Cinco bancos ya controlan el 72% del mercado español, ¿y la competencia?

 

El presidente de Bankia  explicó ayer que ahora los cinco grandes bancos tienen una cuota del 72%, frente al 48% de media en la eurozona y el 30% en nuestro vecino francés. “Ha disminuido el número de bancos pero no la competencia. Lo importante no es el número de entidades sino la financiación de la economía y de las empresas”. José Ignacio Goirigolzarri explicó que un número inferior a 4 o 5 grandes bancos no lo contempla en España, por cuestiones de financiación. El grado de concentración, diga lo que diga este señor, es muy alto en España y de ello dan buenas explicaciones las pequeñas empresas que han visto reducirse el número de entidades financieras de forma radical con la crisis. “¿Cómo podré reducir riesgos un banco conmigo, si cada vez hay menos?” y “¿Cómo voy a diversificar fuentes de financiación con tan pocos bancos?, se preguntan hoy muchos empresarios y directores financieros.

 

Pero, según el sector nadie debería preocuparse, ya que no solo es Bankia quien lo dice. El pasado día 18, el consejero delegado de BBVA, Carlos Torres, aseguraba con toda seriedad que el sector bancario español “en absoluto” va a hacia un oligopolio. Torres insistió en que “ni lo hay ni lo habrá”. De hecho, añadió que el sistema español es uno de los más fragmentados. “La compra de Popular por parte de Santander en absoluto va a crear un oligopolio bancario”, dijo textualmente. La verdad es que son palabras mayores y generan cuando menos estupefacción. No vamos hacia un oligopolio bancario, sencillamente porque ¡ya estamos en él, señor Torres!

 

Quizás lo dijo porque a finales de 2015 el Financial Stability Board (FSB) lo sacó de la lista de bancos considerados sistémicos.  Recordemos que los bancos denominados sistémicos son aquellos que tienen un tamaño lo suficientemente grande como para que una hipotética caída de los mismos pueda acarrearle consecuencias nefastas al sector financiero. Como consecuencia, han de afrontar exigencias suplementarias de capital para compensar este riesgo. Este capital añadido varía entre el 1 % y el 3,5% adicional, según el perfil de riesgo de la entidad.

 

Pero lo cierto es que ni así cuela.  El riesgo sigue creciendo. Ya nadie habla de los famosos derivados con que la prensa nos bombardeó los años posteriores a la crisis de Lehman Brothers. ¿Os acordáis de los Credit Default Swaps (CDS)? Pues como si no estuvieran. Pero ved lo que decía el Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, en diciembre del 2009. “Cuanto más limitemos el tamaño de los bancos, más relajados podremos estar frente a estos y otros detalles de la regulación. Es por esto por lo que Paul Volcker, la comisión de expertos en reformas del sistema monetario y financiero internacional de la ONU y otros tienen razón respecto de la necesidad de poner freno a los grandes bancos. Lo que se necesita es una estrategia de múltiples puntas, que incluya impuestos especiales, mayores requisitos de capital, una supervisión más estrecha y limitaciones al tamaño y las actividades de toma de riesgo”. Este era un sentimiento generalizado en aquellos días de zozobra. Pero, ¿en que ha quedado? En nada. Los bancos hoy son más grandes y, es más, los argumentos van en sentido contrario. Definitivamente, ¿hemos perdido la memoria?

 

Lo cierto es que a casi nueve años de la gran crisis y en medio de una situación de indefinición global –excepto para la bolsa americana-, el mundo sigue dominado por 28 grandes bancos internacionales, denominados por algunos de sus críticos más acérrimos como «la hidra mundial». Así lo hemos querido. O lo han querido nuestras autoridades monetarias, que no es lo mismo… Aunque no todo al parecer es malo, como decía, el Dow Jones, desde su mínimo de 6600 puntos en el año 2009 ha más que triplicado su capitalización (sube un 225%) hasta ahora, marcando máximos históricos.  Pero ese ya es otro tema…