¿Quieres saber las 10 claves de la EPA «tramposa» de hoy?

 

Hoy el INE ha publicado la EPA del primer trimestre de 2017.

Datos globales

Variación 1T   Variación s/ 1T año pasado

Activos         22,7 M                  -52.600                   -127.700

Ocupados    18,4 M                  -69.800                  +408.700

Parados         4,2 M                    17.200                  -536.400

Inactivos     15,9 M                    75.700                   +243.800

 

Trato de resumir los 10 puntos que me han parecido más relevantes de los resultados que aparecen en la nota de prensa del INE.

 

  1. Es una EPA tramposa, ya que pilla un trimestre diferente al del año pasado por la cuestión de la Semana Santa que fue en marzo y este en abril. Por tanto, los contratos temporales del turismo este año no aparecen y se ha creado menos empleo. Eso debe tenerse en cuenta, ya que afecta tanto al número, como a la calidad (temporalidad) de los empleos
  2. Me sorprende el número de ocupados distribuidos por edades. La EPA lleva ya muchos trimestres con este sesgo, algo que no concuerda con otras fuentes. Resulta que de 1T /16 a 1T /17 el 61% del nuevo empleo generado corresponde a personas mayores de 50 años. Eso sí, equitativamente entre hombres y mujeres. Resulta difícil de creer.
  3. También me sorprende la fuerte caída de activos (mayores de 16 años dispuestos a trabajar) y la notable subida de los inactivos. Los primeros en 1T 16 /1T 17 bajan 128.000 personas y los segundos suben 243.000. Si fuera una baja de los primeros junto a una baja de la población de más de 16 años, supondría una salida de personal del mercado hacia fuera del país. Pero no es este el caso. Además el grueso del crecimiento de inactivos se da en nacionales, no en extranjeros. Se da la circunstancia de que la baja de los activos masculinos dobla la de las mujeres. Vista esta situación y la anterior de la ocupación podría llevar a pensar que la retirada de activos es en gente joven que pasa a estudiar.
  4. Parece que la salida de trabajadores extranjeros se ha detenido definitivamente. En el primer trimestre han aumentado los activos en 28.500 personas frente a una baja de 81.000 españoles. Por otra parte la fuerte caída del paro de extranjeros (en un año ha de cada 100 personas que han salido del paro 24 eran extranjeras) ha hecho que en un año la tasa de paro de extranjeros haya caído más de 4 puntos, quedando en 25,5%, frente al 17,8% de los nacionales.
  5. Los datos de los hogares han empeorado en el trimestre frente al anterior, al haber subido los que no tienen ningún activo y los que están todos parados. Ambos suman 6,5 millones de hogares, lo que supone más de la tercera parte del total (35%)
  6. Se ha frenado la creación de empleo en los trabajadores por cuenta propia. En un año han aumentado en 1.100 y en el 1T han bajado en 24.000. Con todo, hay un hecho diferencial entre las diferentes categorías. Bajan los miembros de cooperativas, un porcentaje muy alto en un año, el 22,9%. Bajan también los autónomos y suben los empresarios con trabajadores. Puede que aquí haya habido un trasvase de categorías (autónomos que han contratado)
  7. Los trabajadores indefinidos crecen y bajan los temporales en el 1T. Ello es debido al efecto Semana Santa ya aludido. En un año los indefinidos crecen en 195.000 por 210.000 los temporales. De todos modos debe verse como positivo que los indefinidos del 1T hayan crecido en 78.000, frente a una baja de la ocupación de 70.000 personas. La diferencia son los menos 122.000 trabajadores temporales y los menos 24.000 por cuenta propia.
  8. Hay un dato en el paro que me parece importante. Se trata de los que perdieron su empleo hace más de 1 año. Entre 1T/ 16 y 1T/ 17 son 391.000 personas menos. Ello supone que un 76% del total de parados menos en este período (un total de menos 536.000) era gente que llevaba más de un año parada.
  9. También baja el número de parados que buscan su primer empleo, lo que significa que han encontrado trabajo o se han salido de parados para estudiar.
  10. Sigue siendo excesiva la diferencia entre las tasas de paro entre comunidades. Entre la que la tiene más baja: Navarra (10,2%) y la más alta: Extremadura (29,3%) casi se triplica. A destacar que en el caso de las mujeres, en Extremadura la tasa de paro es del 34,2% y en Andalucía también supera el 30%. En el otro extremo está también Navarra con el 12,4%.

