Las fugas de Cataluña, ¿qué fugas?

Leed y pasmaos. “Cataluña pasa en una década de tener 10 cajas a quedarse sin sedes bancarias. Al menos siete empresas cotizadas se despiden de Cataluña. Crece el número de catalanes que abren cuentas bancarias fuera de Cataluña. El consejo de Gas Natural acuerda trasladar de forma temporal su sede social de Barcelona a Madrid. Los analistas sacan la tijera con los valores más expuestos a Cataluña. Los impuestos que pierde Cataluña con la salida de Caixabank y Sabadell. Bonet propondrá al consejo de Freixenet sacar su sede social fuera de Cataluña. El Ibex (10.185 puntos) pierde un 1,9% en la semana por el golpe de Cataluña a banca e inmobiliarias. Catalana Occidente dice que tomará las medidas oportunas en caso de independencia. Tengo fondos y depósitos en un banco catalán: ¿está a salvo mi dinero?” Si os molestáis en entrar en el digital financiero Invertia, (podéis mirar otros, van en sentido parecido) veréis que estos son los titulares de los distintos artículos que hoy aparecen en su portada. Y porque no les ha dado tiempo a poner Criteria y Agbar que son cosa de esta mañana. No me invento ninguno.

De entrada, lo que produce más vértigo es que Cataluña, de tener 10 cajas hace una década, se ha quedado solo con la Caixa dels Enginyers, que, por cierto, es una cooperativa. Aunque en realidad ahora ya solo estaba Caixabank. Y que, de una tacada, la comunidad valenciana tiene hoy por hoy registradas dos entidades financieras de peso en su territorio, después de que la mala gestión del PP hubiera arrasado con las más importantes que tenía (dos cajas y un banco).

Dicho esto, lo cierto es que el traslado del domicilio social, que, al parecer, a instancias de Caixabank, De Guindos ha facilitado con el decreto que se publica hoy, es solo eso, el domicilio social, que puede ser un despachito (que no el caso de Sabadell y Caixabank) y basta. Me refiero a que las torres de la Diagonal de la Caixa siguen allí, con gente trabajando dentro. Que algunos departamentos ya operaban desde Madrid y Alicante (Solvia) en el Sabadell, pero que el grueso seguirá en el Vallès. ¿O es que el señor Bonet se va a llevar a cuestas a Madrid –si acaba haciéndolo- sus viñas del Penedés? ¿O Gas Natural Fenosa hará llegar sus barcos metaneros hasta Madrid? ¿O Catalana Occidente se llevará con una grúa su emblemático edificio de Sant Cugat fuera de Cataluña? O como ya corren chistes, ¿Abertis se va a llevar los peajes a Madrid?

Aquí lo que hay que aclarar es que cuando se habla de “fuga de empresas” me temo -en alguna medida- que pueda haber la excusa de que es por necesidades del titular (y para provocar miedo, por supuesto), ya que tiene menos caracteres que “traslado de la sede social”, y porque tiene fonética y psicológicamente, además, un impacto mucho mayor. Pero las empresas NO se van. El trabajo se queda aquí. NO hablamos de deslocalización, sino de traslado de sede social, que es muy distinto, aunque mediáticamente pueda tener el efecto deseado de causar malestar y miedo en la población afectada. Oía este mediodía a Pedro Sánchez en la tele hablar de pérdidas de miles y miles de puestos de trabajo en Cataluña. O miente o es un ignorante.  

En cambio, en otros casos algunos mienten directamente (no son ignorantes), como en el fiscal. Por ejemplo, cuando se asegura en el digital mencionado que “la fuga de empresas dejaría una Cataluña independiente, pero sin los ingresos recaudatorios que estas grandes compañías aportan a cualquier Estado”. NO y NO. Hoy NO dejan dinero, porque el Impuesto de Sociedades va a Madrid directamente. “Además podría haber pérdida recaudatoria para Cataluña, en alguna de las modalidades de impuestos cedidos. Las modalidades más utilizadas por las sociedades son el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP) y el de Actos Jurídicos Documentados (AJD), como por ejemplo, en las operaciones societarias”. Eso es cierto, pero son cantidades mínimas.

