¿Será 2018 el año en que más se hablará de pensiones?

En el último artículo que escribí en La Vanguardia, hace ahora justo un año, anunciaba que 2017 sería el año en que íbamos a hablar mucho de las pensiones, porque la situación había llegado al límite. Al cabo de un año resulta evidente que me equivoqué: no se ha hablado apenas de las pensiones. ¿Acaso se ha solucionado el problema? No, al contrario, se ha agravado la situación, ya que se ha echado mano de lo fácil, del endeudamiento. Pero el problema sigue ahí, cada día más preocupante porque los aspectos que apuntaba hace un año han empeorado.

Leed lo que decía El Economista del pasado 1 de diciembre al respecto: “La Seguridad Social no tiene fondos suficientes para afrontar el desembolso de 18.700 millones en diciembre para hacerse cargo de la pensión de los jubilados y la correspondiente paga extra de Navidad, junto a la liquidación de IRPF. El Gobierno tendrá que recurrir de nuevo al Fondo de Reserva del sistema y al préstamo de 10.193 millones que fue habilitado en los Presupuestos. Por primera vez desde los años noventa la Seguridad Social registrará endeudamiento. El Banco de España avisa que para mantener las pensiones la tasa de paro debería bajar al 6%”.

Lamentablemente me equivoqué en el tratamiento de lo que sucedería, en el debate que esperaba, pero no en el agravamiento de la situación. Hoy, ya no se si 2018 será o no el año de las pensiones, pero debería serlo.

Os adjunto, la parte que hablaba de pensiones en el artículo mencionado (Si a alguien le interesa entero puede entrar desde este mismo post –ángulo superior derecho- en “mis artículos de La Vanguardia” y buscar el del 31/12/2016)

 

El año en que más se hablará de pensiones

La hucha de las pensiones está casi vacía y no queda dinero ni para las pagas de 2017. La ministra de Trabajo, Fátima Báñez, ha hablado de traspasar las pensiones de viudedad y orfandad a los presupuestos generales, mientras el secretario de Presupuestos, Alberto Nadal, ha lanzado una idea más atrevida,  como es la de emitir deuda para cubrir esta necesidad, ya que no quiere ni oír hablar de crear un impuesto específico. Sea cual sea la solución final, lo cierto es que falta dinero. Así, pasar algunas pensiones al presupuesto es hacerse trampas al solitario, ya que seguiría faltando financiación y no está claro de dónde sacar los 21.000 millones que se precisan para estas pensiones, aunque se limpiara la Seguridad Social…

Desde que empezó la crisis, la situación ha empeorado notablemente. En el 2008 había 2,2 afiliados a la Seguridad Social por cada pensionista y a noviembre del 2016, la relación se ha deteriorado hasta 1,88 a 1. En estos años el nú­mero de pensiones ha crecido un 15%,mientras el de afiliados ha bajado un 8,2%. La brecha se hace mayor y ya no parece suficiente seguir actuando solo por la línea del gasto como hasta ahora y es hora de dar un paso serio en su financiación. La situación se hace más perentoria porque, mientras las nuevas pensiones mantienen el nivel de prestaciones de las anteriores, los ingresos a la Seguridad Social se deterioran como consecuencia de la baja calidad de los nuevos empleos. Así pues, aunque no vaya a ser el problema mayor al que deberá enfrentarse la economía, sí es el más doloroso y, a buen seguro, del que más se va a hablar en los próximos meses.

Afortunadamente parece que el empleo no va a agravar este desequilibrio en el año que empieza mañana. Los expertos de los 17 institutos privados que reúne el Panel de Funcas estiman que se pueden crear alrededor de 400.000 puestos de trabajo…ya que la economía va a crecer un 2,4%. ¿Es mucho o es poco? Mírenlo como quieran. El PIB crecerá casi un punto menos que en el 2016 –desaceleración– pero seguiremos creciendo el doble de los países de la eurozona –nos aproximaremos a ellos– bien entendido que el terreno que hemos de recuperar en España es más alto, porque la crisis nos afectó más como a Grecia, Portugal e Italia….

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