El 14% de los trabajadores del sector de la industria en Cataluña tienen 55 años o más, por lo tanto, se jubilarán a lo largo de la próxima década. Concretamente son alrededor de 75.000 trabajadores, de los cuales 28.000 se jubilarán ente los próximos cinco años (actualmente tienen 60 años o más) y los 47.000 restantes, antes de diez años. Esta es una de las conclusiones del monográfico Cuantificación de las jubilaciones futuras en la industria, elaborado por el Gabinete de Estudios Económicos e Infraestructuras de la Cámara de Comercio de Barcelona.
Me preocupan especialmente los resultados de este informe. Por un lado, porque la cifra es importante y, por otro, porque no está claro que vaya a haber una sustitución correcta. Habrá que tener gente preparada, pero esta gente no va a salir de debajo de las piedras, ya deberían estar hoy con la mente puesta en ello y lo que dicen las cifras no induce a la tranquilidad.
Llevamos 30 años hablando del desajuste que hay entre educación y necesidades laborales en las empresas. Y, al parecer, seguimos igual. Con una diferencia, que hoy la situación está llegando al límite, con las cifras que acabamos de ver, porque el cambio va muy deprisa, porque el lastre acumulado es excesivo, porque mandan las necesidades científicas y tecnológicas… y los alumnos siguen haciendo caso omiso. Hace un par de años, según datos del Gobierno, estudiaban en España ciencias sociales y jurídicas 108.000 jóvenes, mientras que en ciencias solo había 13.000, cuando la demanda laboral se dirige cada vez más a estos últimos.
La industria es necesaria. No podemos imaginar un futuro digno sin industria. ¿Qué vendrán los robots? Sí, claro, pero mientras no llegan… No puedo olvidar que desde 2008 a 2013 la industria, ¡ojo!, perdió un 29% de su empleo. ¡Tres de cada diez personas ocupadas en la manufactura perdieron su trabajo! Y la recuperación no es rápida.
Al margen de las jubilaciones en ciernes, el caso es que la industria de alta cualificación cualificación ya se queja de que no encuentra personal. Y el riesgo para nosotros es alto, porque una de dos, o se larga o importa talento. En un reciente informe sobre 33 países –The Hays Global Skills Index2016– se destaca que el mercado laboral español “no está adaptando su talento a las necesidades de las empresas y esta creciente falta de conocimientos y habilidades adecuados en el mundo profesional amenaza las posibilidades de crecimiento empresarial, a la vez que pone en peligro la productividad de las compañías”. Y añade que “el establecimiento de un sistema educativo centrado en el aumento de la empleabilidad debe ser prioritario, para que los niveles críticos de desajuste del talento y la inflación salarial sectorial comiencen a normalizarse”.
De momento, según la Cambra, las ramas industriales que sufrirán especialmente el efecto de las jubilaciones los próximos años son la confección de prendas de vestir (el 23% de trabajadores tienen 55 años o más en Cataluña), la fabricación de muebles (19%) y la industria textil (18%). ¿Se está trabajando para preparar gente para estas ramas industriales?
Y seguimos con el Informe. Afirma que “con respecto a los principales empleos industriales, las que se caracterizan por tener una tasa de envejecimiento más alta (porcentaje de trabajadores con 55 años o más) son: 1) los trabajadores de la madera, textil, piel, cuero, calzado y otros operarios en oficios (25% tienen 55 años o más); 2) los mecánicos de precisión de metales, ceramistas, vidrieros, artesanos y trabajadores de artes gráficas (19%); y 3) los directores de producción y operaciones (19%)”. ¿Estamos en ello?
Otra conclusión –probablemente la más importante- que se desprende del estudio es que una buena parte de las jubilaciones futuras, concretamente el 42% del total, se otorgarán a empleos considerados típicamente industriales y que requieren una formación profesional específica. Hace falta tener en cuenta que, de los nueve empleos considerados industriales, ocho están entre los quince empleos con más trabajadores que se jubilarán durante los próximos diez años en Cataluña.
Los resultados obtenidos en este estudio deberían permitir a las administraciones competentes planificar, dentro de su ámbito territorial, las necesidades formativas futuras, teniendo en cuenta las jubilaciones que se producirán los próximos años por tipo de empleo y el cambio tecnológico que se está produciendo. Por eso, sería recomendable analizar con más detalle las necesidades formativas concretas para cada uno de los empleos a partir de información cualitativa obtenida de los centros
de formación profesional, centros tecnológicos y empresas.




