positivos se extienden al resto de variables de análisis.
El análisis que hace el BBVA Research de la situación catalana es muy positivo y el mayor riesgo lo sitúa en el momento y la intensidad con que se produzca la retirada de estímulos monetarios por parte del BCE. Para una economía apalancada como la catalana, incrementos en el coste de financiación podrían restringir los recursos disponibles para el consumo y la inversión. En este punto, el crédito a Administraciones Públicas y otros sectores residentes en Cataluña se ha reducido hasta el 105% del PIB regional, desde el 170% del PIB alcanzado en el 2009, pero todavía se sitúa entre las comunidades con un mayor nivel de apalancamiento. El mantenimiento de una carga financiera reducida seguirá apoyando el incremento del consumo y de la inversión en los próximos meses.
Por su parte, la Memoria de las Cámaras catalanas apuntaba que en 2016 Catalunya generó el 19,03% del PIB español, lo que ha supuesto el mayor porcentaje desde el año 2000. En materia de empleo, hasta el año 2019 no se prevé recuperar la cifra de los cuatro millones de empleos previos al estallido de la crisis. Asimismo, recuerda que la economía catalana creció el año pasado un 3,5% y que entre los años 2013 y 2016 el incremento medio anual fue del 1,9%, frente al 1,5% de la media estatal. La tasa de crecimiento prevista para este año se sitúa en el 3% (por debajo del BBVA), lo que confirma que si bien la crisis ha sido muy intensa, la salida de la recesión está siendo también muy rápida.




