El 51% de alumnos españoles salen del sistema educativo con una formación que no les conduce al empleo, en contraste con el 26% de media europea. Esta ha sido uno de los datos que dio ayer Francisco Belil, vicepresidente de la Fundación Bertelsmann, entidad que promueve la Formación Profesional (FP) Dual en nuestro país. Todos sabemos que la FP en España está actualmente muy por debajo de la media europea en todos los indicadores. Y el principal es el que genera un desajuste entre la oferta educativa y la demanda laboral, un desajuste que provoca el desempleo juvenil.
Belil afirmó que formación y empresa se han dado hasta ahora la espalda, como si no tuvieran nada que ver, pero la FP Dual es donde se unen escuela y empresa, una relación que beneficia tanto a los estudiantes como a las propias compañías. Pero para ello hay un paso previo fundamental, como es que los empresarios crean firmemente que la FP Dual es trascendental para su futuro, que sean conscientes de que las empresas pierden competitividad al contratar gente que no tiene la formación necesaria y la FP es la manera de formar al trabajador a la medida de la empresa. Pero, ¿lo creen hoy? En Alemania, por ejemplo, las empresas están dispuestas a colaborar, aunque tras haber formado al estudiante, este decida irse a otra empresa. Hay un concepto superior la importancia de hacer país y mejorar la sociedad que aquí, no solo no existe, sino que estamos en las antípodas.
Pero no solo en la empresa está el problema… Uno de los frenos que el ex director general de Siemens y Bayer detecta para que mejore la FP en España es su baja aceptación social. Un extremo que impide que muchos jóvenes lo elijan como opción aunque sea lo que necesitan tanto ellos como el país. En el centro de Europa, la FP está al mismo nivel de prestigio que la educación universitaria y, en cambio, en España se ve como la formación de segunda para los que no pueden ir a la universidad, pensamiento totalmente falso y equivocado. Aquí, las familias juegan un papel clave. Afortunadamente, parece que eso está cambiando, pero el atraso que llevamos es de cariz cultural. Hay carreras universitarias en las que la salida profesional se limita a dar clases y otras en que el abanico de posibilidades reales en el mercado está en mínimos. Los cambios en el mundo empresarial, la universidad no los ha hecho suyos y sigue con una inercia que castiga a los jóvenes, que siguen lanzándose a títulos tradicionales, aunque no tengan una salida laboral clara.
Una de las claves para invertir esta situación está, en opinión de Belil, en convertir la FP en «sexy», hacerla atractiva para los estudiantes, muchos de los cuales terminan decidiendo por este factor”. Los centros deben ser atractivos hacia fuera”. Ciertamente, en los países del centro de Europa, que son referentes en esta materia, existen grandes escuelas de FP con campus de grandes dimensiones, comparables a los universitarios. En cambio, en España muchos de los centros de FP están ubicados dentro o junto a los de secundaria y no se diferencian, lo que genera una percepción de inmovilismo en el estudiante, que ve más atractiva la universidad.
También se refirió a la orientación profesional, que es otro aspecto vital para la FP, ya que, la desinformación a la hora de elegir una alternativa profesional como lo es la FP es el resultado de una orientación poco efectiva. En España, la orientación es «insuficiente y descoordinada», afirmó Belil. Añadió que no se puede esperar que los jóvenes, sin darles indicaciones, escojan lo que les gusta y lo que la sociedad necesita a la vez, con el objetivo de que haya un retorno de lo invertido en su educación.
Puso un simple ejemplo: en Alemania hay un orientador por cada 250 alumnos y, en cambio, en España uno por cada 800. “Además, en algunos países se acredita la orientación profesional de los centros de enseñanza y existe una asignatura llamada Preparación para el trabajo, además de múltiples actividades extraescolares relacionadas con la realidad económica”, dijo
Por último, insistió en que no sólo debe orientarse al joven desde las escuelas, sino que las familias y las empresas deben jugar un rol importante. Afirmó que el empresario debe asumir que aparte de crear riqueza y puestos de trabajo debe orientar y formar a los jóvenes, porque si no se tiene el perfil correcto no se es competitivo. «Esto es obvio en muchos países, pero aquí cuesta mucho entender», concluyó Francisco Belil, para quien «toda la sociedad debemos implicarnos en este reto fundamental para nuestro futuro y el de nuestros hijos».




