La recuperación no olvida el empleo de los jóvenes, pero seguimos muy lejos de los países líderes europeos

 

Me parece muy interesante el estudio de Funcas sobre el empleo de los jóvenes. En el mismo se concluye que nuestro mercado laboral los va teniendo más en cuenta, aunque seguimos muy lejos de los países líderes europeos, como Alemania. No me ha sorprendido que los jóvenes con estudios avancen mucho más deprisa que quienes no los tienen y sí que lo ha hecho observar que el grado de emancipación de las mujeres es mucho más alto que el de los hombres. Es una buena señal. Echo de menos, eso sí, el aspecto cualitativo, sobre todo en el aspecto de temporalidad y nivel salarial, aunque, por otras publicaciones, sabemos que es peor en España. Ojo a la referencia de los estudios en Alemania, donde la combinación de estudio y trabajo da excelentes resultados. Transcribo a continuación el resumen que del estudio hace Funcas

Dos tercios de la población de entre 25 y 29 años en España, es decir un 66%, estaban empleados en el tercer trimestre de 2017, un porcentaje inferior al de antes de la crisis (79% en el mismo trimestre de 2007), pero superior al registrado en el mismo periodo de 2013 (60%). Según el último Focus on Spanish Society, editado por Funcas, aunque los datos muestran una clara tendencia al alza desde 2016, aún distan de la media europea y de los registros de países como Francia y Alemania, donde cerca de tres de cada cuatro personas de entre 25 y 29 años tienen empleo. Por el contrario, en Italia solo trabaja el 55% de este segmento de la población, 20 puntos por debajo de la media europea.

 La educación es un factor determinante de cara a encontrar empleo en España. La educación terciaria implica una clara ventaja: la tasa de jóvenes (25-29 años) con título universitario empleados es cerca de ocho puntos más elevada que la de quienes han completado la enseñanza secundaria superior o han optado por la formación profesional, y 13 puntos más alta que la de aquellos que se han quedado en educación secundaria inferior.

Una pauta similar se observa en países como Francia y Alemania, si bien se advierten algunas diferencias. En ambos casos, la desventaja del empleo menos cualificado frente al de mayor calidad es más pronunciada que en España, pero mientras en Francia también se aprecia la ventaja de contar con educación universitaria, en Alemania las diferencias entre los graduados universitarios y aquellos jóvenes con secundaria superior o formación profesional son muy pequeñas -esta evidencia está en línea con el notable prestigio del sistema de educación dual vocacional alemán-.

Si hay importantes diferencias en el empleo de los jóvenes adultos europeos, más significativas son las relativas a dónde viven. Así, mientras en los países nórdicos menos del 10% de los jóvenes de entre 25 y 29 años vive en casa de sus padres, en el sur de Europa, más del 60% reside con sus progenitores. Europa central se encuentra en un término medio, aunque más cerca de Escandinavia.

 Merece la pena destacar las diferencias por sexos. En todos los Estados analizados, es mayor el número de mujeres emancipadas que el de hombres, con un gap especialmente significativo en Alemania y Francia. En España, en torno a una de cada dos (53%) de las mujeres de entre 25 y 29 años vive con sus padres, mientras que entre los varones ese porcentaje alcanza el 68%.

Por último, Focus aporta datos demoscópicos sobre las expectativas de ahorro de la población. Observando los grupos de edad más jóvenes, destaca su mayor optimismo respecto a las personas de más edad.

Las expectativas de ahorro parecen guardar una correlación negativa con la edad: cuanto mayores los encuestados, menos optimistas respecto a su capacidad de ahorro. En octubre de 2017, el 40% de los encuestados de entre 16 y 24 años confiaba en la posibilidad de incrementar sus ahorros en el año siguiente, mientras apenas el 5% de la población de 55 años y más consideraba esta opción.