En los últimos cinco años el poder adquisitivo de los salarios en Catalunya ha caído un 7,3%. La cifra es muy importante y se puede calcular a través de los datos que hizo públicos el Idescat el pasado viernes de la Encuesta trimestral de coste laboral correspondiente al primer trimestre de 2017, simplemente corrigiendo los datos corrientes que ofrece Idescat (apartado coste salarial) por el incremento de la inflación en estos años, que en Catalunya ha sido del 4,75%.
En buena parte ello explicaría porque el consumo familiar todavía está un 6% por debajo del nivel precrisis, como se analizaba en el post del pasado sábado, día 17. Bien, el caso es que la famosa desinflación competitiva ha funcionado y si el poder adquisitivo de los salarios no ha caído todavía más ha sido gracias al freno de la inflación, por la caída del precio del petróleo.
Sin embargo, no todos los salarios han perdido el mismo poder adquisitivo. La cifra del 7,3% es la media, pero por sectores las diferencias son sustanciales. Por ejemplo, la industria es el único sector donde los salarios no se han depreciado en términos reales, sino que han ganado un 1,4%. En la construcción la pérdida de poder adquisitivo es del 9.3% y en los servicios, un 9,2%.
Merece la pena reflexionar un poco sobre estos datos. Fijaos. Resulta que la desinflación competitiva se aplicó para poder exportar más al hacer nuestros productos más competitivos. Y lo hemos logrado, un 30% más, en volumen, es los que hemos exportado en Catalunya desde antes de la crisis. Sin embargo, resulta curioso observar, cómo os únicos salarios que no han perdido poder adquisitivo están precisamente en la industria, que es el motor de la exportación de bienes.
En cambio, en los servicios, que es donde está creciendo más el empleo y no se necesita tanto ser competitivo de cara al exterior (turismo aparte), la caída de los salarios en términos reales es espectacular al superar el 9%. Pensemos que aquí estamos hablando de medias y que lo que hace caer más los salarios medios son las nuevas entradas, salvando los recortes que se han ido produciendo estos años. Así pues, la media que en términos corrientes ofrece la encuesta en los salarios del sector -1.829 euros- cabe suponer que es muy poco representativa, ya que los nuevos están muy por debajo de la misma. Servicios se ha convertido en un cajón de sastre donde van a parar la mayoría de nuevos empleos, temporales y mal remunerados.
Este descenso –hoy injustificado- de los salarios no es ni siquiera pan para hoy, aunque sí asegura el hambre para mañana. De una economía con salarios a la baja se puede esperar muy poco. Son ya muchos los empresarios que piden subidas. ES cuestión de ver quien se lanza primero y da el ejemplo. Es evidente que si no recomponemos el poder adquisitivo interno, la economía no puede ir bien. El consumo familiar representa hoy el 55% del PIB en Catalunya y sin un correcto funcionamiento, será difícil crecer y mejorar la situación de la sociedad.
Hasta aquí el aspecto estadístico. Pero no es suficiente. Detrás de los números hay personas, aunque la mayoría de las veces no se piensa en ellas en medio de la frialdad de los números. Y todavía son demasiadas las que lo están pasando mal como consecuencia de la crisis y con unas expectativas salariales menguadas, no nos engañemos.




