En un año solo 3 de cada 100 nuevos afiliados a la SS son autónomos. Algo pasa… y no me gusta

 

 

Voy a insistir en ello. El pasado dia 29 de julio escribía un post sobre la EPA y los trabajadores por cuenta propia. Me sorprendía que en un año solo 2 de cada 100 nuevos ocupados lo fuera. Algo no pita en este colectivo, en el que los autónomos son los más representativos.

Las respuestas no se hicieron esperar explicando los porqués de esta baja cifra. Montse Artigas, por ejemplo, no se cortaba y decía que “estamos cansados de pagar impuestos exagerados para nuestro nivel de ingresos, hartos de que las empresas no nos paguen cuando toca o sencillamente no paguen, pero tú ya has declarado lVA, IRPF, etc. También hartos de que no respeten los contratos firmados y se los pasen por el forro, que trabajes sin horarios ni vida personal… “.

“A pesar de las mejoras con la legislación de Autónomos reciente, creo que falta mucho para que la cifra de los trabajadores por cuenta propia aumente. Las ventajas fiscales están muy lejos de ser atractivas. En Francia los dejan tranquilos tres años”, apuntaba Alberto Fontana.

Bien, la situación es la que es y las quejas son las que son. Pero la realidad es que en Catalunya hay 551.000 afiliados en el régimen de autónomos en el mes de julio, según las cifras que ha publicado hoy el Ministerio de Empleo y Seguridad Social. La sorpresa –a medias- está al comprobar como da razón a la EPA y se observa un crecimiento de solo  0,8% en un año, frente al 4,1% global. Es decir, de cada 100 nuevos afiliados a la SS en Catalunya, solamente 3 son autónomos en el último año. En el total de España, la cifra no difiere mucho, ya que son algo menos de 4 por cada 100 nuevos afiliados. Pensemos que en la estructura global del mercado laboral, hoy 17 de cada 100 ocupados son autónomos. Estas cifras de crecimiento del último año dicen que algo sucede… y que no es bueno, aunque se pueda aducir que con la recuperación hay más trabajo asalariado. Cierto, nadie lo duda, pero la diferencia es exagerada… o me lo parece.

Estamos hablando de un colectivo que se siente maltratado, al que nunca han hecho caso los sindicatos, porque no son potenciales clientes y al que los empresarios toman, en general, por el pito del sereno. A pesar de ello, aguantan como nadie. Queréis saber un dato? Entre finales de 2007 y de 2012, hubo una baja en las afiliaciones de la SS global en España del 16%. Pues bien, en el registro de autónomos la baja fue de solo el 5%. Eso quiere decir que su resistencia es enorme. ¿Cómo han vivido estos años? Cada caso es un mundo, pero no es aventurado pensar se han apretado el cinturón como nadie, sin la red del paro de los asariados y con el temor al futuro inmediato. Con un dato adicional perverso. Nadie sabe cuántos autónomos lo son por decisión propia y cuántos lo son porque no tienen otro remedio o han sido invitados por las empresas a abandonar su paraguas para desarrollar su mismo trabajo desde la intemperie.

Parece evidente que hay que plantearse el problema seriamente. No podemos ir predicando las bondades del emprendedor para encontrar trabajo y la externalización de tareas para mejorar la productividad de las empresas y no dar un paso para proteger a las personas que deban asumir el nuevo riesgo. De momento, los números indican bien a las claras, que dar el paso no es fácil y que la gente empieza a ser consciente de ello.