España va cada vez mejor, pero ¿la recuperación es más selectiva con las personas?

 

Leo en La Vanguardia de hoy que hasta junio, los fondos de capital han invertido 3.046 millones de euros en España en casi 300 operaciones, según datos de Ascri, la asociación del sector. “En inversión, ya estamos en niveles precrisis, del 2006, pero lo mejor puede estar por llegar”, asegura Juan Luis Ramírez, presidente de Ascri. A efectos comparativos, el 2016 acabó con 3.600 millones invertidos, el mejor ejercicio desde el pico histórico, alcanzado en el lejano 2007, con sus 4.425 millones.

Los protagonistas de esta nueva explosión del capital riesgo explican al autor del artículo, Lalo Agustina, que las cifras se deben, en gran medida, a que todo les va de cara. “La gente está muy animada, hay confianza, el consumo tira y eso da alas a los compradores”, resume Oriol Pinya, socio de Abac Capital. En efecto, el crecimiento de España es el doble que el de la eurozona, hay una razonable estabilidad política y –según varios de los fondos consultados– la reforma laboral ha mejorado la competitividad de las empresas, que exportan más y ganan más dinero. Son atractivas.

Nos hemos convertido en un foco de atracción creciente para el dinero foráneo, en el que, sin duda, además de lo que se diga, pesan los precios que han quedado después de la crisis, que siguen siendo atractivos en muchos sectores.

Pero eso no acaba aquí. Ayer casi en las antípodas, el FMI daba un nuevo espaldarazo (ya lo había adelantado hace unos días) a nuestra economía y la ponía entre las mejores, en términos de crecimiento, entre los países desarrollados. Así se decía en la presentación de este domingo en Kuala Lumpur de la actualización del informe Perspectivas de la economía mundial. La revisión, menos pormenorizada que el estudio que presentó la agencia financiera en Madrid el 18 de julio, prevé que la economía española crecerá un 3,1 % en 2017; y un 2,4 %, en 2018, convirtiéndose así en el país avanzado que más crece por cuarto año consecutivo. Estos datos representan un alza del 0,5 % y del 0,3 % respecto a los datos anunciados en abril en el citado estudio Perspectivas de la economía mundial.

Esa es la cara amable de la economía. La otra, la que se ve menos y de la que se habla menos –en tiempos de recuperación- es la de la gente que por razones diversas va quedando rezagada en este contexto de avance.

Por ejemplo, según una encuesta realizada por la Fundación Adeccoun 61% de los parados mayores de 55 años no ha sido llamado ni para una entrevista de trabajo en el último año, a pesar de que el 56% asegura que ha presentado su candidatura a varias ofertas semanales. Actualmente, hay 560.100 personas mayores de 55 años que buscan empleo en España, según la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondiente al primer trimestre del año. De ellos, casi tres cuartas partes (un 74%) lleva más de un año sin encontrar trabajo, cifra que desciende hasta el 61% para los que tienen entre 45 y 55 años y hasta el 54% para los parados a nivel general. Además, un 61% lleva más de dos años en paro.

¿Cómo lo viven estas personas?  De acuerdo al estudio de la Fundación Adecco, siete de cada 10 parados mayores de 55 años se muestran convencidos de que no van a regresar nunca al mercado laboral. Y sólo un 10% cree que conseguirá otro trabajo en los próximos 12 meses.

En realidad, el de los mayores de 50-55 años es el segmento más afectado, pero todo apunta a que la recuperación no es para todos.

Recordemos unos simples datos globales.  Por ejemplo, que la población activa pierde 367.000 personas desde 2013, mientras que el número de desanimados duplica al que había antes de la crisis Que la cifra de quienes llevan más de cuatro años sin trabajar crece siete puntos en los últimos tres años, aunque eso sí, el  paro registrado baja hasta niveles de 2009 y la contratación marca una cifra récord.

¿Cómo se siente quien se ha sentido perdedor en la crisis y se sigue sintiendo perdedor en la recuperación? ¿Cómo reacciona al ver que familiares y amigos van encontrando trabajo y el va quedando al margen?

Al decir de los psicólogos, en el caso de los parados de larga duración el trabajo psicológico que realizar radica en la recuperación de la autoestima perdida, la comprensión ante situaciones que se prolongan de una manera indefinida en el tiempo, la generación de un horizonte racional de esperanza así como la puesta en valor de las cualidades del individuo.

Se calcula, además,  que, sobre el conjunto de la población en paro, la incidencia de la necesidad de ayuda especializada psicológica, es más de un 40% superior en este grupo de personas que en cualquier otro grupo de personas en desempleo, esto da sin duda la medida de una situación compleja que además, no se detiene –en muchos casos- sólo en el momento de encontrar empleo en aquellas personas que ya hayan desarrollado un trastorno a largo plazo.

Es la cara menos visible de la recuperación, pero que con mayor fuerza aflora en los meses y años subsiguientes a la crisis. La esperanza se convierte en ansiedad en pocos meses y de aquí a la desesperación y a la depresión hay un camino marcado. Lo peor de la situación actual es que algunos  segmentos de población afectados no van a tener una solución fácil, porque la recuperación es esta vez más excluyente que en otras ocasiones, al solaparse con el gran cambio digital que están desarrollando las empresas. Pero no adelantemos acontecimientos…