¿Por qué aún nos cuesta tanto aceptar que necesitamos formación permanente?

Estamos en unos tiempos en que nos dicen que la formación es primordial y además que lo que se debe enseñar a los alumnos es el camino del «cómo aprender». Porque palpamos cada día más que estamos inmersos en un gran cambio, en el que lo aprendido servirá, pero no siempre sabemos para qué. Hay quien dice que la clave está en aprender a desaprender. Pero, juego de palabras aparte, nadie duda que la mutación que sufre el entorno en el día a día nos obliga a algo diferente: actualizar nuestros conocimientos de forma permanente. Y ello no siempre es fácil, porque implica superar un cansancio físico, normal en quien trabaja muchas horas al día, y a aceptar con humildad –que no siempre es sencillo- que no todavía sabemos suficiente -ni por estudios ni por experiencia- y debemos aprender una cosa nueva. Si le sumamos que la mayoría ya no estamos en edad de estudiar, todo se complica mucho más. Pero hay que vencer la reticencia y la pereza.  No queda más remedio que hacerlo y estoy absolutamente convencido de ello.

Por ello me ha sorprendido que seamos –como colectivo- tan reticentes a ver la situación, a aceptarla y a ponernos manos a la obra, por lo menos eso es lo que dice una nota que he recibido hoy del Instituto de Estudios Económicos.  En ella comentan la estadística de Eurostat,  “Adult participation in learning by sex”, actualización de diciembre de 2017. Y lo que aparece en ella no me gusta. Y menos para España, donde la tasa media de aprendizaje permanente entre los adultos es inferior a la UE-28. Malo, malo. La formación permanente debería formar parte del ideario personal de cada uno de nosotros en la vida profesional. Y las empresas ayudar a que ello sea posible y facilitarlo al máximo. No podemos perder la empleabilidad. Es nuestro gran activo y en muchos casos, el único. El cambio más inesperado, en tu propia empresa, lo puedes tener ahí, al cabo de la esquina y te arriesgas a quedar en la cuneta. No ser consciente de ello es un riesgo excesivo, teniendo en puertas –o, mejor dicho,  pisando ya- la revolución digital.

¿Cuál es la situación que nos plantea Eurostat a través del IEE? Pues nos dice que la Comisión Europea está trabajando en la creación de un Espacio de la Educación en 2025. La mejora de la cultura y de la educación y el pleno aprovechamiento de su potencial se consideran como motores para la creación de empleo y el crecimiento económico, a la vez que contribuirán al fomento de una identidad europea. Dentro del fortalecimiento de la educación, la participación en el aprendizaje permanente por parte de la población adulta constituye uno de los pilares esenciales. La Unión Europea se ha fijado lograr un 15% de participación media hasta el año 2020, pero los progresos hasta la fecha son escasos.

En ese nuevo Espacio Europeo de la Educación 2025 el objetivo podría ser incluso más ambicioso y situarse en un 25% para 2025. En el año 2016, último para el que se han publicado datos, la tasa media de aprendizaje permanente entre los adultos ha  llegado a un 10,8% en la UE‐28, sin progreso desde 2013.

 Los países más avanzados son los nórdicos. En cabeza figuran Suecia (29,6%), Dinamarca (27,7%) y Finlandia (26,4%). Los Países Bajos y Francia ya están cerca del 19%. Luxemburgo y Estonia logran superar el 15%, al tiempo que Austria y el Reino Unido se quedan por encima del 14%. Eslovenia también se sitúa entre los países que superan la media. Por debajo del promedio figura Portugal con un 9,6%.

En España, sólo el 9,4% de la población adulta participa en actividades de formación permanente y la cifra se ha reducido desde el 10,1% registrado en 2013. Otros países como Alemania, Italia, Bélgica e Irlanda tienen cifras incluso inferiores a las de España. Cierran la clasificación Bulgaria con un 2,2% y Rumanía con un 1,2%.