Mientras la “fuga” de empresas se limite a esto, a las sedes sociales, la preocupación debe ser mínima a pesar del ruido mediático que se va a levantar. NO son deslocalizaciones, hay que insistir.

Pero el ruidoso árbol mediático impide ver muchas veces el bosque real. ¿Cuál es?  Que mientras aquí se infunde miedo, en el exterior mantienen las inversiones en Cataluña. ¿La inversión de Nestlé en Girona?, ¿La elección de VW del puerto de Tarragona como centro logístico? ¿La elección de BCN por Seguros Zurich como centro mundial de datos? ¿La instalación en BCN del gigante coreano de telecomunicaciones KT? ¿El parque logístico de Amazon en el Prat? ¿La inversión de HP en Cataluña de dos centros cloud? ¿La central de distribución de Ikea en Valls? ¿La construcción del nuevo complejo industrial de Idilia Foods (Cola Cao y Nocilla) en Parets del Vallès para que esté operativo en 2018?… y hay bastantes más.

Pero, bueno, eso no es noticia. Lo que preocupa de verdad y me preguntan amigos y conocidos, es el miedo que se les ha metido en el cuerpo con el dinero. ¿Qué pasará con mis ahorros? Aseguran en Invertia –yo no las he visto- que hay colas de catalanes en Fraga y Vinaroz para trasladar a las oficinas de estas localidades el dinero que tienen en las mismas entidades en Lleida o Amposta, pongo por caso. Me imagino que exageran, pero no niego la mayor, seguro que hay gente que lo hace. Ahí sí que puede haber lío si actuamos descerebradamente. Y digo actuamos porque las llamadas a retirar fondos de esta u otra entidad que hacen algunas organizaciones son como tirar piedras en nuestro tejado. Si todos retiramos dinero al mismo tiempo de la entidad más saneada del mundo la hundiremos. Eso deberían explicarlo en la ESO. No se puede jugar con la confianza. Es el ABC de la banca… y de nuestros depósitos.

Quiero pensar que son ignorantes financieros quienes piden retiradas a tal o cual entidad. ¿Cuál es el miedo? Anoche una amiga me decía que le habían dicho algunos amigos que, al parecer, circulaba el rumor que podría haber un “corralito” en Cataluña si se independizara. Mirad, el “corralito” lo podemos provocar nosotros mismos si vamos todos a sacar dinero de la entidad. Sí, esto lo entiendo, me decía mi amiga, pero es que si Cataluña se independiza y cambian la moneda y se devalúa respecto al euro nos vamos a quedar con menos ahorros. Sí, y en este caso no importaría que esté en tal o cual entidad, es cuestión de territorio… ¿Pero, de verdad, no corremos demasiado? ¿Una hipotética declaración de independencia supone realizar todo esto en 24 horas? Por favor… seamos serios. Se escogería una moneda durante la transición, que sería el euro, como lo tienen en Andorra y los posibles bancos amenazados, con sus sedes de Cataluña obtendrían liquidez necesaria por parte del BCE…  Por cierto, en Invertia dicen que los expertos consultados rechazan rotundamente eso del “corralito”, que es un rumor absolutamente infundado. A ver si alguien con carisma sale a explicarlo en la tele a la gente, ¡por favor!

