En Cataluña vivimos unos meses complejos, también en términos de información, que se han complicado a medida que se acerca la fecha de las elecciones. Tanto es así, que cualquier estadística oficial se trata de manera que pueda acercarse más al interés propio. Particularmente remarcable es el esfuerzo que se hace para crear un relato para consumo español, en el que se vende una situación caótica para Cataluña. Familiares de Valencia y de Castilla-La Mancha me llaman preguntando cómo estamos, cómo nos lo hacemos con el hundimiento de la economía catalana. Me lo dicen sinceramente, preocupados, ante el alud de informaciones negativas que les llegan, ante el ingente descalabro económico que se supone ha generado el “procés”.
Se ha hablado en los medios de comunicación de “ruina total”, “el 30% de la riqueza se ha esfumado”, “las empresas que se han fugado se llevan la tercera parte del PIB catalán”, riesgo de recesión para 2018”, “España rebajará su crecimiento de 2018 por culpa de Cataluña”… y otras barbaridades. ¿Qué queréis que se piense en España?
Cataluña crecía al 3,5% en el tercer trimestre y, probablemente habrá desacelerado su crecimiento en el cuarto, al igual que el resto de España. Una desaceleración que, recordemos, ya se preveía para este 2017, pero no se contaba entonces con que el consumo tirara tanto y las exportaciones (turismo incluido) fueran a ir tan bien. Es difícil que del 3,5% se pase tan rápidamente a una recesión, entre otras cosas. Hay una inercia que siempre manda durante unos meses, aún en el peor de los escenarios
Pero es que las estadísticas se empeñan en no dar la razón a los catastrofistas. Hoy, por ejemplo, hemos conocido la estadística de creación de empresas que publica el INE. Bien, comparando con octubre del año pasado, en Cataluña se han creado un 14% de empresas menos que entonces. Dicho así –sin nada más- realmente resulta muy preocupante. En cambio, si explicamos que este 14% corresponde a 200 empresas menos que el año pasado, la cosa cambia un poco, si, además, pensamos además que en Cataluña tenemos unas 600.000 empresas, de las cuales 350.000 no tienen asalariados, y del resto, 230.000 tienen de 1 a 9 trabajadores. ¿Se han creado 200 autónomos menos que el año pasado? ¿O quizás microempresas? Yo no veo la hecatombe por ningún lado.
Pero hay más, en la misma estadística se publica el capital desembolsado por las nuevas sociedades y resulta que en octubre ha sido un 15% superior al de octubre de 2016. Curiosamente, esta cifra no te la da la nota de prensa, sino que la has de buscar en la estadística del año pasado. En definitiva, fijaos en el impacto del cambio de titular al pasar del “En Cataluña se crean un 14% menos de empresas en octubre” a “En Cataluña se crean 200 empresas menos en octubre aunque el capital desembolsado por las nuevas crece un 15%”.
Estamos diciendo la verdad en los dos casos, pero el impacto del primer titular es muy duro y lleva a pensar de forma muy negativa. Luego, contextualizando el dato, resulta que la situación no solo no es grave, sino que es positiva, ya que el capital suscrito ha crecido.
Por cierto, en septiembre pasó exactamente lo mismo, el número de nuevas sociedades creadas bajó un 11,6% respecto a 2016 –con los titulares consiguientes- y el capital desembolsado –del que nadie se acordó- creció un 39%. Y así vamos
En tiempos complicados, es necesaria una información veraz, objetiva y contextualizada. Titulares ciertos pero que son media verdad inducen a error y a atemorizar a la ciudadanía, cuando son muy negativos. Y eso es lo que se trata de hacer con Cataluña. Con el agravante de que no siempre los titulares son ciertos… Ah!, sí, de las casi 3.000 empresas “fugadas” de que se habla cada día, hablaremos en otra ocasión. Por cierto, no se ha ido ni una, han cambiado su sede social o fiscal. La generación de riqueza sigue en Cataluña y su contabilización también. Nada más.




