“Barcelona-Valencia en dos horas” es el último mensaje del Gobierno. ¿Os lo creéis?

La nota de ayer de la agencia Efe y que hoy reproducen los medios de comunicación escritos habla de lo que anunció ayer en Castellón –ante empresarios de la zona- el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, nada menos que una nueva plataforma de alta velocidad que permitirá unir Valencia y Barcelona en dos horas –ahora son tres- y reducirá los trayectos desde la ciudad condal a Alicante a las tres horas –ahora seis- y a Castellón a la hora y media.

Se tratará de una plataforma ferroviaria de ancho internacional de doble capacidad entre Valencia y Castellón con un presupuesto de 1.170 millones de euros. Las obras se iniciarán en 2019 y cubrirán un tramo de 62 kilómetros entre Valencia y Castellón, permitiendo que por ella pasen trenes a 350 kilómetros por hora.

Permitidme que me sienta algo escéptico ante este anuncio. De la Serna, Rajoy y Montoro parecen jugar al gato y al ratón en el tema del corredor mediterráneo… mientras hablan también del corredor central. Aquí aún tenemos fresca la lluvia de millones que anunció Rajoy en marzo y que dos días después Montoro recortaba. Pero recordemos lo que decía la prensa en marzo. “El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha señalado que los tramos catalanes del Corredor Mediterráneo pueden estar terminados en la primavera del año 2020, un anuncio que ha realizado en Barcelona durante la inauguración de las jornadas sobre infraestructuras Conectados al Futuro. Durante su intervención ante el empresariado catalán, Rajoy ha asegurado que el Corredor Mediterráneo es otra de las grandes prioridades para el Gobierno por su importancia económica y social. El presidente del Gobierno ha anunciado que el Estado invertirá 4.200 millones de euros en infraestructuras, transporte y vivienda en Catalunya hasta 2020, en un intento de destensar las relaciones con la Generalitat. De esa cantidad, casi la mitad serán para Rodalies, que recibirá otros 2.000 millones entre 2021 y 2025”. Como sabéis todo acabó en un fiasco.

Una nota de Europa Press decía hace un mes que “el Ministerio de Fomento prevé que la nueva variante ferroviaria Vandellòs-Tarragona del Corredor del Mediterráneo entre en enero de 2018 en fase de pruebas y homologaciones de la variante, antes de su explotación. La puesta en marcha del tramo, que inicialmente tendrá doble vía en ancho ibérico, aumentará significativamente la capacidad y operatividad para todo tipo de tráficos en un tramo equipado actualmente con vía única. Esto supondrá ventajas como la reducción de 30 minutos en el tiempo de viaje por ferrocarril entre Barcelona y Valencia, y también permitirá eliminar el actual trazado en vía única por la zona costera del sur de Tarragona con los consiguientes beneficios de seguridad y permeabilidad del ferrocarril”.

Por cierto, no está de más recordar una vez másdcual es el cuello de botella desde tiempo inmemorial. Una única vía convencional ahoga aquí el corredor durante 39 km., un freno que comparte largo recorrido, regionales y mercancías. Las obras prioritarias son el nuevo trazado de dos vías para viajeros y mercancías. Está prácticamente finalizado pero Fomento sigue deshojando la margarita. Inicialmente iba a incorporar un tercer hilo pero se ha hecho únicamente en ancho ibérico y traviesas polivalentes. Las obras deberían finalizar en 2018 mientras se  proyecta “urgentemente” la inexistente nueva línea de AVE.

Se han dicho demasiadas cosas, se ha hablado de demasiados miles de millones –luego no gastados- como para, a estas alturas, hacer excesivo caso a lo que digan las autoridades centrales, eso sí, siempre delante de un público de empresarios de la zona. ¿Les toman el pelo? A veces lo he pensado seriamente. Mientras, la casa sigue sin barrer y la necesidad sin concretarse o concretándose a medias o a plazos… Llevamos mucho tiempo con la canción del “año que viene”. No se si esta vez será verdad, pero algo me dice que veremos a ver –aunque las obras ya están prácticamente hechas-. No sabéis lo que celebraría equivocarme.