Nos dirán que las cosas van mejor y no mienten. Lo dicen las estadísticas globales, aunque no nos aclaran para quienes va mejor y cómo se reparte esta mejora. Pero en el aspecto laboral, los números del Servicio Público del Empleo (SEPE) para España dejan mucho que desear, en cuanto se profundiza un mínimo en ellos. Veamos, en cifras globales nos dirán que la contratación en el año 2016 fue mejor, ya que creció por encima del 7%. Nos dirán también que los contratos indefinidos –los que muestran la confianza del empresario y dan estabilidad al empleo- lo hicieron casi en un 10%, más que los temporales que crecieron un 7,5%.
Hasta aquí, todo bien. Pero veamos qué tipo de contratos indefinidos se han realizado. Resulta que del 1,12 millones que se han firmado, solo el 55% son a jornada completa. Parece poco, ¿no? Cierto, lo es. Un 32% son a tiempo parcial –en un buen porcentaje a disgusto de los empleados, según diversas encuestas cualitativas- y un 12% son fijos discontinuos. Ciertamente, la economía en 2016 fue algo mejor que en el año anterior, pero la estructura de los contratos indefinidos es exactamente la misma que en 2015. Quizás porque el ritmo trimestral de crecimiento del PIB de 2015 era ascendente y el del 2016 ha flexionado un poco y se han compensado las expectativas de los empresarios, pero no deja de ser curioso.
De todos modos, lo preocupante de verdad está en los contratos temporales. Hay un dato global que nos dice que algo no funciona. En el 2016, la duración media de los contratos temporales bajó de 53,4 días en 2015 a 50,6 días el pasado año, lo que supone un 5% menos. Ello es debido fundamentalmente a que el peso de los contratos muy cortos –a menos de 7 días- han tenido un peso superior en la estructura de la contratación en la contratación, nada menos que un 27,2% y que puede ser muy superior, ya que existe un problema estadístico muy serio, al haber un 36% de contratos de duración indeterminada. Es importante hacer esta salvedad, porque la situación real queda en entredicho.
Aumenta, pues la contratación a muy corto plazo. Veámoslo de otro modo. En 2016 se han hecho 1,2 millones de contratos temporales más que en el año anterior. Pues bien, de ellos, casi la mitad, un 46% lo han sido a menos de una semana, cuando su peso en la estructura es del 27%. Es decir, que crecen más deprisa –un 12%- que el total de los temporales, casi 5 puntos más. Y, en el otro lado de la balanza, los contratos superiores a los 6 meses, bajaron un 14% en el 2016. Más allá de las cifras globales, pues




