Un 0,5% de empresas de Barcelona facturan el 50% del total de la provincia. Las pymes son demasiado pequeñas.

El “informe territorial de la demarcación de Barcelona 2017”, que realizan la Cambra de Comerç y la Diputació de Barcelona y que fue presentado anteayer constata por tercer año consecutivo la recuperación económica de todos los territorios de la demarcación, con los datos más positivos desde el inicio de la crisis. Por ejemplo, los puestos de trabajo aumentan a todos los grandes sectores económicos y comarcas, y la población parada disminuye tanto la registrada como estimada, (un -12,5% y un -13,2% respectivamente) alcanzando los mejores datos desde el 2009. De todos modos lo más me interesa hoy es remarcar uno de los cuatro monográficos que incluye, concretamente el que se dedica a analizar la estructura empresarial en Barcelona, concluyendo que las pymes son demasiado pequeñas..

La provincia de Barcelona, con el 73,5% de la población catalana, reúne el 84% de la facturación total, el 72% de las sociedades mercantiles y el 81% del empleo en las sociedades mercantiles con sede social en Cataluña. Una conclusión que se extrae es el hecho que pocas empresas concentran mucho. Las 383 empresas con domicilio fiscal en la provincia (un 0,5%)  con un mayor volumen de negocios generan la mitad de los 265.917 millones de euros que facturan las 87.547 sociedades mercantiles con sede en la demarcación de Barcelona.

Ahora bien, una elevada presencia en términos económicos no implica una elevada presencia en términos ocupacionales. Estas empresas ocupan el 28% de la fuerza de trabajo del tejido empresarial de la provincia de Barcelona. Otros datos relevantes son que ocho de cada diez sociedades facturan menos de un millón de euros y sólo el 3,5% factura más de diez millones; las empresas constituidas antes de 1989 tan sólo representan el 18% del total, porcentaje que baja al 3% si se consideran las sociedades creadas antes de 1975; los diez primeros sectores de actividad reúnen más de la mitad del total de la facturación anual; los sectores que más facturan no son los que tienen más beneficios; el Baix Llobregat (60.209 euros por habitante) es la comarca que genera más volumen de negocios por  habitante, seguida por el Barcelonés (59.021 euros por habitante) y Osona.

Con estos datos se pone de relieve uno de los mayores (sino el mayor) problemas del tejido industrial catalán, que es el de tener una red de empresas demasiado pequeñas y que tienen una vida relativamente corta. Para las pymes “crecer no debe ser una voluntad o una intuición, sino una necesidad”. Esta contundente frase cerraba el Observatorio de la Pimec de 2015, que comparaba el tamaño de las empresas catalanas con las españolas y europeas. El motivo de esta es la constatación de que las empresas catalanas son más pequeñas que las europeas. Aquí, las microempresas –menos de diez trabajadores– contratan a un 31% del total de los trabajadores, un porcentaje que sólo superan Bélgica, España e Italia y tienen un promedio de 1,7 empleados, frente a los 1,9 de media europea o los 2,8 en Alemania.

¿Incurrimos en error al hablar habitualmente de pymes cuando en realidad estamos ante micros?… Sobre el tamaño se me ocurre que deberíamos plantearnos dos preguntas, ¿por qué? y ¿para qué? El porqué lo responde el documento del Observatorio y alude a hechos histórico­culturales, como el individualismo o la relativa juventud de las empresas… En cuanto al para qué deben ser mayores, dudo que se plantee esta visión de necesidad desde dentro, con el ahogo del día a día. Por ejemplo, ¿hay conciencia de que existe una correlación entre rentabilidad y tamaño de pymes (sí, según la Pimec), ¿o que los niveles de productividad aumentan con el tamaño? ¿o que mejora la capacidad de acceso a la financiación y la de negociación con los proveedores?… Es razonable pensar que no siempre.

¿Ventajas? sí, las hay, pero menos. En cualquier caso, no olvidemos que nuestro tejido es una malla de micros. Ello, que puede explicar una falta de visión, supone también un gran potencial: desde más abajo se crece más y más rápido. Cuestión de aritmética.