Esta semana el Banco de España ha publicado el primer Informe de Estabilidad Financiera del año 2017 en el que se recoge la actividad de la banca en el ejercicio pasado. Del mismo, me quedo, por su interés, con la Cuenta de pérdidas y ganancias consolidada de las entidades de depósito, correspondiente al 2016. Uno de los puntos que llaman la atención es que las entidades han ingresado 24.353 millones de euros en comisiones netas. Es sabido que las comisiones más los ingresos cobrados por intereses menos los costes financieros constituyen el llamado margen básico, y que los tres ítems constituyen el verdadero núcleo del negocio bancario.
También es conocido cómo la actividad bancaria ha caído en los años de la crisis, cómo la banca ha debido a hacer frente a ingentes sumas de provisiones para cubrir sus riesgos y cómo ha debido luchar con una caída de los tipos de interés como nunca se había visto en la historia de la banca y que ha llevado a no remunerar prácticamente los depósitos de los clientes, sin atreverse a hacerles pagar por tenerlos. Todo ello, en un marco legislativo cada vez más restrictivo, en aras de la solvencia.
De aquí que las comisiones –dentro de la actividad “típica”- se hayan convertido en un aspecto clave en su cuenta de resultados. Es uno de los pocos puntos en que tiene pista para jugar y donde se establece la competencia entre entidades, con mayor o menos transparencia. Baste decir que en el año 2016 si no hubiera habido comisiones, los resultados de la banca en lugar de presentar unos beneficios de unos 19.000 millones, hubiera exhibido unas pérdidas superiores a los 5.000 millones.
Por ello, con los tipos en el 0%, las comisiones resultan un pilar básico para mantener la cuenta de resultados a flote. Es interesante comparar su peso en la cuenta global en un año bueno para la banca, como fue el 2007, con el 2016.
Señalaría cuatro aspectos que me parecen relevantes:
- En el año 2007, por cada 100 euros obtenidos por la vía de los intereses de créditos, se obtenían 15 euros en comisiones, mientras en 2016, por cada 100 euros de intereses, las comisiones representaban casi 22.
- Sobre la cifra de beneficios antes de impuestos, la contribución de las comisiones era del 53% en el ejercicio de 2007, mientras en el 2016, es del 128%, es decir, que hay más comisiones que beneficios
- En cambio, si la comparación se hace sobre la cifra de activos totales medios –habitual en este tipo de análisis- resulta que se mantiene al mismo nivel del 0,68%
- Por último destacar que el volumen de comisiones en 2016 supera en un 11% al de 2007, mientras la cifra productos por intereses, en 2007 es un 36% inferior a la de 2007.
En definitiva, mientras no se normalice la situación de los tipos de interés, las comisiones siguen siendo un aspecto crucial en su cuenta de resultados