Y, ¿porque se “van”, pues? Diría que en el caso de los bancos lo veo coherente hasta un cierto punto, incluso admitiendo la presión política que ejercitan y que personalmente no me gusta. Quieren no estar ni un segundo bajo el paraguas de la liquidez que les pueda aportar el BCE, aunque ciertamente la puedan pedir también desde una filial, pero bueno si así tranquilizan a los mercados…

En el caso de las empresas, los motivos ya son más variopintos y tienen que ver fundamentalmente con la clientela. Sobre todo en las empresas de bienes de consumo, en las que hay un gran temor al boicot que se haga con productos catalanes en España. Pero aquí nos podemos hacer unas preguntas, ¿dejarán de hacer el boicot en España por haber cambiado la sede?, ¿pondrán en la etiqueta: “oiga, hemos salido de Cataluña”?, ¿qué pasará con sus ventas en Cataluña, un mercado muy importante? ¿Se hace para separar “buenos” de “malos”, según los ojos del que mira? ¿La “huida” es para siempre o temporal como matiza Gas Natural Fenosa? Pero, seamos serios, ¿cuánto tiempo llevamos ya de boicot contra los productos catalanes en muchos puntos de España? ¡Memoria! He ido a restaurantes de la península que en la carta de vinos resaltan un impagable “cavas No catalanes”. Y ya hace tiempo de ello.

Quienes den el paso de “marcharse”, supongo que tendrán muy calibrado lo que ganan (o dejan supuestamente de perder) en el mercado español y pierden en el  catalán, pero no se si han pensado si no les valdría más la pena dedicarse a la exportación como se viene haciendo desde principios de siglo y que ha llevado ya a muchísimas empresas catalanas a vender más en el exterior que en España. En cómputo global, ya es así.

Finalmente, es obligado recordar que usar la vía económica con fines políticos puede ser un arma de doble filo para quien la lanza. Iniciar el camino que mediáticamente amenaza una hipotética merma en el bolsillo de los catalanes -¿por qué parece que todas las empresas se han puesto de acuerdo para irse al mismo tiempo? ¿es casualidad? o ¿esperaban a La Caixa?- es un riesgo enorme, que no va a hacer ganar a nadie y, en cambio, acrecentará todavía más la tensión y el alejamiento de España que se vive en Cataluña. Pero me temo algo más. Cuando se haya ido de la primera página de los diarios la “fuga de empresas”, irán a por otra cosa. Ya se ha intentado, pero no sería de extrañar que nos salgan cualquier día con alguna barbaridad adicional sobre las pensiones en Cataluña. Eso sería un error (más) fatal…

 

 

¿Prefieres trabajar en una empresa familiar o en una multinacional?

 

Acabo de leer con cierta sorpresa las conclusiones de un estudio que ha realizado Hays sobre el interés que despiertan para trabajar entre los empleados las empresas familiares. Resulta que en la encuesta, su principal resultado determina que casi un 63% de los trabajadores españoles no forjarían su futuro profesional en una empresa familiar en caso de poder elegir.

Y no solo eso, la aversión a trabajar en empresas familiares por parte de los españoles, aumenta a medida que crece el nivel de estudios, ya que entre aquellos empleados que disponen de un doctorado, la negación a trabajar en este tipo de empresas crece diez puntos, hasta alcanzar casi un 73%. Según comenta el análisis de la encuesta, este dato está directamente relacionado con la capacidad de atraer talento que tienen las compañías familiares. En este sentido, tres cuartas partes de los encuestados consideran que este tipo de empresas no tienen ningún tipo de ventajas a la hora de atraer talento, por lo que lanzarían un llamamiento para que siguieran políticas que las hicieran más atractivas frente a otras compañías.

Entre los encuestados que declararon trabajar o haber trabajado en una empresa cuya gestión queda al mando de una misma familia, las conclusiones fueron similares. Preguntados acerca de las principales ventajas que percibieron en esta etapaun 32% aseguraron que las relaciones personales son más cercanas y afables, mientras que casi un 23% de ellos declararon no encontrar ninguna ventaja respecto al resto. Por el contrario, entre los principales inconvenientes destacaron de manera muy significativa la dificultad a la hora de progresar profesionalmente y el hecho de que los conflictos familiares trasciendan a la evolución del negocio.

