La exportación catalana de productos químicos supone el 50% de la española

 

En el primer trimestre del año, según hemos sabido esta semana, las exportaciones de productos industriales siguieron creciendo a un ritmo del 2,5% en Catalunya y representaron el 27% del total español. De enero a marzo, pues, se ha mantenido la misma velocidad de crucero que durante el año 2016. Debe destacarse que el 54% de estas ventas industriales al exterior catalanas tenían un nivel tecnológico medio-alto o alto, es decir, conllevaban un alto valor añadido.

Sin embargo, con un solo trimestre es muy aventurado sacar conclusión alguna. Si nos remitimos al año 2016, hay una mayor perspectiva, aunque las cifras siguen siendo parecidas, ya que las exportaciones industriales catalanas también supusieron un 27% de las españolas, si bien la participación de los productos de alto o medio alto contenido tecnológico supusieron algo más, un 60%, al igual que en el año anterior.

En Catalunya, pues, se concentra una gran parte de este tipo de exportaciones de contenido alto o medio-alto. Concretamente, en el 2016 supusieron el 30% del total español. Por productos, la exportación de químicos supuso el 48,8% del total español –el 50% en el primer trimestre de 2017-  mientras en el caso de los farmacéuticos fue del 45,2%.

Quisiera resaltar el caso de los productos químicos, ya que su buen funcionamiento y competitividad se hallan amenazados por los costes de la energía eléctrica. Hay que pensar que en los procesos electro intensivos, como la electrolisis y los gases licuados, estos costes suponen entre el 50% y el 60% de los totales de fabricación. En la fabricación de polímeros, suponen entre el 20 y el 40%. Son cifras decisivas para el precio final.

Según el Cluster ChemMed de Tarragona, el coste de la energía que soportan sus industrias es un 25% superior en término medio al resto de Europa. Frente a Francia el sobrecoste del Mw/h es de 11 euros y frente a Alemania de 18 euros. Es fácil deducir que no resulta fácil competir. Además, en los últimos 5 años la industria electro-intensiva española ha visto como se iba mermando su competitividad por culpa del suministro eléctrico. La tendencia es contraria a la de otros países europeos donde se ha conjugado un descenso de los precios de mercado con medidas de apoyo a la industria.

 

¿Se pueden perder mil millones de euros en una semana? El Popular, sí

El Banco Popular vivió ayer otra sesión de fuertes caídas en la Bolsa, en la que se dejó un 17,4 % y ahora apenas vale 1.700 millones de euros, con lo que ha pasado a ser la compañía con menor capitalización del IBEX 35. Aunque desde el Gobierno pidan tranquilidad absoluta y nieguen que tengan una preocupación mayor por la situación del banco, los accionistas, desde luego no piensan así y ponen pies en polvorosa. Ayer los inversores negociaron más de 100 millones de euros sólo en acciones del Banco Popular, con los que han movido casi 229 millones de títulos de la entidad, un volumen especialmente significativo para el tamaño del banco. El batacazo de ayer se suma al de anteayer, de casi el 18 %, y se convierte en el tercero más grave de la historia de la entidad ante la ausencia de noticias que hagan pensar en un desenlace positivo de la crisis de la entidad. Y llueve sobre mojado.

Los rumores desde el miércoles sobre una posible intervención europea han dado la puntilla a un valor muy volátil, sin que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) haya decidido actuar, suspendiendo la cotización, pues el argumento de su presidente, Sebastián Albella, es que hay que dejar trabajar al mercado.

De esta forma asistimos impávidos al hundimiento por entregas de una entidad, en la que los accionistas pierden más del 97% de su inversión desde el inicio de la crisis, mientras los grandes fondos internacionales –y otros players- que se dedican a revolcarse sobre la carroña están haciendo su agosto particular jugando a la baja con un nivel pocas veces visto de virulencia, ya que el volumen actual de estos jugadores alcanza el 12% del capital. ¿Son conscientes las autoridades de que están haciendo el juego y engordando a los carroñeros a costa de los accionistas? Supongo que sí, pero dirán que lo importante es la liquidez de las acciones. Huy, huy, huy… Eso ya lo hemos oído antes, ¿o no?

Se habla de tres posibles soluciones: venta de participadas, venta de la entidad o ampliación de capital. Y están en lo primero, aunque dicen que no venderán ni Banco Pastor ni el Popular Portugal, pero saben que lo que sacarán por las ventas, no cubre ni de lejos las necesidades. Lo de otra ampliación es una entelequia, sobre todo después de la del año pasado… y de que ahora se necesitan unos 4 o 5.000 millones. Se recogieron entonces 2.500 millones de los accionistas que ya se han fundido. Por cierto, hoy la entidad vale 1.700 millones, menos de la ampliación de hace un año y el valor en libros es de 7.000 millones.  Por cierto, ¿sabías que en 8 años han hecho 47 ampliaciones de capital?

Y queda la venta de la entidad… suponiendo que alguien quiera comprarla con estos números, a los que cabe añadir una morosidad del 14% y una inversión en ladrillo considerable. La de suelo, por ejemplo, supera en valor absoluto a la de Santander y BBVA, que son gigantes a su lado… Se dice que Santander y Bankia podrían, pero… Y si nadie lo quiere siempre queda el último recurso, estrenar la normativa europea del Frob europeo (MUR) –que no ha podido ser estrenada en Italia,por rechazo del Gobierno- que es la resolución de la entidad. Su liquidación, vaya, en la que los bonistas van a pagar también los platos rotos. Todo sea dicho, eso es lo que menos interesa al banco, al Banco de España y al país, ya que pondría en jaque otra vez al sector.

Por si no hubiera bastante, la cosa podría complicarse si se presentara una demanda de los accionistas a la entidad, al entender que la última ampliación se hizo engañando al accionista, puesto que después de la misma, han aparecido nuevas pérdidas en el balance, tras la auditoría interna que ordenó el nuevo presidente para ver la situación que le dejaba su antecesor, Angel Ron. El fantasma –y antecedente- de Bankia está muy cercano y todo hace pensar que este será el siguiente paso. Con esta espada de Damócles encima de la cabeza, ¿alguien va a comprar?

En entorno del banco está muy enrarecido y cada día que pasa, más. Las palabras de ayer de Méndez Vigo, diciendo que “aquí no pasa nada” pueden entenderse como un intento de tranquilizar al mercado –cosa que no hizo- o simplemente que el Gobierno quiere hacer un “Poncio Pilatos”. El nerviosismo de Europa, contrasta con esta posición oficial española. Ha salido también por medio el FMI…. Y una nota urgente del Popular tratando de poner en solfa los miles de rumores que corren, pero… Parece muy probable –solo lo sabe la entidad, el Banco de España y el BCE- que esté saliendo dinero de depositantes del banco. Malo, porque eso puede ser definitivo si la corriente acelera. ¿Esperarán las autoridades a hacer alguna cosa solo cuando haya colas en las oficinas para sacar dinero… o transferirlo vía internet? La semana próxima quizás salgamos de dudas…

Y solo un recuerdo. Si Luis Valls y Rafael Termes, el mejor tandem que ha gobernado históricamente la entidad fundada en 1926, levantaran la cabeza. En 90 años de historia de la institución, el Banco Popular había sido considerado tres veces el mejor banco del mundo, en dos ocasiones aparte el mejor banco de Europa y en varias oportunidades el mejor banco de España. Tempus fugit…