Los sueldos de TMB y la huelga del metro de Barcelona

La empresa pública Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) ha revelado finalmente el sueldo de sus más altos directivos desde 2007 hasta 2016. Según los datos que obtuvo en exclusiva  La Vanguardia, la veintena de cargos que conforman los dos máximos órganos de dirección han cobrado una media de 133.700 euros brutos anuales en plena crisis, durante la cual la empresa congeló cuatro años los sueldos de la plantilla y vio crecer su endeudamiento. “La cúpula de TMB cobijó a tres directivos ‘doscientosmileuristas’ durante la crisis” era el título del reportaje que hace algo más de un mes publicaban  Meritxell M. Pauné y Laura Aragó, que ponía de los nervios a la cúpula de la empresa y obligaba al Ayuntamiento a dar explicaciones.

 

¿Qué pasa en TMB? La cosa viene de largo y la cifra más alta de cobros por parte de estos directivos tuvo lugar bajo el mandato del alcalde Hereu. Pero hoy la noticia ya no está aquí, aunque sin duda ha ayudado a crispar los ánimos de un colectivo muy combativo. La noticia está en que la plantilla del Metro de Barcelona aprobó el pasado dia 3 de abril una nueva tanda de huelgas en protesta por el estancamiento de las negociaciones del nuevo convenio colectivo. Así, los trabajadores respaldaron realizar paros de dos horas por turno todos los lunes para presionar a la dirección de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB). El primer día será el 24 de abril, el primer lunes laborable después de Semana Santa.

 

Nos enfrentamos, de nuevo, a una situación que dañará a unos ciudadanos que no entienden que demonios pasa en TMB. Solo saben que toda esta gente cobra de sus impuestos. Y lo cierto es que si son altos los sueldos de los directivos, los de los trabajadores tampoco están a la cola del ranking. Hace poco más de un año, era la presidenta de TMB y concejal de Movilidad de Barcelona, Mercedes Vidal, quien abría la caja de los truenos al explicar urbi et orbe que los trabajadores del metro cobraban 29.000 euros en promedio y 33.000 su segmento más numeroso. Los sindicatos lo negaron. Pero las cifras estaban ahí. Y, claro, se armó buena. Muchos de los afectados por la huelga de metro cobraban mucho menos que los huelguistas y ello acabó de enrarecer el ambiente.

 

Por cierto, no es malo que se comparen con lo que cobran en general los trabajadores en Catalunya, para poner en contexto la parte económica del conflicto. De entrada, hay que decir que los últimos datos de los que se disponía en aquel momento, procedentes del INE y del Idescat, correspondían a 2014 y se hicieron pú­blicos en el verano del 2015. En la nota del INE de julio de aquel año se hacía notar que los empleados catalanes son los que vieron como se reducía más su sueldo durante el año, entre todas las comunidades. Concretamente, el salario medio en Catalunya se redujo un 1,8% en 2014 y el sueldo medio de un trabajador era de 24.290 euros al cierre de 2013, mientras que en 2014 esta cifra se redujo a 23.849 euros.

 

Por cierto, que el salario más frecuente en España fue de 15.500 euros anuales, unos 7.200 menos que el salario medio, es decir, que hay más gente en los segmentos inferiores. Desde otra fuente –Monitor Adecco  de Oportunidades y Satisfacción en el Empleo–, se iba un poco más allá, y se afirmaba que la mayor caída del salario medio en los últimos ocho trimestres en las CC.AA. –hablamos de 2013 y 2014– se había producido en Catalunya. A partir de ahí que cada uno extraiga sus conclusiones. Las cifras en un año no han variado excesivamente… pero oiremos muchas cosas.

 

El lugar de trabajo, ¿una experiencia emocional y aspiracional?

La convivencia generacional dentro de la misma organización es uno de los problemas a que se enfrentan muchas empresas. Hasta hace pocos años no tenía mayor importancia porque las diferencias entre generaciones eran relativamente pequeñas en las cuestiones de fondo (las de forma ya eran otra cosa) y siempre quedaba la solución de las prejubilaciones, con lo que la gente mayor de 50 años, ya dejaba de contar en una serie de aspectos internos, al ser considerados “prejubilados potenciales”. Hoy este paso es más difícil y se ha de afrontar el futuro de forma diferente. Además, hoy se han agudizado las diferencias –de forma y de fondo- siendo ya muy importantes entre ellas. Hay organizaciones en las que trabajan hasta cuatro generaciones, lo que supone una complicación enorme para gestionar por parte de Recursos Humanos.

Para Gary P. Cormier, director de HR Consulting de la Universidad de Harvard, “los lugares de trabajo cada vez cuentan con un mayor número de empleados de distintas generaciones. Una de las cosas que van a tener que aprender a hacer los departamentos de recursos humanos es adaptar la manera que tienen de dirigirse a los empleados en función de la generación de la que provengan. Por ejemplo, lo que es importante para una generación no lo es para otra”. Y recuerda: “Cuando empecé a trabajar, vivíamos para el trabajo, ahora las nuevas generaciones piensan en trabajar para vivir. La forma en la que emplean la tecnología es muy diferente. Incluso aquí, en la Universidad de Harvard, las generaciones más jóvenes pasan más tiempo en las redes sociales que usando el correo electrónico o la nube. Por lo que hay un cambio tecnológico muy grande, al igual que hay un cambio en la manera de llegar a ellos. Además, quieren buscar un mayor feedback sobre su progreso en el trabajo o que éste sea más equilibrado”. Asimismo, advierte que “en el mundo nacen 361.000 bebés cada día, y en el año 2020 el 85% de la fuerza laboral estará formada por millennials, por la generación X y por la generación Z. Esto afectará al papel que tendrá recursos humanos en el futuro. Es muy probable que el departamento de recursos humanos tenga que transformarse para tener una función dónde el lugar de trabajo sea más una experiencia emocional y aspiracional”.