Fuerte crecimiento de la conversión de contratos temporales en indefinidos en 2017. ¡Me parece una gran noticia!

 

A mi me parece una noticia muy buena, aunque no siempre la encontraremos en lugares preferentes en los medios tradicionales. Convertir un contrato temporal en fijo supone creer en el futuro de la empresa y dar el placet al buen hacer del trabajador.  Llevamos muchos años quejándonos, con razón, de la creciente precarización de nuestro mercado laboral porque los contratos laborales arrasan frente a los indefinidos mes tras mes en las estadísticas oficiales y la tasa de temporalidad que había sigo escandalosa antes de la crisis, cayó durante la misma por la falta de contrataciones en un mercado en estado de coma, para volver a crecer en la recuperación. Es necesario recordar que, a veces olvidamos en los análisis apresurados, que España siempre tendrá una tasa de temporalidad mayor que otros países, ya que aquí el sector del turismo tiene un peso superior y el mismo viene marcado por la estacionalidad.

Pero no todo es tan malo si se profundiza un poco más en el análisis. En realidad, más allá de la cualidad, un aumento de los temporales indica con alta probabilidad un mayor movimiento en el mercado laboral, porque la actividad se esté incrementando. En un primer momento en que la recuperación es todavía incipiente, parece lógico que la contratación laboral sea temporal. Vamos a dejar en manos de la inspección todas las “trampas” que aquí se han hecho y se siguen haciendo, ya sea como efecto colateral o simplemente como corrupción del empleador. Lo cierto es que a medida que la actividad va cuajando, la contratación indefinida también lo hace, aunque a un ritmo mucho más lento del que sería de desear. Y una forma de contratar indefinidos es la de quedarse con gente que ya se conoce y que trabajaba en la empresa.

Eso es precisamente lo que parece que empieza a pasar y Randstad nos dice en un análisis que presentó ayer. En el mismo, analiza este salto teniendo en cuenta el sector donde el profesional desarrolla su actividad laboral y su lugar de residencia. Además, también analiza el peso de esta tipología de contratos en el mercado laboral. Para ello, Randstad ha analizado los datos publicados por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), desde el primer semestre de 2007 al mismo periodo de 2017.

El  análisis revela que 346.655 contratos temporales se han convertido en indefinidos durante la primera mitad del año, que es la cifra más alta desde 2008. La cifra registrada durante el primer semestre de 2017 supone un aumento del 21,2% respecto al año anterior y un 45,9% respecto a 2015. Si se analiza la serie histórica, se aprecia que en 2007 se alcanzó la cifra más alta de contratos temporales convertidos a indefinidos, con 490.329.

Estas conversiones descendieron durante seis años consecutivos, con la excepción de un leve repunte en 2011. 2013 fue el año con el nivel más bajo de conversiones, por debajo de las 200.000 (197.769). Desde entonces, las conversiones a indefinidos han aumentado durante cuatro ejercicios hasta rozar los 350.000 en lo que llevamos de 2017 (346.655).

El estudio también analiza el peso de los contratos temporales convertidos en indefinidos dentro del total de contratos indefinidos firmados. Durante el primer semestre de 2017, uno de cada tres contratos indefinidos proviene de una conversión. En concreto, este ratio de conversiones es del 35,9%, el índice más elevado de los últimos cinco años. El ratio de conversión más alto se registró en 2007, cuando dos de cada cinco contratos indefinidos provenían de una conversión.

El sector donde el profesional desarrolle su actividad laboral es determinante a la hora de convertir un contrato temporal en uno indefinido. Respecto al año anterior, todos los sectores productivos han incrementado el número de conversiones realizadas. El sector de la construcción es el que más aumento ha registrado (34,8%), seguido de industria (25,7%), servicios (19,7%) y agricultura (6,8%). Desde mi punto de vista el hecho de que el fenómeno sea generalizado es un síntoma positivo para el mercado.

También se analiza el peso de cada sector sobre el total de conversiones y revela el profundo cambio que ha experimentado el mercado laboral a nivel nacional en la última década. Mientras las conversiones de temporales a indefinidos en 2007 en el sector de la construcción suponían casi el 16% del total, actualmente representan el 7,4%. El sector servicios, por su parte, ha registrado una variación inversa muy similar. En 2007 representaba el 67,6% del total de conversiones. 10 años después, en 2017, acumula el 75,8%. No debe olvidarse que en el seno del sector en estos años se han producido cambios muy importantes. Por ejemplo, una parte de trabajos que se hacían en la industria ahora se han convertido en servicios a la empresa, porque se han externalizado y estos contratos pueden tener una tendencia mayor a pasar a fijos.

Por último, la comunidad autónoma donde el profesional resida es fundamental a la hora de analizar la evolución de los contratos temporales convertidos a indefinidos. Respecto a 2016, llama la atención que todas regiones han aumentado este tipo de contratos durante la primera mitad del año. También desde el punto de vista geográfico el cambio es general, como sucedía en el sectorial. Afirma la bondad del síntoma antes apuntado

En este sentido, La Rioja, Baleares y Euskadi son las tres regiones que han registrado un incremento más pronunciado. Todas ellas muestran un crecimiento superior al 30%.En el lado contrario, las regiones que muestran menos crecimiento son Asturias (14,3%), Murcia (6,8%) y Cantabria (0,5%).

En términos absolutos, Catalunya (67.555), Madrid (56.137) y Andalucía (46.381) son las comunidades autónomas que han convertido más contratos en indefinidos en la primera mitad del año, representando el 49% del total. Por otro lado, La Rioja, Cantabria y Navarra son las que menos contratos de esta tipología han registrado, todas ellas por debajo de los 5.000.