La Obra Social de las cajas cae un 65% entre 2008 y 2016. La Caixa aportó el 70% del total nacional el año pasado.

 

Uno de los aspectos de los que menos se habla, es de la enorme pérdida que ha supuesto para la sociedad la desaparición de las cajas de ahorros y, con ellas, la aportación a la obra social. La caída de su inversión con la crisis ha sido espectacular: un 65% entre 2008 y 2016. Lo cierto es que la Obra Social era el núcleo de las entidades, su dividendo social y su razón de ser. Hoy, no son las cajas quienes la financian sino las fundaciones en que se han convertido desde 2014, excepto en dos casos.

Recordemos que en 2010, se inició un proceso de concentración del sector, pasando de las 47 cajas de ahorros en 2005 a solo 34. Todas ellas pasarían después a transformarse en bancos, quedando las fundaciones como ente residual en la mayor parte de ellas. Ahora solo quedan en pie dos cajas de ahorro, Caixa Ontinyent y Caixa Pollença.

Según la última Memoria de la CECA, “La Obra Social ha sido históricamente un agente social de cambio, una fuente de bienestar y un generador de valor social y cultural. La Obra Social continúa siendo una de las principales fuentes de ayuda al desarrollo y a las principales necesidades de la sociedad, apoyando a los colectivos más vulnerables. Para ello, las fundaciones y Cajas de Ahorros han sabido abordar la reducción de recursos y dar prioridad a la inversión en áreas de mayor urgencia mediante la reorientación de sus estrategias”.

Bien, eso es lo que dice la CECA, pero no explica que lo que en 2008 las aportaciones de este dividendo social suponían más de 2.000 millones de euros, -¡ojo!, un montante que llegó a ser superior a lo destinado por el propio Estado a políticas sociales-, en 2011 se quedó en 1.100 millones y en 2016 se ha reducido a los 734 millones de euros, año en que por cierto, subió un 2%, rompiendo la caída seguida desde 2008.

La merma en estos años ha sido brutal en cada uno de los apartados a que destinaba sus gastos la Obra Social: Cultura y Patrimonio histórico, Asistencia social y Educación.

Si la caída global es del 65%, en Cultura y Patrimonio histórico, es del 73%, en Asistencia social, del 50% y en Educación, del 72%.

Pero hay más. Los beneficiarios de la Obra Social en 2008 eran 141,8 millones de personas y en 2016 son 30,7 millones, un 79% menos. Las actividades realizadas, por su parte caen casi a la mitad desde las más de 200.000 que se realizaron en 2008.

Hay una reflexión obligada que hacer. Estas entidades de ahorro tenían más o menos la mitad de la actividad bancaria de España. Con una parte de sus beneficios, financiaban la obra social. Ahora una parte mayoritaria de esta cuota ha ido a bancos que ya existían. Con el mismo dinero de los ahorradores que antes estaba en las cajas se han generado beneficios, que ya no han procurado dividendos sociales, sino dividendos financieros para sus accionistas. De alguna forma, pues, los ahorradores han perdido la reversión de beneficios que les procuraban estas entidades. Esa pérdida ya no se sustituirá y supone un déficit social muy importante, que ya no se recuperará.

Y, por último, al César lo que es del César. Quien ha estado aguantando la Obra social española en estos años de hundimiento ha sido La Caixa, que durante los últimos 9 años ha mantenido una aportación de 500 millones a la Obra Social y la ha subido un 2% en 2017. Haced números y veréis que casi el 70% de la Obra social en España, procede de La Caixa. En otras palabras, si no estuviera la Caixa, prácticamente no habría Obra Social. Es muy fuerte, no?