Recuerdo que hace unos cuantos años, el entonces conseller deTreball, Ignasi Farreres, me comentaba sobre las cifras de paro que las de la EPA estaban muy bien, pero que no le solucionaban ningún problema. “¿Cómo puedo hacer políticas activas de empleo si no conozco a quién las puedo aplicar?”, decía. “En cambio, con las listas del paro registrado sé perfectamente a quién puedo acudir en cada momento, ya que se de quien se trata”. Era un punto de vista pragmático de quien ha de aplicar la política.
Sin embargo, las cifras de la EPA siguen siendo las más utilizadas, porque están homologadas por Eurostat… y cuestan mucho dinero al INE. Bien, el caso es que en España, según la EPA, teníamos 4,25 millones de parados en el primer trimestre de 2017 (mañana esta cifra habrá cambiado al conocerse el segundo trimestre). En cambio, en las Oficinas de los Servicios Públicos de Empleo, había registrados “solo” 3,70 millones de desempleados en marzo. Una de dos, o sobran o faltan unos 500.000 parados. La diferencia es que de los últimos existen los nombres y las direcciones, mientras que de los primeros nunca podremos saber nada porque forman parte de una encuesta.
Por cierto, cuando las cosas van mejor la diferencia entre una y otra estadística se reduce. ¿Sabéis cuál era esta diferencia en el primer trimestre de 2013, en plena crisis? Pues ni más ni menos que de un millón. ¿Por qué? Si, ya se que no se pueden comparar ambas cifras porque son dos fuentes distintas, usan métodos distintos, las hacen instituciones distintas… Todo eso ya lo se, pero los parados son los que son o los que deben ser. Y lo que quiero es saber cuántos parados hay de verdad en este país. Y, lo siento, pero mientras no se hagan más homogéneas ambas estadísticas, será muy difícil saber dónde estamos en este mercado y hacer buenas políticas activas de empleo…




