¿Sabías que el 94% de las empresas familiares españolas ha aumentado o mantenido su plantilla?

 

Para garantizar su desarrollo, las empresas familiares encuestadas por KPMG en su “Barómetro de la Empresa Familiar 2017” creen que una rebaja de los impuestos, una regulación laboral más flexible, la reducción de los costes laborales no salariales y la disminución de la burocracia repercutirían positivamente en las perspectivas de crecimiento de sus compañías. Los aspectos que se desarrollan en el informe creo que os interesarán. Aquí tenéis un resumen de los más interesantes.

Es importante constatar que la empresa familiar española afronta los próximos 12 meses con optimismo. El 80% de las compañías encuestadas confía en disfrutar de una situación económica “positiva” o “muy positiva” a un año vista, la cifra más alta desde que comenzase la recuperación de su confianza en el año 2014. También mantienen una visión optimista las empresas familiares europeas: 7 de cada 10 esperan un buen comportamiento económico a lo largo del año. Así, las opiniones neutras han registrado un descenso notable en el caso de España hasta el 16%, mientras que las empresas familiares europeas se muestran aún más cautas en sus previsiones, aumentando la proporción de éstos en cuatro puntos porcentuales (25%). Por su parte, las perspectivas negativas continúan siendo bajas, experimentando un descenso notable tanto en el caso de España (de un 6% a un 3%) como en el de Europa (del 7% al 2%).

En una segunda oleada de la encuesta llevada a cabo en noviembre, casi el 80% de las empresas familiares españolas corrobora su confianza y afirma que su facturación aumentará en 2018. Por otro lado, más de la mitad de las compañías encuestadas considera que la situación política ha tenido un impacto negativo sobre sus negocios, fundamentalmente en tres ámbitos: ha generado incertidumbre, ha afectado a la imagen del país y ha paralizado algunas decisiones de inversión.

Un 70% de las empresas familiares españolas destaca haber aumentado sus ventas netas este año (frente al 75% que así lo señalaba en 2016), mientras que solo un 8% ha visto disminuida su facturación. En España, de entre aquellas empresas que han experimentado un crecimiento en sus ventas, 7 de cada 10 lo han hecho por encima del 5%. En el caso europeo, aunque las cifras son asimismo positivas, siguen estando por debajo de las españolas. Un 57% afirma haber aumentado su facturación mientras que el 13% ha visto reducidas sus ventas netas.

Estos buenos resultados se han visto reflejados asimismo en materia de contrataciones ya que el 94% de las empresas familiares españolas ha aumentado o mantenido su plantilla en los últimos 12 meses. En concreto, más de la mitad (59%) ha incrementado su número de empleados, frente al 41% de las  europeas. En relación a las actividades en el extranjero, la cifra de empresas familiares que ya se encuentran internacionalizadas es bastante similar entre España (76%) y Europa (72%), dejando en evidencia la importancia que tiene la internacionalización en su crecimiento. De hecho, el 70% de las españolas afirma haber incrementado su presencia en el extranjero (44% en Europa).

 

Los problemas que más preocupan

La creciente competencia es este año el mayor de los problemas para el crecimiento de las empresas familiares españolas. Así lo han puesto de manifiesto un 51% de las empresas encuestadas en nuestro país. Esta preocupación ha ido creciendo igualmente entre las compañías familiares de Europa (37%), donde se sitúa como el segundo reto más destacado.

La guerra por el talento, que el año pasado ocupaba la cuarta posición, ha ido ganado relevancia tanto en España (40%), donde se percibe como el segundo desafío más preocupante, como en Europa donde representa este año su principal desafío.

La disminución de la rentabilidad al igual que en la edición anterior se sitúa en el tercer puesto entre los retos más destacados de la empresa familiar española. No obstante, continúa descendiendo el porcentaje de compañías que así lo han indicado respecto a años anteriores desde el 58% de 2014 hasta el 32% de este año.

