Los jóvenes talentos se pierden por el jefe, no por la empresa

 

Me llamó la atención esta frase del título que decía en una entrevista la profesora Manuelle Malot de la francesa EDHEC Business School. Las razones que apuntaba es que el joven espera de su jefe que sea una especie de mentor y le ayude a desarrollar su empleabilidad. En realidad, conociendo lo que tenemos, yo diría que tenemos pocos jefes preparados para satisfacer esta pretensión de los jóvenes. En las empresas que conozco, rara vez se le dice a un joven que lo hace bien, sino más bien lo contrario. Sigue habiendo en muchos sitios una forma de pensar arcaica en este sentido. Y es un error, porque la demanda de mucha gente joven es honrada: quieren saber si lo hacen bien o andan equivocados.

Quizás por ello Malot ve normal que en Francia, la fidelización de los jóvenes sea un calvario para la empresa, ya que se estima que un 43% de jóvenes diplomados dejan su primer trabajo mucho antes de los 20 meses, según un estudio propio de EDHEC realizado entre 1.500 personas. Esto plantea un serio problema a las empresas, ya que para fidelizar a los jóvenes, paradójicamente deben desarrollar su empleabilidad, que les abre horizontes. Y ello en un mundo global supone un gran riesgo de perder a la gente con más talento. En cierta manera sucede como en el fútbol, hay que cuidar la cantera y evitar que precozmente se lleven a los talentos en ciernes. ¡Cómo hacerlo es al nudo de la cuestión!

De aquí que algunas empresas estén desarrollando la figura del “manager de integración”, cuyo objetivo es allanarles el camino. Para Malot, los jóvenes diplomados ven el trabajo como una “aventura colectiva”, que no siempre puede conjugarse convenientemente con la rentabilidad a corto plazo que se exige a los directivos y ello puede llevar a situaciones de cierta complejidad.

Por último la profesora pone de relieve la paradoja que supone el que cada vez más jóvenes tengan necesidad de sentirse autónomos y valorados al mismo tiempo. No es fácil de solventar y cita a muchas empresas que tratan de adaptarse a esta paradoja. Por ejemplo, algunas replantean diferentes procesos, como la entrevista anual de evaluación y tratan de realizar un feedback de forma más frecuente. ¿Es suficiente? En ello se está, porque lo único cierto es que la evolución del fondo y las formas en este terreno, también es continua.

¿Podemos afrontar el futuro con un 41% del gasto público en pensiones y un 2% en I+D?

 

Uno se pregunta si es posible seguir funcionando bien y afrontar con éxito los problemas que tenemos por delante si el Gobierno sabe que tiene hipotecado el 41% de sus ingresos en el pago de pensiones, un porcentaje, además que debe ir subiendo si todo permanece como hasta ahora. Hoy, el digital “El Confidencial” analiza una serie de posibles soluciones al desempleo que va a crear la robotización en el mundo de mañana. Son una serie de reflexiones de sentido común que una serie de expertos desgranaron en una reciente reunión.

Uno de los aspectos que tocan es la necesidad de mejorar la cualificación de nuestra mano de obra en el sentido de que haya más técnicos que es lo que va a faltar desde ahora y recomiendan hacer más sexys los estudios técnicos, ya que el porcentaje de estudiantes que se decide por ellos mengua con los años. Esto es, por supuesto es absolutamente necesario y a ello dedicamos un reciente post. Pero, además,  alguien tiene que ayudar y poner en solfa todo el envoltorio tecnológico para que eso fructifique. Un envoltorio que debe ir más allá de las escuelas hasta las universidades y facilitar la labor de quienes quieran dedicarse a ello.

Y aquí la pregunta clave, ¿se puede hacer gastando un 41% del presupuesto en pensiones y un 2% en I+D? Es obvio que no. También por este lado, urge una solución para las pensiones. La vía del recorte –que, por cierto, han vuelto a aplicar en Grecia- no es plausible ni justa, por lo que no hay más remedio que ir por el lado de obtener más dinero. Pero no nos lo tomamos en serio. Tenemos desde siempre un problema de ingresos y es difícil solventarlo. Acabo de leer, por ejemplo, que las bajadas de IRPF han costado a España 9.300 millones en dos años, un 40% más de lo que Hacienda calculó. Unamos a ello la discusión que hay entre CEOE y Hacienda sobre el tipo real del impuesto de sociedades o, más fácil, el volumen de economía sumergida que sigue habiendo y veremos que el problema, en lugar de estar en vías de solución se va agravando.

Para las pensiones hay que buscar una solución que no sea un solo juego de trileros –pasar la viudedad y orfandad a presupuestos generales- sino a plantearse la necesidad de generar un ingreso ad hoc que no nos lleve a situaciones peores de la de este año en que acabaremos con un déficit importante, cubierto con un crédito del estado y nos comeremos la hucha de las pensiones.

Si no es así, nos van a pillar varios toros a la vez. En economía todo está ligado, no hace falta recordarlo y no podemos arreglar un problema sin crear otro nuevo, porque la economía por definición trata de que las cosas sean mejores en un entorno de recursos limitados. En este caso está claro o generamos más recursos o no cerraremos el círculo.