En el puesto de trabajo… con la cabeza en otra parte

Son días especiales en Cataluña. Las novedades políticas cambian cada 10 minutos. La conexión a la red requiere mucha atención. Uno que tenga suerte puede hacerlo con tranquilidad, pero si se está en el puesto de trabajo, ¿qué pasa? Pues que también se hace, aunque con menos tranquilidad… pero se hace. Y el que se entera de la última lo comunica.  WhatsApp, e mails, llamadas, comentarios… y se aprovecha alargando cada pausa, fumando un cigarrillo, en el desayuno, tomando agua en la máquina, yendo a la mesa de los compañeros… son momentos en los que, sin duda, baja la productividad. Hoy es la política, otro día el fútbol, otro, un rumor sobre el cambio de director… Cada día hay un motivo y si no es colectivo, es algo que le pasa a cada uno en su vida privada. Quizás exagero un poco, pero el absentismo presencial, en sus diversas modalidades, es ya algo que empieza a inquietar a las empresas, a pesar de que aún son pocas las que toman medidas.

En Adecco, en su  IV Encuesta sobre Presentismo Laboral –presentada la semana pasada- se ha entrevistado a más de 30.000 directores y responsables de recursos humanos para saber si cuando los trabajadores están en su puesto de trabajo, dedican su tiempo a las funciones que procede. Recordemos que el presentismo (absentismo presencial) es la ausencia no física, pero sí mental del puesto de trabajo. Se trata de un aspecto que preocupa cada vez más.

Los resultados de este último informe ponen de relieve el incremento que está experimentando el presentismo en el mundo laboral y que alcanza ya al 56% de las empresas españolas. De hecho, el presentismo se ha incrementado un 5,7% durante los últimos doce meses.

La intensidad de estas prácticas también se ha incrementado durante los últimos 9 años. Ahora son más las compañías que declaran que el presentismo se da con “media”, “mucha” y “máxima” intensidad, mientras que disminuye el de aquellas que consideran que es de “poca” o “mínima” intensidad.

A partir de aquí el informe apunta una polarización de las condiciones laborales en dos perfiles: los empleados que se sienten más seguros en su puesto de trabajo y más predispuestos a estas prácticas, así como aquellos que tienen una posible desvinculación emocional con la empresa causada por las contrataciones temporales y los bajos salarios. Por otro lado, es cierto que cuando se siente la amenaza de perder el trabajo, se frenan. Con la crisis y la introducción de la reforma laboral que facilita bala agilidad en el despido, la gente bajó el absentismo, tanto el real como el presencial. Hubo una prevención muy evidente. Pero en cuanto remite el miedo, se vuelve a las andadas.

Entre las causas del presentismo en las empresas españolas, el informe revela que es el uso personal de Internet y de herramientas como el e-mail y las redes sociales el más extendido entre los trabajadores. De hecho, el 94% de las empresas ha detectado este tipo de prácticas y el 16% afirma que lo lleva a cabo la “mayoría” (13%) o “todos” (3%) los trabajadores de su plantilla.

En segundo lugar las compañías encuestadas señalan las pausas para tomar el café, para desayunar o para almorzar. El 89% reconoce este hábito entre sus empleados y el 25%, además, señala que es practicado por la “mayoría” (18%) o “todos” (7%) los trabajadores.

Muy cerca aparece el incumplimiento del horario laboral, que es la tercera causa de presentismo más extendida en España. El 87% de las empresas afirma tener empleados que se incorporan al trabajo más tarde de la hora prevista y/o que finalizan la jornada laboral antes de tiempo. Pese a todo, no se trata de una práctica mayoritaria, ya que ningún encuestado cree que afecte a toda la plantilla y solo el 3% piensa que lo lleva a cabo la mayoría de los empleados.

A este motivo le siguen las ausencias por tabaquismo, que tienen lugar en el 84% de las empresas en las que se ha detectado presentismo laboral. Como en el caso anterior, no es un hábito muy extendido, sino que solo lo practican “pocos” (39%) o “algunos” (39%) empleados. Otra de las causas más comunes de presentismo en nuestro país son las ausencias breves y repetitivas por otros motivos diferentes a los recogidos anteriormente. El 81% reconoce estos hábitos en su plantilla.

Preguntadas las empresas por los métodos de control del presentismo laboral que llevan a cabo, un 20% ni siquiera los identifica, lo que refleja la poca importancia que, en la práctica, se le está dando a este fenómeno. De entre los que sí lo hacen y ya han implantado alguna medida, el 77% aplica métodos de control de los horarios de entrada y de salida.

En menor medida, las empresas aplican restricciones en el uso de Internet (23%) y en el uso del correo electrónico (18%). En cambio, son muy pocas las empresas que aplican horas límite de reuniones (5%) o métodos como el apagado de luces (3%). Menor aún es la penetración de otras prácticas como la sustitución del control horario por una evaluación por objetivos, la flexibilidad horaria o la mera confianza en la responsabilidad del trabajador.

 Este año en el estudio se ha introducido  que sucede desde este punto de vista con los trabajadores de más de 45 años. Pues bien, menos del 15% de las empresas lo reconoce como superior a la media y en torno al 20% de estas como menor a la media, siendo mayoritaria la apreciación (entre el 60% y el 79% de las empresas) de que no existen diferencias con el resto de trabajadores. De todos los supuestos que podrían suponer un motivo de presentismo en los mayores de 45 años, más de la mitad de las empresas asegura que tienen la misma incidencia en este colectivo que en cualquier otro.