Resulta curioso observar cómo incluso en tiempos en que se habla de la desaparición del dinero, el 79% de las transacciones que se realizan en la eurozona, son en cash. En el caso español son el 87%. El dinero físico, pues, se sigue usando mucho y no parece que las novedades para su sustitución, como las tarjetas monedero, hayan tenido éxito en las transacciones de bajo monto. Son datos de un estudio que hizo público el BCE la semana pasada –The use of cash by households in the euro area– referido al año 2016 y que se realiza por primera vez en todos los países. En 2008 se realizó otro de parecido en un número muy restringido de países.
Si del número de transacciones pasamos a su valor, lógicamente las cosas cambian un poco y el valor de las mismas realizado en cash alcanza el 54% -sobre el 68% en España- lo que pone de relieve que a mayor volumen de la transacción, más se usan otros sistemas, concretamente las tarjetas –de débito y de crédito- en un 19% en el número de las transacciones y un 39%, según el valor de las mismas.
Las diferencias de hábitos en el momento del pago entre países son muy altas. En número, Alemania, Italia y España están por encima del 80%, mientras en Holanda y Finlandia, están entre el 45 y el 55%. En términos de valor, Italia, España y Grecia están alrededor del 70%, mientras en el Benelux, Francia y Finlandia están por debajo del 33%. Todos estos datos parecen poner en duda la percepción existente de que el dinero está siendo sustituido por otros sistemas de pago.
Cuando se analiza quien usa más habitualmente el dinero físico se concluye que los hombres lo hacen más que las mujeres y que los mayores de 40 años, más que los grupos de edad más jóvenes.
Sin embargo, aparece una contradicción en las encuestas realizadas, ya que al preguntar a los usuarios qué tipo de medio de pago prefieren, hay una mayoría que aseguran preferir la tarjeta… aunque usan billetes y monedas. Esta contradicción se explica porque aproximadamente dos tercios de las transacciones en el puesto de venta fueron por volúmenes inferiores a los 15 euros. Además, también dos tercios de las transacciones se realizaron en tiendas de productos de compra diaria, restaurantes y bares. Por otro lado, solo un 8% de las transacciones en puntos de venta fueron superiores a los 50 euros y solo el 14% en tiendas de productos duraderos o gasolineras.
El problema del bajo uso de las tarjetas no está en la dificultad de su obtención –más bien es al contrario- sino en la no aceptación por parte de muchos comercios.
El estudio pone de relieve que el dinero físico no solo se usa para la compra sino también como forma de ahorro. Casi un 25% de las personas mantienen en sus casas dinero físico como precaución. Asimismo, el estudio muestra que más personas de las que se piensa, usan billetes de 200 y 500 euros. Casi un 20% de las personas encuestadas aseguraron haber tenido en su poder billetes de ambas denominaciones a lo largo del último año. Las diferencias entre países son enormes en este punto. En Eslovenia, Luxemburgo, Eslovaquia y Lituania están por encima del 40%. En España son el 27%, en Bélgica e Italia, el 21%, mientras en Francia y Holanda están por debajo del 10%. El BCE resalta que en España el porcentaje de tenencia de billetes de 500 euros ha caído 6 puntos porcentuales desde el estudio realizado en 2008, pero donde la caída es espectacular es en Italia, con 13 puntos y en Bélgica, con 18.
También es curioso ver las diferencias de dinero que solemos llevar en el monedero. En España, por ejemplo, son unos 50 euros de promedio, mientras en Alemania son 103, en Francia 32 y en Portugal, 29. Las diferencias entre países son muy fuertes y no parecen seguir una relación con el nivel de vida, sino con los hábitos de pago. En Francia, por ejemplo, el uso del cheque está muy extendido.
Por último, se destaca que sí hay una correlación entre el monto de la transacción y el medio de pago usado. No sorprende que el 93% de las transacciones de menos de 5 euros (representan el 34% del número total) se hagan con monedas, pero sí que el 33% de las superiores a 100 euros se hagan con billetes. El BCE se sorprende de que aunque solo representen en número el 2% de las transacciones, suponen más del 10% de valor del total. Las diferencias de pago en cash de estas compras difiere mucho por países. Así, en Francia suponen el 3% en valor, mientras en Irlanda suponen el 21% y en Grecia el 26%. Lamentablemente, el BCE no da la cifra para España…




