¿Sabías qué la banca europea paga 5 veces más que la española por los depósitos a un año?

Lo leo en Invertia esta mañana. Resulta que la banca europea paga cinco veces más por los depósitos a un año y doce más por los de dos años que la española. Vaya por delante que nos movemos en el mundo de las cifras pequeñas. Pero a pesar de ello,  con datos del pasado viernes ofrecidos por el Banco de España, el ahorrador español se encuentra muy mal tratado. Eso ya se sabía, pero escuece ver cómo –con los mismos tipos de base- en otros países la remuneración del ahorro es muy superior, en términos relativos

Lo cierto es que con datos correspondientes a depósitos a plazo fijo de hasta un año, la media de interés que se paga en Europa es del 0,42%, frente al 0,08% que pagan las entidades españolas. Traducidas en dinero, un impositor con 100.000 euros en su depósito percibiría en España 80 euros por tener todo su dinero un año, frente a los 420 euros que de media se pagan en Europa.

El tema se agrava aún más con los depósitos a plazo de más de dos años donde la rentabilidad en Europa se coloca en el 0,72% frente al 0,06% que dan los bancos españoles. Una sencilla traducción a euros contantes y sonantes nos llevaría a percibir 720 euros cada año, frente a los 60 euros de la imposición de 100.000 euros.

La nota no aporta nada más, pero cabe suponer que el hecho radica en la necesidad de generar más margen financiero por parte de las entidades españolas, al tener que financiar todavía unas estructuras superiores de red y de personal a las de sus colegas europeos, a pesar de los recortes habidos en los últimos años.

Lo más curioso es observar cómo se comporta el ahorrador español ante este hecho de caída de tipos que ha seguido en 2016 en la banca española. Precisamente esta mañana el Banco de España ha publicado la Evolución de los flujos y balances financieros de los hogares y las empresas no financieras en 2016, lo que nos dice el comportamiento de las familias en el aspecto financiero. Vamos a prescindir hoy de las empresas.

Vaya por delante que de acuerdo con la información más reciente de las Cuentas Financieras de la Economía Española (CFEE), correspondiente al cierre de 2016, el pasado año continuó reforzándose la situación patrimonial de los hogares. En el caso de las familias, la deuda bancaria pasó a representar una cifra equivalente al 102% de su renta bruta disponible (RBD), lo que supone un descenso de 4 puntos porcentuales (pp) con respecto a 2015 y de 33 pp en relación con los máximos de mediados de 2008. En términos del PIB, suponía un 64%, 3 pp por debajo del nivel de 2015 y 21 pp inferior al valor máximo del segundo trimestre de 2010. Se trata en ambas formas de medirlo de una reducción continua desde que estallara la crisis.

Los datos de las CFEE también muestran que, durante 2016, la mayor parte de la inversión de los hogares se materializó en depósitos y fondos de inversión, seguida de planes de pensiones y seguros, mientras que continuaron reduciendo sus tenencias directas de acciones y otras participaciones, aunque por un importe menor que el de los dos años anteriores. Se destaca que aumentó la diversificación que en el año anterior había estado muy centrada en los fondos de inversión.

Sigue diciendo el Banco de España que la tasa de ahorro bruto de las familias se redujo ligeramente en 2016 (0,4 pp, hasta el 8,2% de la RBD). No obstante, argumenta que este desarrollo fue compatible con un aumento de la adquisición neta de activos financieros (compras menos ventas), que se situó en el 5% de su RBD, cifra 2,5 pp superior a la de 2015 y que supone el valor más elevado alcanzado en los últimos ocho años. Puede sorprender, que, a tenor de lo comentado en los primeros párrafos, el ahorro dirigido a depósitos aumentara hasta el 2,6% de su RBD (2,4 pp más que en 2015).

Por lo que respecta a los pasivos, en 2016 la financiación neta bancaria captada por las familias volvió a ser negativa, aunque por un importe más moderado que un año antes: el –1,5% de la RBD, frente al –2,7% en 2015. Al igual que sucedió el año anterior, se observó una evolución diferenciada por componentes, con un flujo neto positivo asociado a la deuda de los hogares para consumo y otros fines del 1% de la RBD, algo superior al 0,6 % de 2015. Por el contrario, en el caso de los créditos para la adquisición de vivienda, las amortizaciones superaron a las nuevas operaciones, por lo que el efecto neto fue de contracción del saldo, si bien a un ritmo menor que el año anterior (2,5% de la RBD en 2016, frente al 3,3% en 2015).

Durante 2016 la riqueza financiera bruta de las familias se elevó un 1,1%. Al igual que ocurrió en años anteriores, el descenso de los pasivos de las familias, en términos de su RBD, unido al avance de sus activos financieros brutos, se tradujo en un nuevo incremento de la riqueza financiera neta del sector, que alcanzó el 188% de la RBD, aunque este crecimiento fue más moderado que el observado durante los años anteriores. Recordemos que en 2011 estaba en el 120%.

