Leo las declaraciones que hoy ha hecho el ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital del Gobierno, Álvaro Nadal, y veo que ha asegurado que los españoles se tendrán «que acostumbrar a precios más altos de la energía en momentos determinados», y a una dinámica «con mucha volatilidad» de precios. Habla a renglón seguido de la mejora en el precio del gas gracias a su gestión, lo bien que ha venido el vendaval y que los franceses hayan vuelto a poner en marcha las centrales nucleares paradas. ¡Y seguimos sin agua! Lo cierto es que el precio del megavatio eléctrico ha pasado de los 100 euros de los días fatídicos –los que se calificaban como de “tormenta perfecta”- a los 49 de hoy o los 29 de ayer.
Con la afirmación de Nadal –aparte de sonar fatal, dicha por un ministro-, uno tiene la sensación de que el precio de la electricidad para el consumidor está en manos de Dios y aquí no podemos hacer nada de nada, salvo aguantar resignado el alza y ver como las compañías productoras de electricidad siguen cobrando el kilovatio hidráulico que no les cuesta nada a precios del producido por gas, que si les cuesta. Pregunto, ¿ahí no se puede hacer nada? Por supuesto que sí, pero no interesa, por lo visto, y, evidentemente, tampoco oído.
Tampoco ha dicho nada el ministro de que en la factura que paga el consumidor, la energía supone menos de la mitad del total y que los impuestos que se pagan en la misma incluyen uno específico a la electricidad, de alrededor del 5% y luego al final se carga un 21% de IVA. Sí, lo has leído bien, un impuesto grava otro impuesto.
El resto, alrededor del 40% de la factura se regula a través del BOE y recibe el nombre de «peaje»s en los que se incluyen conceptos tan diversos como las primas a las energías renovables, alquiler de contadores, las ayudas al carbón o las compensaciones extrapeninsulares (nos repartimos el coste de lo que cuesta llevar electricidad a las islas), el déficit tarifario… Un cajón de sastre que, por lo que parece, no le conviene remover demasiado al Gobierno.
Visto todo lo que se paga que no es estrictamente energía, está claro que al señor Nadal se le pilla fácil en renuncio. Por ejemplo. ¿No se puede bajar el IVA de la luz? En el Reino Unido lo tienen al 5% y en Italia al 10%, mientras que la media de la UE está en el 18%. Es decir, estamos 3 puntos por encima. Y algunos de los conceptos que entran en los peajes, ¿no podrían ir a cargo de los presupuestos? Es cuestión de repasarlos y veréis como alguno sí se podría… La historia del precio de la luz se ha de revisar desde el principio, con el cálculo de las productoras sobre el precio mayorista del kilovatio, hasta el final, con el IVA. ¿De verdad el Gobierno no puede hacer nada, para bajar el precio, señor ministro?