Otro dato relevante se encuentra en una de las principales estrategias que están siguiendo las empresas: la digitalización. Un 60% de los encuestados declararon percibir que las empresas familiares no apuestan lo suficiente por este tipo de procesos, cosa que las hace menos atractivas. A pesar de todo, las conclusiones del estudio realizado por Hays se perciben tan solo como áreas de mejora, ya que preguntados acerca de su experiencia a nivel global con empresas familiares, un 58% de los encuestados declara estar satisfecho con su paso por estas compañías. A mi me resulta curioso ese 58% de satisfechos, junto al 75% que afirma que no tienen ventajas para atraer talento. Cosas de las encuestas.

Y me sorprende todavía más, porque en el informe TheRole of Family Business in the European Economy, realizado por Ernst & Young en plena crisis, se analizaban seis países europeos, incluido España, y su principal conclusión era que su modelo de negocio las sitúa en buena posición para salir fortalecidas de la crisis. En concreto, destacaba cuatro puntos clave: su perspectiva a largo plazo, su flexibilidad, el talento de su dirección y una relación más cercana con sus clientes. El socio director de la firma en Barcelona, subrayaba que, con respecto al talento, “el estudio demuestra que el tópico de que en las empresas familiares están al frente personas de la familia, al margen de sus aptitudes, no es cierto, sino que la empresa familiar es capaz de captar y retener talento, sin un coste más elevado”. “La razón hay que buscarla en que se crea un vínculo emocional que hace que el directivo vea el negocio como suyo. Eso no sucede en las multinacionales. La motivación no es sólo monetaria, también juega el sentirse tratado como persona y no como número”.

Este último punto lo he podido comprobar personalmente hablando a lo largo de los años con empleados que habían estado en los dos tipos de empresas y la balanza se decantaba hacia esta motivación no dineraria, en el vínculo emocional y en el trato, que en las multinacionales es impersonal y lejano.

En la encuesta de Hays, no se parece valorar tampoco –como interesante para el empleado- el esfuerzo que han realizado las empresas familiares en la crisis con el empleo. Así, por ejemplo, las empresas familiares catalanas sacrificaron parte de su rentabilidad y competitividad durante la crisis a cambio de mantener las plantillas. Esa es una de las conclusiones que expusieron los autores del informe Empresa Familiar a Catalunya (2017) que muestra como de media las empresas familiares aumentaron ligeramente el número de trabajadores contratados por cada millón de euros de facturación (de 8,5 a 9) en el periodo que va del 2007 al 2014. Durante esos años de crisis las empresas privadas no familiares redujeron ligeramente el número de trabajadores por cada millón de facturación: de 7,3 a 7,2.

Tampoco hay que dejar de lado que las empresas familiares crean hoy el 68,9% de toda la producción de la comunidad (medida en términos de valor añadido bruto, VAB) y el 75,8% del empleo. En total son 1,6 millones de trabajadores los que están en nómina de empresas de propiedad familiar. Estas cifras muestran como este tipo de empresas son más intensivas en mano de obra que las empresas privadas.

En resumen, parece que la dificultad a la hora de progresar profesionalmente y el hecho de que los conflictos familiares trasciendan a la evolución del negocio son los dos frenos mayores para que los empleados prefieran una multinacional. En parte, lo que dicen es cierto, pero también lo es que muchas empresas familiares han dado pasos de gigante para saltar estos escollos, mediante una buena planificación del negocio y una adecuada política en el tratamiento de la relación entre familia y empresa. Es cierto que han de hacer mucho más, entre otras cosas para mejorar la percepción que se tiene de ellas. Falla, probablemente la comunicación. De todos modos, en la encuesta de Hays, percibo el riesgo de sobrepuntuar los puntos débiles de las empresas familiares y, a la vista de lo que ha sucedido durante la crisis y al enorme esfuerzo de superación, no me parece justo generalizar.

 

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