Una huelga muy cara: los estibadores manipulan el 20% del PIB español.

 

Hoy, los estibadores, que controlan el 86% de las importaciones y el 60% de las exportaciones que se producen en España, lo que se puede traducir por un 20% del PIB, han empezado su anunciada huelga. Ello ralentizará el tráfico de mercancías de manera perjudicial, con pérdidas diarias difíciles de cuantificar, pero que se contarán en millones de euros. La patronal habla de 50 millones diarios.

El de los estibadores es un colectivo especial, que goza de una posición privilegiada, para paralizar la actividad económica, como pueden serlo los pilotos, los controladores aéreos… Son colectivos relativamente pequeños en número –en este caso algo más de 6.000 personas– pero que ocupan una posición estratégica en el entramado económico y de ello han sacado provecho durante muchos años, ya que sus amenazas son muy caras. En este caso, se trata de quienes “se ocupan en la carga y descarga de un buque u otro medio de transporte y distribuyen convenientemente los pesos en él”, en definición del Diccionario de la Real Academia Española.

¿Cuál es el problema? Pues que el Tribunal de Justicia de la UE denuncia que el modelo vigente de funcionamiento es contrario a la legislación comunitaria y debe reformarse. Debe liberalizarse. En caso contrario, la multa para España es de órdago. Fomento ha obedecido a la UE y ha incendiado el sector. Y es que en este caso, hacer el cambio no resulta fácil por el entramado existente en la actualidad y que está muy consolidado al provenir de muchos años atrás. De entrada, para poder trabajar en un puerto como estibador, se debe formar parte de una Sociedad Anónima de Gestión Estibadores Portuarios (Sagep), amparadas por la Ley de Puertos. Estas sociedades provienen de las franquistas sociedades estatales de estiba, en las que el Estado tenía un 51% del capital de las mismas.  Hoy el Estado ya no está, pero si se mantiene un sistema de funcionamiento muy parecido al de entonces.

Las empresas que operan en los diferentes puertos, ya sea de transporte de mercancías, de descarga de barcos o de carga de camiones, entre otras, no tienen libertad para contratar a los trabajadores que quieran, sino que solo pueden contratar a trabajadores que pertenezcan a estas Sagep. La Sagep lo decide todo, que trabajadores deben ir, los turnos… Evidentemente, este es el núcleo del problema, que no tolera la UE. Las empresas que necesitan contratar, además, están obligadas a participar con capital en dichas sociedades, financiando su existencia. Una doble condición.

Y, ¿cuáles son las peculiaridades adicionales del colectivo? La primera es el salario, aunque las diversas fuentes señalan diferencias importantes. Así, el principal sindicato del sector, la Coordinadora de Trabajadores del Mar, dice que el salario medio de uno de estos trabajadores está entre 30.000 y 40.000 euros brutos al año. Según fuentes empresariales, en cambio, es de unos 70.000 euros, y puede llegar a superar los 100.000 en algunos casos. En realidad, los sueldos están vinculados a la productividad, es decir, existe un mínimo fijo, que depende del convenio del puerto en el que se trabaje, y un variable en función del trabajo que efectivamente se realice y las condiciones en que se haga (nocturnidad, festivo…)

En un informe de PWC se apunta un salario medio de 68.000 euros anuales y se afirma que “en España los costes de estiba suponen un 53% del total de costes de manipulación de las mercancías, mientras que en las terminales europeas esta cifra supone de media únicamente un 38,8%”. Esta diferencia de casi 15 puntos porcentuales se explica, principalmente, por la “rigidez e ineficiencia en la prestación de servicios y unos costes salariales fuera de mercado”.  PwC también recuerda que los estibadores solo pueden ser contratados en bloques de 6 horas, lo que da lugar al “pago por horas no trabajadas”…

Y, ¿cómo se accede a la profesión? Es la Sagep quien convoca las plazas. Y la verdad es que desde 2008 apenas si ha convocado. Según se comenta oficiosamente, el punto clave para ser admitido es ser familiar de un estibador. Se calcula, asimismo, que el nivel de afiliación sindical a la Coordinadora es de casi el 100%. La endogamia y el poder interno parecen evidentes. La propia Coordinadora admite que el 50% de los afiliados tienen parentesco familiar. Romper el monopolio de la selección es otra de las cuestiones que no quieren perder. Lógico desde el punto de vista de sus intereses. Tienen mucho a perder. Por ejemplo, el nivel salarial.

En definitiva, un lío que se ha dejado pudrir con los años y que todo indica que nos va a costar caro…