El 70% de los parados que lleva más de 2 años sin trabajo en Catalunya es mayor de 50 años

Habitualmente se habla del tremendo problema que supone el paro juvenil, pero apenas se habla de paro que soportan los mayores de 50 años. Quizás tiene menos tirón mediático… o es más difícil de resolver. El caso es que en el mes de mayo, la cifra de parados registrados en Catalunya menores de 29 años suponía el 13% del total de los 409.500 y la de los mayores de 50 años, el 25%. Las posibilidades de encontrar trabajo –no entremos en la cualidad- de los jóvenes son infinitamente superiores que las de los mayores de 50 años, un umbral que en la mayoría de casos supone sencillamente ser descartado sin que importe nada más. Y, es más, hasta hace bien poco la atención que este colectivo tenía dentro de las grandes empresas era simplemente de recibir la etiqueta de “potencial prejubilado”, sin que se le dedicara ya una mayor atención. Eso es así, y aunque duela reconocerlo, es una injusticia enorme.

Hoy nos hallamos en una situación muy compleja. La esperanza de vida aumenta con los adelantos médicos y la gente –exceptuando trabajos físicos duros- tiene una vida laboral potencial más larga. De momento hemos alargado la edad de jubilación hasta los 67 años y probablemente deberemos hacerlo hasta los 70, ya que el problema del pago de pensiones apretará por todos lados. Quiero decir con ello, que con los mayores de 50 hay que empezar a hacer algo y sacarles la etiqueta de “potenciales prejubilados” si tienen por delante una vida laboral de 17 o 20 años. Algunas empresas ya lo han visto y están cambiando la estrategia, pero no nos engañemos, son las menos, por lo que el problema, a cada año que pasa se hace mayor.

Sirvan como referencia las cifras que tenemos en Catalunya y que nos ha ofrecido el Idescat esta semana en su publicación Consulta interactiva d’atur registrat i demandes d’ocupació. Pues bien, a tenor de la misma, en el mes de mayo de 2017 de los 409.500 parados registrados, el 25% tienen más de 50 años. Sin embargo, si vamos a ver qué sucede con los parados de larga duración, entendiendo por ellos los que llevan dos años o más en el paro, los datos cambian espectacularmente. Así, el 70% de estas personas paradas de larga duración tiene más de 50 años. Es un dato brutal  y que confirma la gravedad del problema. Visto desde otro ángulo. Si miramos al colectivo de mayores de 50 años parados, resulta que la mitad lo son de larga duración.

Quizás lo más preocupante es que con la recuperación de la actividad y del empleo, la situación del colectivo de mayores de 50 años, no mejora.

Si comparamos la situación actual con la de hace 4 años (mayo 2013) observamos que el paro registrado total en Catalunya ha bajado desde 642.000 personas a 409.500, un 38%. Y, en este periodo, el paro de larga duración también ha bajado de 137.000 a 117.000 personas, en términos globales. Sin embargo, si vamos al colectivo de parados mayores de 50 años, también ha bajado de 202.000 a 172.000 personas, lo que representa un 15%, un ritmo muy inferior al total. Ahora bien, si nos ceñimos al colectivo de más de 50 años con 2 años o más sin trabajo, la cifra pasa durante estos 4 años de recuperación, de 79.000 a 82.000 parados, es decir, ha subido su número.

Visto desde otra óptica, en el colectivo de parados de más de 2 años, los mayores de 50 años suponían en 2013 un 57% y hoy son un 70%. Y en el colectivo de mayores de 50 años, la cifra de paro de larga duración era en 2013 del 40% y hoy es del 48,5%. En estos años “buenos” de crecimiento del empleo, pues, la situación laboral de los mayores de 50 años ha empeorado. Habrá que hacer algo, digo yo.

Los accionistas los pierden todo en el Popular. Diez interrogantes

 

Hace dieciocho días el ministro Luis de Guindos indicaba que el Banco Popular era solvente. Tras venderlo por 1 euro al Banco Santander decía en una nota esta mañana: «Es una buena salida para la entidad, dada la situación a la que había llegado en las últimas semanas, ya que implica la máxima protección a los depositantes y la continuidad de la actividad». ¿Qué ha cambiado en menos de tres semanas? Eso sí, aseguró que la resolución no utilizará recursos públicos y no producirá contagio entre el riesgo soberano y bancario. Algo es algo… y eso es mucho.

El BCE tomó esa decisión, tras constatar que «la entidad no puede hacer frente al pago de sus deudas o demás pasivos a su vencimiento o existan elementos objetivos que indiquen que no podrá hacerlo en un futuro cercano».