El aumento de los costes laborales (21%) y los cambios regulatorios (18%) también preocupan, aunque en una menor medida, a la empresa familiar española, riesgos que han ido desplazando el acceso a la financiación. De hecho, el 82% de los encuestados afirma no haber encontrado dificultades para obtener crédito. De nuevo, la financiación bancaria y los fondos propios se sitúan entre los principales medios de financiación.

Entre las demandas principales de la empresa familiar para garantizar su crecimiento y éxito futuro vuelve a situarse en primer lugar la bajada de los impuestos (38%) y la regulación laboral más flexible y la reducción de los costes laborales no salariales (ambos con un 35%). Asimismo, el 34% de las compañías familiares españolas cree que la reducción de la burocracia alentaría su crecimiento, mientras que las mejoras en educación y formación (23%) se sitúan por primera vez entre sus principales peticiones. Para las empresas familiares europeas una regulación laboral más flexible, la reducción de la burocracia y la bajada de los impuestos se encuentran entre los principales cambios que impulsarían su crecimiento, con un 39%, 33% y 32%, respectivamente.

 

Afrontar el cambio generacional

Los propietarios de mayor edad subrayan como principales retos la dificultad para mantenerse al día en un entorno empresarial en constante cambio y su incapacidad para soltar las riendas del negocio al que sienten un gran apego. Por su parte, la generación más joven teme a los conflictos familiares y a las pocas expectativas de incorporarse a la empresa, indicadas por el 30% de ellos. En este sentido, cobra especial relevancia el establecimiento, implementación y revisión continua de un protocolo familiar que siente las bases de las estructuras de gobierno y familia, comunicación y relaciones familiar, incorporación de familiares y directivos a la empresa familiar y otros elementos y procesos clave para garantizar la continuidad del negocio.

La mayoría dispone de un consejo de administración formal (68%) y de un consejo familiar (44%), siendo también recurrente contar con un protocolo familiar o código de conducta (42%). Por el contrario, la planificación patrimonial para los familiares que tienen una participación en la empresa o los procesos de bienvenida, formación e introducción a la empresa de los miembros familiares son mecanismos menos utilizados. Contar con un directivo no familiar es una estrategia que con el tiempo está ganando cada vez más defensores.

Bien sea porque no existen sucesores apropiados a los que traspasar el negocio o porque los que hay, no quieren o no están preparados para ello, lo cierto es que un 87% de los encuestados afirma tener ya a este tipo de consejero desempeñando cargos directivos en su empresa. Además, el 95% de los propietarios considera beneficioso para el negocio contar con directivos externos. A la hora de señalar sus decisiones estratégicas para el próximo año, el 19% expresa su intención de traspasar la empresa familiar a la siguiente generación. Un 69% afirma tener ya identificado al sucesor y de estos, el 83% considera que dicho sucesor está además preparado para asumir el puesto.

Traspasar la titularidad (10%) o el gobierno (9%) de la empresa a la siguiente generación son las dos siguientes opciones que más se valoran. La alternativa de designar a un CEO no perteneciente a la familia, indicada por el 8%, es la siguiente alternativa más destacada para los empresarios familiares españoles. La venta de la empresa, en esta edición, ocupa la quinta posición, inclinándose la mitad de estos por la venta parcial del negocio, mientras que un 40% querría desprenderse de todos sus activos.

Preguntados acerca de las razones por las que venderían sus compañías, los empresarios familiares indican la falta de sucesores apropiados, el incremento de la competencia y su incapacidad para mantener el negocio de forma viable como principales motivos. No obstante, en cuarta posición se encuentra el porcentaje de empresarios que cree que la venta formaría parte de una decisión estratégica adecuada en la fase del ciclo de vida de su empresa familiar. Por su parte, las empresas familiares europeas también priorizan el traspaso de la gestión de la compañía a la siguiente generación (22%) y se plantean designar a un consejero delegado no familiar antes que vender la empresa

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