¿Desperdiciar experiencia o jubilación parcial?  En España trabaja el 5% de mayores de 65 años, en Suecia, el 22%.

 

La economía española podría crecer un 9,9% adicional –unos  188.000 millones de euros- en el largo plazo si fuera capaz de incrementar el empleo entre los mayores  de 55 años a los niveles de Suecia. Esta es una de las principales conclusiones del PwC Golden Age. Index, que analiza el mercado laboral entre los trabajadores de mayor edad en los países de la OCDE y el impacto de su experiencia en el crecimiento económico. El documento estima que entre 2015 y 2050 el número de personas mayores de 55 años en la OCDE aumentará un 50%, hasta los 538 millones. En este caso, aumentar el empleo de los mayores 55 años hasta las tasas de Suecia supondría un incremento del PIB de la OCDE de más de dos billones de euros.

Un país como España, con un problema de pensiones muy serio no puede, además,  desperdiciar la experiencia de cientos de miles de personas que podrían aportar –no hace falta que sea obligatorio, ni a jornada completa, sino de forma flexible o parcial- su experiencia al mundo laboral. A los 60 años la esperanza de vida es de 23 años en los hombres y de 27 en las mujeres. Haced números. Otra cosa es si somos capaces de crear el empleo necesario para estas personas. Sería cuestión de planteárselo. ¿O no?

El estudio sitúa a España (9,9%) en la banda alta del grupo de catorce países, en los que el aumento del empleo en los mayores de 55 años tendría un impacto medio en el PIB (entre 5% y el 9,9%), junto con otros como Francia (9,6%), Portugal (6,5%), Irlanda (5,4%) o Alemania (5%) Grecia (15,5%), Bélgica (12,9%) o Italia (10%) son algunos de los que integran el grupo donde el impacto en la actividad económica es calificado como alto.

El estudio, elaborado por PwC, incluye además el Golden Age Index, un índice que analiza cómo están trabajando los distintos países de la OCDE para aprovechar todo el potencial de los trabajadores de mayor edad. El ranking está encabezado por Islandia (1), Nueva Zelanda (2), Israel (3) y Suecia (4), mientras que España se encuentra en la posición número 25. Destaca el caso de Alemania que, desde el año 2003, ha conseguido ganar diez posiciones, hasta la 15, gracias a la flexibilización que ha introducido en el mercado en sucesivas reformas laborales y del sistema de pensiones.

Lo dicho, aquí ni sabemos ni por lo que parece queremos, aprovechar el potencial de esas personas. Curiosamente, los países más ricos y con mejor calidad de vida, sí lo hacen.

En el caso de España, el porcentaje de empleados de entre 55 y 64 años es del 49,1%, veintiséis puntos por debajo del de Suecia –tradicionalmente considerado como una de los mercados laborales más eficientes-. Y el de aquellos mayores de 65 es del 4,9% -por el 21,9% sueco-. En cuanto a los trabajadores de entre 55 y 64 años que están empleados a tiempo parcial en España, la cifra se mantiene por debajo del 15%, muy lejos de otros países como Suiza, Holanda –donde prácticamente alcanza el 40% – o el Reino Unido –donde se sitúa por encima del 25%-. Respecto a la edad efectiva de jubilación, está ha ido aumentando desde 2003 en prácticamente todos los países de la OCDE. En España se sitúa en torno a los 64 años, mientras que en Corea, México, Chile, Islandia e Israel, supera los 67 años.

Por último, el estudio considera que para poder aprovechar el potencial de los trabajadores de mayor edad se deben tomar medidas en dos ámbitos. Por un lado, los gobiernos deben ser capaces de incluir entre sus prioridades las reformas de los sistemas de pensiones y la puesta en marcha de medidas que incentiven el retraso de la edad de jubilación. Y, por otro, los empleadores deben de apostar por formas de trabajo más flexibles y por nuevas fórmulas de jubilación parcial.

Este es un aspecto que debe trabajarse a fondo. Hasta ahora se ha planteado tímidamente España. Hay países que nos llevan décadas de ventaja, simplemente porque han extendido su mirada al futuro, han visto el cambio que se nos viene encima  y se han quitado de una vez por todas las gafas de ver a corto plazo que son las que usamos habitualmente en nuestro país. Quizás va siendo hora de cambiar de gafas…

Baja la cifra de menores que viven en familias con sus miembros en paro, pero sigue siendo el doble que en 2007.

Uno de los temas recurrentes con la crisis es el nivel de pobreza infantil, sobre el que han alertado instituciones nacionales e internacionales. La semana pasada, Funcas presentó un estudio en el que se analiza la cuestión y se compara con el resto de Europa. La conclusión es agridulce, ya que se reduce el porcentaje de menores en hogares con problemas laborales, pero aun dobla la cifra que había antes de la crisis. Por su interés transcribo un resumen del mismo.

España es uno de los países en los que más se ha reducido, desde 2013, el porcentaje de menores (0-17 años) que viven en hogares en los que ningún adulto está empleado, con un descenso superior a los tres puntos porcentuales. No obstante, con un 10,9% en 2016, el dato todavía duplica el de 2007. Según el último Focus on Spanish Society, editado por Funcas, el porcentaje de niños que viven en hogares en los que ninguno de sus miembros tiene empleo varía notablemente en la Unión Europea (UE-15), oscilando entre el 5,6% de Suecia y el 13,4% de Irlanda.

Las cifras no ofrecen una imagen precisa de pobreza infantil, toda vez que este fenómeno también depende de las prestaciones públicas recibidas por las familias afectadas por el desempleo. Aun así, dan idea de la proporción de niños y adolescentes que viven en familias bajo condiciones específicas de preocupación y, en definitiva, estrés.

La relación entre empleo y tener hijos es compleja. Los datos de la EPA muestran una correlación positiva entre estas variables en el caso de los varones. En 2016, más de cuatro de cada cinco hombres de entre 25 y 49 años que tenían uno o dos hijos estaban empleados, mientras que, entre los hombres del mismo grupo de edad sin hijos, la tasa de empleo era unos 10 puntos inferior. En el caso de las mujeres del mismo grupo de edad, en cambio, las que tienen hijos registran tasas de empleo más bajas.

Focus también destaca que, aunque España (junto a Italia y Grecia) muestra uno de los mayores porcentajes de población de entre 18 y 59 años viviendo en hogares sin ningún miembro empleado, el porcentaje de menores en 2016 en este tipo de hogar era inferior al de países menos castigados por el desempleo, como Irlanda, Francia, Bélgica y Reino Unido. En estos cuatro países el porcentaje de menores de 18 años que vive en hogares en los que ningún adulto está empleado es mayor que el de adultos (18-59 años). Lo contrario ocurre en España, Italia y Grecia”.