Lo tuyo es mío… y lo mío también. ¿Le llaman economía colaborativa?

 

Acabo de leer el libro de Tom Slee, “Lo tuyo es mío” (Taurus, 2016) y me ha gustado su planteamiento directo. Su explicación de la deriva que ha tenido la idea colaborativa y el fraude en que se ha convertido, aprovechando las carencias y buena fe de la sociedad y las pocas manías de quienes están al frente de los grandes conglomerados que se están formando. Centra sendos capítulos en  Airbnb y Uber, pero va mucho más allá. Quizás, después de todo, sea hoy sea un buen día para hablar de ello, ya que los taxis de Barcelona y otras ciudades de España hacen un paro contra Uber y Cabify.

El autor deja clara su motivación para escribir el libro. “Fue una sensación de traición, de que lo que empezó como una apelación a la comunidad, a los vínculos entre las personas, la sostenibilidad y la colaboración se ha convertido en un paraíso de multimillonarios, Wall Street e inversores de capital riesgo que han introducido aún más sus valores de libre mercado en nuestras vidas privadas”.

Denuncia que con engañosas palabras se está propiciando una forma de capitalismo más rigurosa a base de desregulación y un nuevo mundo de empleo precario. “Se habla mucho de democratización y redes de trabajo, pero lo que se ha producido es una separación del riesgo (repartido entre los proveedores y los clientes) y la recompensa, que acaba en manos de los dueños de las plataformas”, apunta.

A Airbnb, por ejemplo, la acusa  de que “su compromiso con las ciudades y las comunidades se interrumpe en cuanto supone un incoveniente para su cuenta bancaria”. En Barcelona nos afecta de lleno. “Aunque la compañía está dispuesta a hacer ciertas concesiones a los ayuntamientos, como el cobro de tasas turísticas, a lo que se niega en redondo es a compartir su lista de anfitriones con ellos”. Es una forma de promocionar la economía sumergida y hacer la competencia, no a los hoteles de lujo, sino los independientes. En el fondo se está creando una nueva cultura de defraudadores.

También es falso que se aprovechen solo los particulares al compartir casa. En las grandes ciudades, el 70 u 80% del negocio se realiza con personas que disponen de varios pisos. El daño que se hace es evidente, ya no solo por la competencia, sino por el encarecimiento del alquiler que supone en las zonas y el interés creciente de los propietarios en deshauciar a los inquilinos en cuanto acaben contrato para reconvertir su piso, ya que las ganancias son muy superiores.

Afirma que “las compañías de éxito en la economía colaborativa (habla de Airbnb y Uber) eluden el gasto de garantizar la seguridad y hacen todo lo posible para evitar las normativas municipales”. Asimismo eluden tener que pagar sueldos, ya que no tienen trabajadores, sino proveedores, aunque en su jerga sean “trabajadores independientes”, autónomos dependientes –con precariedad absoluta- que han de correr con todos los gastos y estar al albur de que no les quiten de las listas de la plataforma.

Dice que “parece inverosímil que una compañía como Uber, que ahora está haciendo la prueba de quedarse con un 30% de loa tarifa de cada trayecto y que incluye una tarifa de seguridad en el precio, no tenga ninguna responsabilidad de cara al cliente si las cosas van mal en este trayecto”.

Habla de sectores en los que ya están creciendo estas compañías como los de las comidas sociales (en familia) o las de limpieza, de “intercambio” de favores. Hay muchas cosas viejas, de la sociedad no tecnológica, que se hacían de forma solidaria, que ahora se venden como tecnológicas. Cuando lo único tecnológico es la plataforma de contacto…

El libro acaba con este párrafo dedicado a la tecnología. “Lo que hace falta es un poco de modestia por parte de quienes se identifican con las nuevas tecnologías. No se trata de que la tecnología sea buena o mala, sino de que no es una respuesta a complejas cuestiones sociales. Si los tecnólogos están dispuestos a aceptar que la tecnología puede desempeñar un papel útil pero secundario en los movimientos sociales, es posible que lleguemos a alguna parte. Pero la ingenuidad de directores generales de 26 años, el orgullo desmesurado de sus asesores de inversión de capital riesgo y la estrechez de miras de los hacktivistas, no permite augurar nada bueno…”

En definitiva, un libro recomendable, bien argumentado y riguroso que desenmascara la “otra cara de la luna” de unas empresas de las que se habla mucho y no se conoce prácticamente nada.