 

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Sigue creciendo la demanda de crédito… y la banca relaja sus condiciones

¿Y si hablamos del crédito? Acabo de recibir la Encuesta sobre Préstamos Bancarios del Banco de España. No muestra grandes diferencias con la última, pero, sí puede sorprender que, cuando estamos hablando de desaceleración del crecimiento de la economía, no parece que los consumidores tengan un deseo especial de frenar sus compras, a tenor de las percepciones que tienen las entidades de crédito sobre lo que está pasando en este primer trimestre de 2018 y que se resume en esta frase: “las peticiones de fondos aumentarían en todas las modalidades de préstamos”. Y eso ocurre tanto en vivienda como en bienes de consumo. Uno de los aspectos positivos es que las entidades notan una mejora en la solvencia de los clientes, ven mejores perspectivas económicas generales y relajan las condiciones de los préstamos. Es una buena señal, si la banca no exagera…  Por el interés que tiene seguir la marcha de la financiación: en demanda, oferta y precio, os adjunto un resumen de los principales datos de la encuesta.

Un análisis más detallado de las respuestas de las entidades españolas al cuestionario regular muestra que, dentro del segmento de crédito a las sociedades no financieras, los criterios de aprobación de préstamos permanecieron sin cambios en el cuarto trimestre de 2017, tanto en las operaciones con grandes empresas como en aquellas realizadas con pymes. Asimismo, el desglose por vencimiento evidencia esta misma evolución en todos los plazos. Atendiendo a los factores que estarían detrás de este comportamiento, las mejores expectativas sobre la actividad económica en general y sobre los sectores, así como los menores riesgos percibidos sobre las garantías requeridas, habrían propiciado una cierta relajación, efecto que se habría visto compensado por unos mayores costes relacionados con el nivel de capital. Por último, el porcentaje de solicitudes de fondos denegadas disminuyó levemente entre  septiembre y diciembre.

 Según las entidades encuestadas, los criterios de aprobación de los créditos a los hogares para adquisición de vivienda volvieron a relajarse en cierta medida durante el cuarto trimestre de 2017. Los factores que habrían contribuido a esta evolución fueron el aumento de la competencia entre las entidades, las mejores perspectivas económicas generales (en particular, en el mercado de la vivienda) y la mayor solvencia percibida de los prestatarios.  Por su parte, las condiciones generales aplicadas en estos préstamos también se volvieron a suavizar, debido fundamentalmente a los menores costes de financiación y a la mayor disponibilidad de fondos, así como al aumento de las presiones competitivas.

 La demanda de fondos para adquisición de vivienda aumentó ligeramente. Según las entidades, las mejores perspectivas del mercado de la vivienda y, en menor medida, la mayor confianza de los consumidores, el descenso en el nivel general de los tipos de interés y el ascenso de las operaciones de reestructuración de deuda habrían contribuido al incremento de las solicitudes, efectos que se habrían visto contrarrestados parcialmente por el aumento de la financiación con fondos propios y, en menor medida, por los cambios regulatorios o fiscales del mercado y por el aumento de los préstamos de otras entidades y de otras fuentes de financiación externa.

 

Los criterios de concesión de préstamos para consumo y otros fines volvieron a relajarse algo en el cuarto trimestre de 2017. Esta evolución se habría producido como consecuencia del aumento de las presiones competitivas y de la mejora tanto de las perspectivas económicas generales como de la solvencia percibida de los prestatarios. Las solicitudes de fondos para consumo y otros fines se habrían elevado durante el cuarto trimestre de 2017. De acuerdo con las respuestas recibidas, el ascenso del gasto en bienes de consumo duradero y, en menor medida, la mayor confianza de los consumidores y los menores niveles de tipos de interés habrían sido los principales factores que contribuyeron al incremento de las peticiones, mientras que el aumento de los préstamos de otras entidades, el ascenso de la financiación interna mediante el recurso al ahorro y, en menor medida, el mayor uso de otras fuentes de financiación externa habrían afectado en la dirección contraria.

 De cara al trimestre en curso, las entidades encuestadas no esperaban que los criterios de concesión de préstamos variaran ni en el segmento de sociedades ni en los de hogares. Por el lado de la demanda, de cumplirse sus previsiones, las peticiones de fondos aumentarían en todas las modalidades de préstamos.

 

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