De ahí que se hayan precipitado los acontecimientos. De ahí que se activara un procedimiento urgente de resolución y de que se haya articulado con unas condiciones extraordinarias con dos objetivos claros: «A través de esta decisión se garantiza la seguridad de los depositantes de Banco Popular y la ausencia de impacto para las finanzas públicas». Los depósitos quedan así protegidos al 100% y, desde ya mismo, los clientes del Popular operarán bajo el paraguas del Santander

Pero el final del Popular ha sido tremendo. Leed su epitafio, redactado por el FROB:  «Como parte de la ejecución del proceso de resolución se ha llevado a cabo la amortización de la totalidad de las acciones ordinarias en circulación de Banco Popular, así como de las acciones resultantes de la conversión de los instrumentos de capital adicional de Nivel 1 (instrumentos híbridos de capital). Al mismo tiempo, se ha procedido a convertir la totalidad de los instrumentos de capital regulatorio de Nivel 2 (deuda subordinada) emitidos por Banco Popular en acciones de nueva emisión del propio banco, que han sido adquiridas por Banco Santander por el precio de 1 euro. La operación se realiza sin comprometer recursos públicos, ni afectar a ningún acreedor ordinario ni depósito».

Así de duro y escueto. Triste para el que fuera elegido dos veces el mejor banco del mundo en sus 90 años de historia. A raíz de esta decisión tomada durante la noche –y largamente estudiada- se me sugieren una serie de preguntas, antes de que el Santander diga la suya  (está previsto que lo haga. si no se atrasa, a las 11,30 h de esta mañana) por si alguno de vosotros tiene respuestas.

 

  1. La primera es qué hubiera sucedido de no intervenir el BCE. La decisión ha sido europea y ejecutada por el FROB. ¿El Banco de España hubiera dilatado más la situación? ¿Qué hubiera hecho?
  2. En la escueta nota del BCE se da por hecho que el Popular no puede hacer frente a sus deudas y cita el deterioro de sus depósitos. ¿Cuánto dinero de depositantes realmente se fue del Popular? Eso no lo sabremos, solo lo saben sus directivos, el BdE y el BCE.
  3. Ayer comentaba en un tuit que un banco que cotiza al 13% de su valor contable, una de dos, o nadie cree sus cuentas o nos hemos “pirao”. Más bien ha sido lo primero. Y estamos en lo de siempre. Si a cada auditoría salen más pérdidas, ¿qué pintan los otros auditores y la propia inspección del Banco de España?
  4. Los accionistas saben que corren un riesgo siempre y en cualquier      empresa. Pero un organismo superior (la CNMV) debe velar por la veracidad de las cuentas de las empresas cuyas acciones  se compran. ¿Qué papel ha jugado en esta historia?
  5. Está claro que los accionistas fueron engañados en las últimas ampliaciones. Se dice que se forzó también a sus empleados a suscribir esas ampliaciones de capital, e incluso a empresas que necesitaban renovar pólizas de crédito o pedir préstamos. ¿Cuál será su reacción ante los gestores de la entidad que la han llevado a la nada? Por no quedar, no quedará ni su nombre. Por cierto, el Popular contaba con más de 300.000 accionistas, muchos de ellos invertidos cuando era una entidad considerada como ejemplo de rentabilidad en el pasado.

 

  1. Aplicando la nueva normativa europea no va a quedar títere con cabeza entre los que tuvieran algo que ver con el capital, llámense accionistas, tenedores de deuda subordinada o de otros títulos híbridos y veremos cómo acaban los “cocos” que vencen dentro de un mes.
  2. ¿Cuántas demandas van a caer? Una cosa son los minoritarios sobre los que se abalanzarán los despachos de abogados y otra los fondos internacionales. Y, el Santander con la ampliación de 7.000 millones ¿ya ha calibrado el riesgo a que se enfrenta?
  3. He leído las sinergias que supondrá para el Santander. Me suena a que se ha de argumentar “a posteriori” la venta de la moto, con los tintes mejores posibles. Pero el marrón está ahí. Y aquí no hay un seguro, como en el caso Sabadell-CAM y BBVA-Catalunya Caixa.
  4. ¿Podría haber una solución in extremis a base de canje de acciones? Difícil, porque, ¿cuál es el valor real del Banco Popular? Esta es una buena pregunta. Hace pocos días se decía que tenía un valor en libros de 7.000 millones, mucho más del euro simbólico que ha pagado Santander. No creo que hoy ni ellos lo sepan.
  5. ¿Cómo reaccionarán los accionistas del Santander que ven como su capital se va a diluir, a menos que todos vayan a la ampliación de 7.000 millones, cosa que hoy no está clara?