Las pymes crearán en diez años un 1,6 millones de empleos, ¿cómo serán?

 

Randstad Research y CEPYME prevén que durante los próximos diez años las pymes generen 1.600.000 nuevos puestos de trabajo, de los cuales, casi un millón se generarán en los primeros cinco años. Más del 80% de las demandas netas de empleo en las pymes se concentrarán en las 20 ocupaciones más demandadas: los servicios de comida y bebidas y el comercio al por menor serán los sectores que más empleo crearán, con 306.000 y 276.000 respectivamente, lo que supone el 36% del total de empleos que se generarán en la próxima década. A continuación, se sitúan la industria alimentaria (92.000), educación (90.000), actividades de construcción especializada (62.000) y transporte terrestre (59.000). Ésta es una de las conclusiones del Informe Anual de Empleo en las Pymes 2017, que se ha conocido hoy, elaborado por Cepyme y Randstad .

Este informe se fundamenta, igualmente, en los resultados que trimestralmente se presentan en el Boletín Trimestral de Empleo en las Pymes, de tal forma que los mismos proporcionan una localización e identificación de demandas de empleo en ramas concretas de actividad de las pymes, con el horizonte de proyección a un año. A partir de esta identificación, definen cuáles son los requerimientos de perfiles laborales y, por lo tanto, permiten priorizar las necesidades de formación que precisan las micro, pequeñas y medianas empresas en cada una de las actividades productivas.

Me ha parecido especialmente interesante uno de los apartados, el de “Prospección del mercado de trabajo en las pymes”, del que os paso un resumen.

Las perspectivas para los próximos años definen un sesgo claro en la demanda de empleo, en favor de tipologías dotadas de mayor nivel de cualificación y ubicadas en sectores de los que se espera una mayor proyección de su actividad. En particular, empleos administrativos y en hostelería -entre los de cualificación media-, profesionales de ciencias sociales, matemáticas e ingenierías y profesionales de enseñanzas no universitarias, entre los de requerimiento de mayor formación cubrirán unas necesidades de empleo que podrían superar en los próximos 10 años más de un 1.600.000 empleos, en su mayoría generados durante los próximos cinco años.

Desde la perspectiva de la oferta, también la progresión ascendente de trabajadores de media y alta cualificación se contempla como la realidad en la que se moverá la economía española en los próximos diez años. Los niveles de formación alcanzados por la población actual de entre 16 y 24 años y la progresiva incorporación de mujeres al mercado laboral, en un contexto macroeconómico en el que no se esperan grandes oscilaciones de actividad, permiten percibir un escenario en el que los desequilibrios laborales se encaminen hacia la convergencia, aunque en su trayectoria pudieran aparecen algunos desajustes puntuales.

Entre los citados desequilibrios cabe destacar que la evolución del empleo en sectores y ocupaciones sujetas en mayor medida a las oscilaciones del ciclo económico condiciona la elección de formación de la población activa en el instante actual, sin considerar que los perfiles de la demanda de empleo se alteran en consonancia con los registros de actividad, generando aumentos de oferta que podrían superar a la demanda efectiva realizada, una vez que el proceso de formación haya concluido. En este sentido, a medio plazo podrían surgir desajustes de oferta en los trabajadores cualificados del sector primario, mientras que a más a largo plazo el saldo deficitario se trasladaría al sector de comercio y trabajadores cualificados de la construcción.

Estas perspectivas han de ser interpretadas como orientativas, admitiendo que se trata de un ejercicio de proyección de las tendencias registradas en los últimos años. Por tanto, se admiten excesos de oferta, pero no déficits absolutos (valores negativos), ya que las demandas podrían quedar cubiertas con la oferta excedentaria de otras cualificaciones, bien por trasvases desde las posiciones menos cualificadas como resultado de acciones de formación, o bien por acceso a dichos puestos de trabajadores sobre-cualificados, haciendo que en el cómputo global los desequilibrios entre oferta y demanda se atenúen. Aun así, en términos absolutos, en los próximos cinco años podrían escasear los vendedores, profesionales de apoyo administrativo, cuidadores y técnicos sanitarios y especialistas en actividades de construcción, mecánica o electricidad.

En cualquier caso hay que tener en cuenta estos puntos

-El aumento de la oferta de trabajadores no cualificados, así como de empleados y trabajadores con cualificación intermedia, será muy moderado, mientras que los trabajadores cualificados aumentarán a tasas superiores al 1,5%.

-El elevado nivel de desempleo con el que parte la economía española parece garantizar, a medio y largo plazo, una oferta total superior a las necesidades demandadas, aunque se pueden registrar algunos desajustes cualitativos.

-A medio plazo, podría registrase un cierto déficit de oferta en los trabajadores cualificados del sector primario; mientras que a más largo plazo podrían requerirse en mayor proporción empleados de comercio y trabajadores cualificados de la construcción.

– Al mantenerse un saldo global positivo, es decir, exceso de oferta, no parece lógico que existan déficit absolutos de mano de obra (valores negativos) ya que dichos puestos terminarían cubriéndose por la oferta excedentaria de otras cualificaciones; bien sea por trasvases desde las posiciones menos cualificadas como resultado de acciones de formación, o bien por acceso a dichos puestos de trabajadores sobrecualificados.

– En términos absolutos en un horizonte de cinco años podrían demandarse en mayor proporción los vendedores, profesionales de apoyo administrativo, cuidadores y técnicos sanitarios y especialistas en actividades de construcción, mecánica, o electricidad.

En el conjunto de las pymes, los efectos de los desequilibrios presentan rasgos diferenciales dependiendo de su tamaño. Para su análisis se ha construido un índice de tensión laboral (ITL) definido como la ratio entre demanda y oferta total de empleo por ocupaciones, que refleja, a medida que aumente su valoración, un mayor grado de dificultad para encontrar trabajadores adecuados a sus necesidades, diferenciadas por tipología de ocupación.

A medio plazo, las principales dificultades de las pymes, en general, se localizarían en los profesionales y técnicos de ciencias sociales, mientras que las microempresas tendrían además ciertos problemas con los empleados que se dedican a las ventas, es decir, la gestión comercial. A más largo plazo, aumentarían las tensiones en el comercio, hostelería, en obras estructurales de construcción, en profesionales de apoyo en el ámbito de las finanzas, la gestión, los servicios jurídicos y la digitalización.