¡Tener una pyme no es un chollo!

Las pymes son las que primero cayeron con la crisis y las que más tardan en recuperarse. Esta es una de las conclusiones que más me han llamado la atención del estudio que ayer presentó la Cambra de Comerç de Barcelona sobre la contribución del sector empresarial al crecimiento económico y al bienestar social en Catalunya entre 20017 y 2016. ¿No habíamos quedado en que había mayor agilidad y flexibilidad en las pymes? Sin embargo, a tenor de los números que razona la Cambra, no es tanto cuestión de agilidad y flexibilidad como de tamaño y productividad.

Lo cierto es que en los años de la crisis (2008-2016) el tejido empresarial catalán perdió 42.832 empresas, lo que supone una reducción del 14,1%, quedando finalmente en 261.700. Por grupos, son las pymes (10-249 asalariados) las que han llevado las de perder, con una reducción del 27,2%, siendo –dentro de ellas- las de 10 a 49 las que se llevan la palma con un 30%. Las grandes (más de 250 trabajadores) han perdido un 9% de los efectivos y las microempresas (de 1 a 9 asalariados), un 12%. Como era de esperar, el número de autónomos, en cambio, ha aumentado (un 4,5%), al encontrar esta salida laboral ante el negativo panorama empresarial.

Sin embargo, en estos años hay dos periodos bien diferenciados. Uno, que alcanza hasta 2013 en que se toca fondo y otro -hasta ahora- de recuperación. Sin embargo, esta ha sido muy distinta según el tamaño de las empresas. Por un lado, están las grandes que de cada 100 que se perdieron en el primer periodo han recuperado 30. Las medianas (50-249 asalariados), de cada 100 perdidas se han recuperado 25, mientras las pequeñas (10-49) de cada 100 perdidas solo se han recuperado 11 y las microempresas, no han dejado de caer, aunque desde 2015 el ritmo de reducción es mínimo.

Y este es el panorama. Las pequeñas empresas durante estos años han debido hacer frente no solo a la caída de pedidos, sino a los problemas de tesorería que les acarreaban los retrasos en los pagos y la falta de apoyo bancario. ¿Cuántas se hubieran salvado si se hubiera arbitrado una solución financiera? Nunca lo sabremos, pero tal destrozo se hubiera podido paliar. Lo que sí sabemos es que superar estos años ha sido una proeza y las que lo han logrado han salido fortalecidas. No sólo en el aspecto económico, sino en el espíritu de superación demostrado por los empresarios, muchos de ellos situados en el límite de la supervivencia.  Hoy son mejores, pero tener una pyme sigue sin ser un chollo…